SECCION 3 >
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
CAPITULO 14
Biología
cardiovascular
El corazón es un órgano
muscular situado en medio del tórax que posee, tanto en el lado
derecho como en el izquierdo, una cavidad superior (aurícula),
que recibe la sangre, y una cavidad inferior (ventrículo), que
la expulsa.
Para asegurarse de que la sangre fluya en una sola dirección,
los ventrículos tienen una válvula de entrada y otra de
salida.
Las funciones primarias del corazón consisten
en proporcionar oxígeno a todo el organismo y, al mismo tiempo,
liberarlo de los productos de desecho (anhídrido carbónico).
En concreto, esta función supone recoger la sangre del organismo,
pobre en oxígeno, y bombearla hacia los pulmones, donde se oxigena
y libera el anhídrido carbónico; luego el corazón
conduce esta sangre rica en oxígeno hacia todos los tejidos del
organismo.
El drenaje venoso: las principales venas del cuerpo
|
Las principales arterias del cuerpo
|
 |
 |
La función cardíaca
Con cada latido, al tiempo que las cavidades
del corazón se relajan, se llenan de sangre (período llamado
diástole) y cuando se contraen, la expelen (período llamado
sístole). Las dos aurículas se relajan y se contraen juntas,
al igual que los ventrículos.
La circulación sanguínea en el corazón sucede como
sigue. Primero, la sangre pobre en oxígeno y sobrecargada de
anhídrido carbónico proveniente de todo el organismo llega
a la aurícula derecha a través de las dos venas más
grandes (las venas cavas superior e inferior). Cuando la aurícula
derecha se llena, impulsa la sangre hacia el ventrículo derecho;
cuando éste se llena, la bombea a través de la válvula
pulmonar hacia las arterias pulmonares para que llegue a los pulmones.
En éstos, la sangre fluye a través de pequeños
capilares que rodean los sacos de aire, absorbiendo oxígeno y
liberando anhídrido carbónico, que luego se exhala. La
sangre ya rica en oxígeno circula por las venas pulmonares hasta
la aurícula izquierda. Este circuito entre el lado derecho del
corazón, los pulmones y la aurícula izquierda se denomina
circulación pulmonar. Cuando la aurícula izquierda se
llena, empuja la sangre rica en oxígeno hacia el interior del
ventrículo izquierdo; cuando éste a su vez se llena, impulsa
la sangre a través de la válvula aórtica hacia
la aorta, la arteria la más grande del cuerpo. Esta sangre rica
en oxígeno abastece a todo el organismo excepto a los pulmones.
Vasos sanguíneos
El resto del sistema circulatorio (cardiovascular)
está compuesto por arterias, arteriolas, capilares, vénulas
y venas. Las arterias, fuertes y flexibles, transportan la sangre desde
el corazón y soportan la mayor presión arterial. Su elasticidad
permite mantener una presión arterial casi constante entre cada
latido cardíaco. Las arterias y arteriolas más pequeñas
tienen paredes musculares que ajustan su diámetro con el fin
de aumentar o disminuir el flujo de sangre hacia una zona en particular.
Los capilares son vasos minúsculos, con paredes extremadamente
finas, que actúan como puentes entre las arterias (que llevan
la sangre que sale del corazón) y las venas (que la llevan de
vuelta hacia él). Por un lado, los capilares permiten que el
oxígeno y las sustancias nutritivas pasen desde la sangre hacia
los tejidos y, por otro, también dejan que los productos de desecho
pasen de los tejidos hacia la sangre.
Los capilares desembocan en las vénulas,
que a su vez desembocan en las venas que llegan al corazón. Debido
a que las venas tienen paredes muy finas pero son, por lo general, más
anchas que las arterias, transportan el mismo volumen de sangre pero
con una velocidad menor y con mucha menos presión.
