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ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES
CAPITULO 20
Tumores del corazón
Un tumor es cualquier tipo de crecimiento anormal,
canceroso (maligno) o no canceroso (benigno). Los tumores que se originan
en el corazón se denominan tumores primarios y se desarrollan
en cualquiera de sus tejidos. Los tumores secundarios son los que se
originan en alguna otra parte del organismo (como pulmones, mamas, sangre
o piel) y que luego se diseminan (metastatizan) al corazón; éstos
son siempre cancerosos. Los tumores secundarios son entre 30 y 40 veces
más frecuentes que los primarios.
Los tumores cardíacos pueden no causar síntomas
o bien originar un mal funcionamiento del corazón, similar al
provocado por otras enfermedades del mismo. Ejemplos de mal funcionamiento
pueden ser una insuficiencia cardíaca súbita, la aparición
brusca de arritmias y una caída súbita de la presión
arterial por una hemorragia en el pericardio (la membrana que envuelve
el corazón). Los tumores cardíacos son difíciles
de diagnosticar porque no son frecuentes y sus síntomas se parecen
a los de muchas otras enfermedades. Para efectuar el diagnóstico,
es necesario que el médico sospeche la existencia del tumor por
algún motivo. Por ejemplo, si una persona tiene un cáncer
en cualquier lugar del organismo pero se observan síntomas de
mal funcionamiento del corazón, es posible que el médico
sospeche la existencia de un tumor cardíaco.
Mixomas
El mecanismo de obstrucción del
flujo sanguíneo del corazón por un mixoma
Un mixoma en la aurícula izquierda
está sujeto por un pedúnculo o tallo y puede moverse
siguiendo el sentido del flujo de sangre. De este modo, el mixoma
entra y sale por la válvula mitral cercana (orificio
de paso de la aurícula izquierda al ventrículo
izquierdo).
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Un mixoma es un tumor no canceroso, en general de
forma irregular y de consistencia gelatinosa.
La mitad de todos los tumores primarios son
mixomas. Tres cuartas partes de los mixomas se encuentran en la aurícula
izquierda, la cavidad del corazón que recibe sangre con alto
contenido de oxígeno de los pulmones.
En general, los mixomas en la aurícula izquierda
tienen como un tallo (son pedunculados) y pueden moverse libremente,
debido al flujo de la sangre, igual que un "globo" atado.
Al moverse, lo hacen hacia uno y otro lado en las proximidades de la
válvula mitral (que es el paso de la aurícula izquierda
al ventrículo izquierdo). Este movimiento puede obstruir y destapar
la válvula intermitentemente, de tal manera que la sangre detiene
su paso y lo continúa también de forma intermitente. Cuando
el paciente está en bipedestación, se pueden producir
desvanecimientos o episodios de congestión pulmonar y disnea,
ya que la fuerza de la gravedad empuja el tumor hacia la abertura de
la válvula y puede llegar a taparla; por el contrario, al recostarse
se produce un alivio de los síntomas.
El tumor puede lesionar la válvula mitral
de tal manera que la sangre se escape por ella y produzca un soplo en
el corazón que se ausculta con un fonendoscopio. A partir del
sonido del soplo, el médico debe considerar si es el efecto de
una fuga de sangre por las lesiones causadas por un tumor (lo cual es
muy raro) o bien se trata de una causa más frecuente, como una
enfermedad reumática del corazón.
Cuando se desprenden fragmentos de un mixoma o coágulos
de sangre que se forman en su superficie, éstos pueden trasladarse
hasta otros órganos y bloquear los vasos. Los síntomas
dependen de cuál es el vaso bloqueado. Por ejemplo, una arteria
bloqueada en el cerebro puede producir un ataque de parálisis,
mientras que si el bloqueo es en el pulmón, causará dolor
y tos con sangre. Otros síntomas de los mixomas son fiebre, pérdida
de peso, dedos de las manos y de los pies fríos y dolorosos al
exponerlos al frío (fenómeno de Raynaud), anemia, bajo
recuento de plaquetas (porque éstas intervienen en el proceso
de la coagulación) y síntomas que sugieren una infección
grave.
Otros tumores primarios
Otros tumores del corazón menos frecuentes,
como los fibromas y los rabdomiomas, crecen directamente a partir de
las células del tejido fibroso y del muscular. Los rabdomiomas,
el segundo tipo de tumor primario más importante, se desarrollan
en la niñez y se asocian a una rara enfermedad propia de esta
edad denominada esclerosis tuberosa. Otros tumores primarios cardíacos,
como los tumores primarios cancerosos, son muy poco frecuentes y no
existe un buen tratamiento para ellos. La expectativa de vida para los
niños que los padecen es menos de un año.
Para diagnosticar los tumores cardíacos se
usan muchas pruebas. Algunas veces, el ecocardiograma (una prueba con
ultrasonidos que permite delinear las estructuras) puede poner de manifiesto
una imagen del contorno de los tumores. Los ultrasonidos que emplea
esta técnica pueden atravesar la pared del tórax o bien
la del esófago desde el interior del mismo (ecocardiograma transesofágico).
Otro procedimiento es la introducción por una vena de un catéter
hasta el corazón, para inyectar sustancias de contraste que permiten
dibujar el tumor en las radiografías; sin embargo, pocas veces
es necesario recurrir a este procedimiento. También se utilizan
la tomografía computadorizada (TC) y la resonancia magnética
(RM). Si se encuentra un tumor, se extrae una pequeña muestra
con un catéter especial; la muestra se utiliza para identificar
el tipo de tumor y ayudar a seleccionar el tratamiento más adecuado.
La extracción quirúrgica de un tumor
primario único no canceroso del corazón constituye un
tratamiento curativo. Cuando existen varios tumores primarios sólo
se tratan los que son tan grandes que no pueden ser extraídos.
Los tumores cancerosos primarios y secundarios son incurables; sólo
se tratan sus síntomas.