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TRASTORNOS DE LOS HUESOS, LAS ARTICULACIONES Y LOS MUSCULOS
CAPITULO 49
Tumores óseos
Los tumores óseos
son producidos por el crecimiento de células anormales en los
huesos.
Pueden ser no cancerosos (benignos) o cancerosos
(malignos). Los tumores óseos no cancerosos son relativamente
frecuentes, mientras que los cancerosos son poco frecuentes. Además,
los tumores óseos pueden ser primarios (tumores cancerosos o
no cancerosos que se originan en el mismo hueso) o metastásicos,
es decir, cánceres originados en otro lugar del organismo (por
ejemplo, en las mamas o la próstata) y que luego se propagan
al hueso. En los niños, la mayor parte de los tumores óseos
cancerosos son primarios; en los adultos, la mayoría son metastásicos.
El dolor de los huesos es el síntoma más frecuente de
tumores óseos. Además, es posible notar una masa o tumefacción.
En ocasiones, el tumor (especialmente si es canceroso) debilita el hueso,
por lo que éste se fractura con poca o ninguna sobrecarga (fractura
patológica). Se deben hacer radiografías de las articulaciones
o de cualquier miembro que cause dolor persistente.
Sin embargo, los rayos X sólo muestran una
zona anormal, pero no indican de qué clase de tumor se trata.
La tomografía computarizada (TC) y la resonancia magnética
(RM) son útiles para determinar la localización exacta
y el tamaño del tumor. Sin embargo, no suelen aportar un diagnóstico
específico.
La extracción de una muestra del tumor para
su examen al microscopio (biopsia) es necesaria para establecer el diagnóstico
en la mayoría de los casos. En algunos tumores, se puede obtener
la muestra extrayendo algunas células con una aguja (biopsia
por aspiración). No obstante, puede ser necesario un procedimiento
quirúrgico (biopsia abierta) para obtener una muestra adecuada
para el diagnóstico. El tratamiento inmediato (que consiste en
una combinación de fármacos, cirugía y radioterapia)
es de gran importancia en caso de tumores cancerosos.
Tumores óseos
no cancerosos
Los osteocondromas (exostosis osteocartilaginosas)
son el tipo más frecuente de tumor óseo no canceroso y
suelen aparecer en personas de 10 a 20 años de edad. Estos tumores
son masas que crecen en la superficie del hueso y sobresalen como protuberancias
duras. Una persona puede tener uno o varios tumores. La predisposición
a desarrollar varios tumores puede ser de carácter hereditario.
Alrededor del 10 por ciento de las personas que tienen más de
un osteocondroma desarrolla un tumor canceroso del hueso, denominado
condrosarcoma, en algún momento de su vida.
Sin embargo, es improbable que las personas con
un solo osteocondroma desarrollen un condrosarcoma. Los condromas benignos
que se desarrollan en la parte central del hueso aparecen generalmente
en individuos de 10 a 30 años de edad. Estos tumores se descubren
con frecuencia cuando se hacen radiografías por otros motivos
y pueden diagnosticarse por su aspecto característico. Algunos
condromas causan dolor, pero en caso de que no sea así, no se
deben extirpar ni tratar. Sin embargo, se puede hacer un seguimiento
radiológico para supervisar su tamaño. Si el tumor produce
dolor o no se puede diagnosticar con precisión a través
de las radiografías, puede ser necesario practicar una biopsia
para determinar si se trata de un tumor canceroso o no canceroso.
Los condroblastomas son tumores poco frecuentes
que crecen en los extremos de los huesos. Pueden presentarse en personas
entre 10 y 20 años de edad, pudiendo causar dolor, lo que permite
su detección. El tratamiento consiste en una intervención
quirúrgica, aunque, en ocasiones, los tumores reaparecen después
de la cirugía.
Los fibromas condromixoides son tumores muy poco
frecuentes que se presentan en menores de 30 años, siendo el
dolor el síntoma más común. Tienen un aspecto característico
en las radiografías y su tratamiento consiste en la extirpación
quirúrgica.
Los osteomas osteoides son tumores muy pequeños
que con frecuencia se desarrollan en los brazos y las piernas aunque
pueden aparecer en cualquier hueso.
Generalmente causan un dolor que empeora durante
la noche y se alivia con una dosis baja de aspirina. En ocasiones, los
músculos que rodean el tumor se atrofian, pero este proceso puede
corregirse tras la extirpación del tumor.
La localización exacta del tumor puede determinarse
mediante una gammagrafía que utiliza indicadores radiactivos.
A veces el tumor es difícil de localizar, por lo que puede ser
necesario practicar pruebas adicionales como TC y técnicas radiológicas
especiales. La única solución para eliminar el dolor de
modo definitivo es la extirpación quirúrgica. Algunos
pacientes prefieren sin embargo tomar aspirina indefinidamente antes
que someterse a una operación quirúrgica.
Los tumores de células gigantes suelen aparecer
en personas de 20 a 30 años de edad. Se originan de forma habitual
en los extremos de los huesos y pueden extenderse a los tejidos adyacentes
causando dolor. El tratamiento depende del tamaño del tumor.
Éste se puede extirpar quirúrgicamente, rellenando el
vacío con un injerto óseo o con cemento sintético
para preservar la estructura del hueso. En ocasiones, los tumores muy
extensos pueden requerir la extracción del segmento de hueso
afectado. Alrededor del 10 por ciento de los tumores reaparece después
de la operación; sin embargo, es poco frecuente que se transformen
en cancerosos.