Abastecimiento de sangre al corazón
El músculo cardíaco (miocardio)
recibe una parte del gran volumen de sangre que pasa por las aurículas
y los ventrículos. Un sistema de arterias y venas (circulación
coronaria) provee al miocardio la sangre rica en oxígeno y permite
el
| Interior del corazón*
|
 |
| *Esta sección transversal del
corazón muestra la dirección del flujo sanguíneo
normal. |
retorno de la sangre venosa o pobre en oxígeno
hacia la aurícula derecha. La arteria coronaria derecha y la
arteria coronaria izquierda son las ramas de la aorta responsables del
suministro de sangre; las venas cardíacas se vacían en
el seno coronario, que devuelve la sangre a la aurícula derecha.
Debido a la fuerte presión sobre el músculo cardíaco
que supone la contracción del corazón, el flujo sanguíneo
a través de la circulación coronaria se realiza, en su
mayor parte, durante la relajación del músculo cardíaco
(diástole ventricular).
Síntomas de las cardiopatías
No existe ningún síntoma que
identifique inequívocamente una enfermedad del corazón
(cardíaca), pero algunos síntomas sugieren esta posibilidad
y la asociación de varios permite establecer un diagnóstico
casi exacto.
El diagnóstico se inicia con una entrevista
(la historia clínica) y una exploración física.
A menudo, se realizan análisis para confirmar el diagnóstico,
para conocer la gravedad del problema o para facilitar la planificación
del tratamiento. Sin embargo, algunas cardiopatías graves son
asintomáticas hasta que alcanzan un estado muy avanzado. Una
exploración médica general o una visita al médico
por otros motivos son útiles para descubrir tal enfermedad cardíaca
asintomática.
Los síntomas de una cardiopatía
incluyen ciertos tipos de dolor, disnea (sensación de falta de
aire o "sed de aire"), fatiga (cansancio), palpitaciones (la
sensación de un latido lento, rápido o irregular), sensación
de mareo y desmayos. Sin embargo, estos síntomas no indican necesariamente
una cardiopatía. Por ejemplo, el dolor torácico puede
indicar una enfermedad del corazón, pero también puede
ser debido a un trastorno respiratorio o gastrointestinal.
Dolor
Cuando el aporte de sangre a los músculos
es insuficiente (una situación denominada isquemia), la falta
de oxígeno y el exceso de desechos causan calambres. La angina,
una sensación de tensión o de opresión torácica,
aparece cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente
sangre. De todas formas, el tipo y el grado de dolor o de malestar varían
enormemente en cada caso. Una persona puede tener una deficiencia en
el suministro de sangre que no le produzca ningún dolor (isquemia
silente).
Cuando existe una deficiencia de llegada de sangre
a otros músculos, en particular los de la pantorrilla, generalmente
aparece un agarrotamiento y un dolor al esfuerzo en el músculo
durante el movimiento (claudicación).
La pericarditis, una inflamación o lesión
de la membrana que rodea el corazón, causa un dolor que aumenta
al echarse en la cama y disminuye al sentarse o al inclinarse hacia
delante. El esfuerzo no empeora el dolor; en cambio, la inspiración
o la espiración de aire aumenta o disminuye el dolor, ya que
puede haber también una pleuritis, es decir, una inflamación
de la membrana que rodea los pulmones.
Suministro de sangre al corazón
Como cualquier otro tejido del organismo,el
músculo del corazón debe recibir sangre rica en
oxígeno y expulsar la sangre desprovista de oxígeno.
La sangre llega al músculo cardíaco a través
de la arteria coronaria derecha y la arteria coronaria izquierda
con sus dos ramas (la arteria auricular izquierda y la arteria
interventricular anterior). Las venas cardíacas llevan
la sangre de vuelta a la aurícula derecha.
|
 |
Por otro lado, cuando una arteria se desgarra
o se rompe, el dolor que ocasiona es intenso, aparece y desaparece con
relativa rapidez y puede que no se relacione con los esfuerzos. A veces,
se lesionan las arterias principales, sobre todo la aorta. Así
mismo, puede que se dilate una porción de la aorta (aneurisma),
la cual puede fisurarse bruscamente o bien dejar escapar algo de sangre
entre las capas de la aorta (disección de la aorta). Estos eventos
producen dolores muy agudos y repentinos, a veces intermitentes, según
vaya repitiéndose esta fuga de sangre a veces fuera de la aorta
o bien entre las capas de su pared. El dolor que se origina en la aorta
se percibe en general detrás del cuello, entre los omóplatos,
en la zona inferior de la espalda o en el abdomen.
