SECCION 4 >
TRASTORNOS DEL APARATO RESPIRATORIO
CAPITULO 35
Bronquitis
La bronquitis es una inflamación
de los bronquios causada generalmente por una infección.
La enfermedad es por lo general leve y suele curarse
por completo. Sin embargo la bronquitis puede ser grave en personas
con enfermedades crónicas que padecen afecciones cardíacas
o pulmonares y también en personas de edad avanzada.
Causas
La bronquitis infecciosa se manifiesta con
mayor frecuencia durante el invierno. Puede ser causada por virus, bacterias
y, especialmente, por gérmenes similares a las bacterias, como
Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia. Pueden sufrir ataques repetidos los
fumadores y las personas que padecen enfermedades crónicas pulmonares
o de las vías aéreas pequeñas, que dificultan la
eliminación de partículas aspiradas en los bronquios.
Las infecciones recurrentes pueden ser consecuencia de una sinusitis
crónica, bronquiectasias, alergias y, en los niños, las
amígdalas y las adenoides inflamadas.
La bronquitis irritativa puede ser causada por varias
clases de polvo; vapores de ácidos fuertes, amoníaco,
algunos disolventes orgánicos, cloro, sulfuro de hidrógeno,
dióxido de azufre y bromuro; sustancias irritantes de la polución,
como el ozono y el dióxido de nitrógeno, el tabaco y otros
humos.
Síntomas y diagnóstico
A menudo, la bronquitis infecciosa comienza
con los síntomas de un resfriado común: nariz que gotea,
cansancio, escalofríos, dolores de espalda y musculares, fiebre
leve e inflamación de garganta. El síntoma de la tos por
lo general señala el comienzo de la bronquitis.
Al principio la tos es seca y puede seguir así,
pero con frecuencia, al cabo de uno o dos días, la persona expectora
pequeñas cantidades de esputo blanco o amarillento. Más
tarde, puede expulsar mucho más esputo, que puede ser de color
amarillo o verde. En personas con bronquitis grave puede aparecer fiebre
elevada durante 3 o 5 días, al cabo de los cuales los síntomas
mejoran. Sin embargo, la tos puede persistir varias semanas. Cuando
las vías aéreas pequeñas están obstruidas,
la persona puede sentir ahogo. También son frecuentes las sibilancias,
especialmente después de toser. Puede desarrollarse una neumonía.
Habitualmente el diagnóstico de bronquitis
se basa en los síntomas, especialmente en el aspecto del esputo.
Si los síntomas persisten, es necesario realizar una radiografía
de tórax para asegurarse de que la persona no haya evolucionado
hacia una neumonía.
Tratamiento
Los adultos pueden tomar aspirina o paracetamol
para bajar la fiebre y aliviar el malestar, pero los niños deben
tomar solamente paracetamol. Se recomienda el reposo y la ingestión
abundante de líquido.
Los antibióticos se administran a pacientes
con síntomas de bronquitis producidos por una infección
bacteriana (en caso de una expectoración con esputo de color
amarillo o verde y fiebre alta) y en pacientes que ya padecen una enfermedad
pulmonar. Los adultos pueden recibir trimetoprim sulfametoxazol, tetraciclina
o ampicilina.
Con frecuencia se administra eritromicina cuando
se considera la posibilidad de una neumonía por Mycoplasma.
En los niños, la amoxicilina es el fármaco
de elección habitual. Los antibióticos no son útiles
en infecciones víricas. Un cultivo de esputo puede indicar la
necesidad de otro tipo de antibióticos cuando los síntomas
son persistentes o recurrentes o cuando la bronquitis es muy grave.