Tumores cancerosos primarios
del hueso
El mieloma múltiple es el tumor canceroso
primario más frecuente, se origina en unas células de
la médula ósea, productoras de anticuerpos, y se presenta
con mayor frecuencia en personas de edad avanzada. Puede afectar a uno
o más huesos, de ahí que pueda aparecer el dolor en uno
o varios puntos. El tratamiento es complejo y puede consistir en quimioterapia,
radioterapia y cirugía.
El osteosarcoma (sarcoma osteogénico) es
el segundo tipo de tumor canceroso primario del hueso más frecuente.
Aunque su incidencia es mayor en individuos de entre 10 y 20 años
de edad, los osteosarcomas pueden aparecer a cualquier edad. En ocasiones,
desarrollan este tipo de tumor las personas de edad avanzada que padecen
la enfermedad de Paget. El 50 por ciento de estos tumores crece en la
rodilla o alrededor de ella, pero pueden tener su origen en cualquier
hueso y tienden a propagarse a los pulmones. Habitualmente, estos tumores
causan dolor e inflamación y se necesita efectuar una biopsia
para establecer el diagnóstico.
El tratamiento de los osteosarcomas suele consistir
en una combinación de quimioterapia y cirugía. La quimioterapia
se administra primero, lo que provoca una reducción del dolor
durante esta fase del tratamiento. A continuación, se procede
a la extirpación quirúrgica del tumor.
Alrededor del 75 por ciento de los individuos que
presentan este tipo de tumor sobrevive al menos 5 años después
del diagnóstico. Gracias a los adelantos en los procedimientos
quirúrgicos, hoy en día es posible salvar la pierna o
el brazo afectados, a diferencia del pasado, cuando era frecuente amputarlos.
Los fibrosarcomas y los histiocitomas fibrosos malignos
presentan el mismo aspecto, la misma localización y los mismos
síntomas que los osteosarcomas. Las bases del tratamiento son
las mismas.
Los condrosarcomas son tumores formados por células
cartilaginosas cancerosas. Muchos condrosarcomas son tumores de bajo
grado o de crecimiento lento, y con frecuencia pueden curarse mediante
una cirugía.
Sin embargo, algunos tumores de alto grado tienden
a propagarse. La biopsia es necesaria para el diagnóstico. Un
condrosarcoma debe extirparse quirúrgicamente en su totalidad,
ya que no responde a la quimioterapia ni a la radioterapia. La amputación
del brazo o de la pierna no suele ser necesaria. Más del 75 por
ciento de las personas que tienen un condrosarcoma sobrevive si éste
se extirpa por completo.
El tumor de Ewing (sarcoma de Ewing) afecta con
más frecuencia a los varones que a las mujeres y su incidencia
es mayor en las personas de entre 10 y 20 años de edad. La mayoría
de estos tumores se desarrolla en los brazos o las piernas, pero pueden
hacerlo en cualquier hueso. Los síntomas más frecuentes
son el dolor y la hinchazón. Los tumores pueden llegar a ser
bastante grandes, e incluso afectar a toda la longitud del hueso. Aunque
las pruebas de TC y RM pueden ayudar a determinar el tamaño exacto
del tumor, la biopsia es necesaria para el diagnóstico. El tratamiento
consiste en una combinación de cirugía, quimioterapia
y radioterapia que puede ser eficaz en más del 60 por ciento
de los individuos que padecen el sarcoma de Ewing.
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Mieloma múltiple
Cráneo de un paciente con mieloma
múltiple (aspecto de una radiografía). Obsérvense
las múltiples imágenes con bordes bien definidos,
denominadas lesiones en sacabocados
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El linfoma maligno del hueso
(sarcoma de células reticulares) afecta por lo general a personas
de entre 40 y 60 años de edad. Puede originarse en cualquier
hueso o en cualquier parte del cuerpo y extenderse al hueso, causando
dolor e hinchazón y una propensión a sufrir fracturas.
Su tratamiento consiste en una combinación de quimioterapia y
radioterapia, que es tan eficaz como la extracción quirúrgica
del tumor. La amputación está indicada en muy pocos casos.
Tumores óseos
metastásicos
Los tumores óseos metastásicos son
formas de cáncer que se han extendido al hueso desde su lugar
de origen, en cualquier parte del organismo.
Los cánceres de mama, pulmón, próstata,
riñón y tiroides son los más propensos a propagarse
al hueso. El cáncer puede extenderse a cualquier hueso, pero
no suele propagarse más allá del codo y la rodilla. Un
individuo que tiene o ha tenido cáncer y manifiesta dolor o inflamación
de los huesos, debe ser examinado para descartar posibles tumores óseos
metastásicos. Las radiografías y las gammagrafías
pueden ayudar a localizar estos tumores.
En ocasiones, un tumor metastásico en el
hueso provoca síntomas, incluso antes de la detección
del cáncer original. Los síntomas consisten en dolor o
en una fractura en el punto en que el tumor ha debilitado el hueso.
En esos casos, una biopsia es generalmente útil para determinar
la localización del cáncer original.
El tratamiento depende del tipo de cáncer;
algunos responden a la quimioterapia, algunos a la radioterapia, otros
a ambas y otros a ninguna de las dos. Las fracturas pueden prevenirse
mediante una intervención quirúrgica para estabilizar
el hueso.