La válvula entre la aurícula izquierda y el ventrículo
izquierdo puede protruir hacia la aurícula con la contracción
del ventrículo (prolapso de la válvula mitral). Las personas
con este problema a veces tienen breves episodios de dolor parecidos a
una puñalada o a un pinchazo. En general, el dolor se localiza
debajo del pecho izquierdo y no tiene ninguna relación con la posición
o el esfuerzo.
Disnea
El ahogo o disnea es un síntoma frecuente
de la insuficiencia cardíaca. Se debe a que se filtra líquido
al interior de los sacos de aire de los pulmones, una afección
llamada congestión o edema pulmonar. En definitiva, esta situación
es similar a un ahogamiento.
En los estadios iniciales de una insuficiencia cardíaca,
la disnea sólo aparece durante el esfuerzo. A medida que el trastorno
se agrava, el ahogo aparece cada vez con más frecuencia ante
un esfuerzo menor y, finalmente, aparece también en reposo. El
ahogo aumenta al echarse porque el fluido se esparce por todo el tejido
pulmonar y disminuye al sentarse o levantarse, ya que, al ponerse de
pie, la fuerza de la gravedad hace que el líquido se acumule
en la base de los pulmones. La disnea nocturna es la dificultad de respirar
al acostarse por la noche; se alivia al sentarse.
La disnea no se limita a las enfermedades cardíacas,
ya que también aparece cuando existen enfermedades pulmonares,
de los músculos respiratorios o del sistema nervioso. Puede ser
causa de ahogo cualquier trastorno que altere el equilibrio normal entre
el aporte y la demanda de oxígeno, como la incapacidad de la
sangre de transportar suficiente oxígeno a causa de una anemia
o el aumento de la actividad metabólica característica
del hipertiroidismo.
Fatiga
Cuando el corazón no funciona adecuadamente,
la sangre que llega a los músculos durante un esfuerzo puede
ser insuficiente y causar una sensación de debilidad y de cansancio.
Los síntomas son por lo general poco llamativos. La persona compensa
este trastorno disminuyendo gradualmente su actividad o bien cree que
se debe al hecho de envejecer.
Palpitaciones
Normalmente, uno no percibe los latidos del
corazón. Pero en ciertas circunstancias (como cuando una persona
normal realiza esfuerzos extremos o sufre una experiencia emocional
dramática), pueden llegar a percibirse en forma de latidos enérgicos,
rápidos o irregulares.
El médico podrá confirmar estos síntomas
controlando el pulso y escuchando el latido del corazón mediante
la colocación de un fonendoscopio sobre el pecho.
Las respuestas a una serie de preguntas (si las
palpitaciones empiezan de forma gradual o repentina, con qué
rapidez late el corazón, si el latido es irregular y hasta qué
punto lo es, y su posible causa) determinarán si las palpitaciones
Postura típica del paciente con angina de pecho
|
 |
se pueden considerar anormales o no.
Las palpitaciones que se acompañan de otros
síntomas, como disnea, dolor, debilidad, fatiga o desvanecimientos
parecen más bien causadas por un ritmo cardíaco anormal
o por una enfermedad subyacente grave.
Mareos y desmayos
Un flujo inadecuado de sangre por una anomalía
en la frecuencia cardíaca, en el ritmo o por un débil
bombeo puede causar mareos, debilidad y desmayos. Estos síntomas
pueden deberse a un problema del cerebro o de la médula espinal
o pueden no tener una causa grave.
Por ejemplo, se observan mareos en los soldados
cuando están quietos de pie durante mucho tiempo, ya que para
que la sangre regrese al corazón, los músculos de las
piernas deben estar activos. Así mismo, una fuerte emoción
o un dolor, que activan parte del sistema nervioso, también provocan
desvanecimientos.
El médico debe distinguir el desmayo causado
por un trastorno cardíaco de la epilepsia, en la cual la pérdida
de consciencia es provocada por un trastorno cerebral.