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TRASTORNOS DEL RIÑON Y DE LAS VIAS URINARIAS
CAPITULO 128
Obstrucción de las vías urinarias
Una obstrucción en cualquier lugar
a lo largo de las vías urinarias (desde los riñones, donde
se produce la orina, hasta la uretra, a través de la cual la
orina abandona el cuerpo), puede aumentar la presión en el interior
de las mismas y retardar el flujo de orina. La obstrucción urinaria
puede dilatar los riñones y también provocar infecciones,
formación de cálculos y pérdida de la función
renal. La infección se puede producir porque las bacterias que
entran en las vías urinarias no pueden ser arrastradas por la
orina cuando se obstruye el flujo.
Hidronefrosis
La hidronefrosis es la distensión (dilatación)
del riñón por la orina, causada por la presión
de retorno sobre el riñón cuando se obstruye el flujo.
Normalmente, la orina sale de los riñones
a una presión extremadamente baja. Si se obstruye el flujo de
la orina, ésta refluye a los pequeños tubos del riñón
y a la zona central de recolección (pelvis renal), dilatando
el riñón y ejerciendo presión sobre sus delicados
tejidos. La presión causada por una hidronefrosis prolongada
y grave lesiona finalmente los riñones de forma que se pierde
gradualmente el funcionamiento de los mismos.
Hidronefrosis: un riñón
dilatado
En la hidronefrosis, el riñón
se encuentra dilatado porque el flujo de la orina está
obstruido y ésta retorna hacia los pequeños tubos
del riñón y a la zona central de recolección
(pelvis renal).
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| Riñón normal |
Riñón dilatado |
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Causas
La hidronefrosis se origina frecuentemente por una
obstrucción de la unión ureteropélvica (una obstrucción
localizada en el punto de conexión del uréter y la pelvis
renal). Las causas son las siguientes:
- Anormalidades estructurales, por ejemplo, cuando
la unión del uréter a la pelvis renal es demasiado alta.
- Una torsión en esta unión consecuencia
de un desplazamiento del riñón hacia abajo.
- Cálculos en la pelvis renal.
- Compresión del uréter por bandas
fibrosas, una arteria o vena localizada anormalmente, o un tumor.
La hidronefrosis también puede estar producida
por una obstrucción por debajo de la unión del uréter
y la pelvis renal o por reflujo de la orina desde la vejiga. Las causas
comprenden las siguientes:
- Cálculos en el uréter.
- Tumores en el uréter o cerca del mismo.
- Estrechamiento del uréter como resultado
de un defecto de nacimiento, una lesión, una infección,
radioterapia o cirugía.
- Trastornos de los músculos o de los nervios
del uréter o de la vejiga.
- Formación de tejido fibroso en el uréter
o alrededor del mismo provocada por cirugía, rayos X o fármacos
(especialmente metisergida).
- Un ureterocele (deslizamiento del extremo inferior
de un uréter dentro de la vejiga).
- Cáncer en la vejiga, cuello del útero,
útero, próstata u otros órganos pélvicos.
- Una obstrucción que impida que la orina
pase de la vejiga a la uretra, ya sea por un aumento del tamaño
de la próstata o por una inflamación o cáncer de
la misma.
- Reflujo de la orina desde la vejiga al uréter
provocado por un defecto de nacimiento o por una lesión.
- Una infección grave de las vías
urinarias, que impida temporalmente que el uréter se contraiga.
En algunas ocasiones, la hidronefrosis se produce
durante el embarazo si el útero agrandado comprime los uréteres.
Las alteraciones hormonales durante el embarazo pueden agravar el problema
por la reducción de las contracciones de los uréteres
que normalmente hacen pasar la orina a la vejiga. Este tipo de hidronefrosis
generalmente termina al finalizar el embarazo, aunque la pelvis renal
y los uréteres pueden quedar posteriormente algo dilatados.
La distensión de la pelvis renal durante
largo tiempo puede inhibir las contracciones musculares rítmicas
que normalmente hacen pasar la orina desde los uréteres hacia
la vejiga. El tejido fibroso no funcional puede reemplazar al tejido
muscular normal de las paredes del uréter, dando como resultado
una lesión permanente.
Síntomas
Los síntomas dependen de la causa de la obstrucción,
su ubicación y su duración. Cuando la obstrucción
comienza rápidamente (hidronefrosis aguda), produce por lo general
un cólico renal (dolor agudo intermitente y muy fuerte en el
flanco, la zona ubicada entre las costillas y la cadera, sobre el lado
afectado). Cuando progresa lentamente (hidronefrosis crónica),
puede que no produzca síntomas, o bien ataques de dolor sordo
en el flanco del lado afectado. El médico puede notar al tacto
una masa en el flanco de un lactante o un niño, especialmente
cuando el riñón está muy agrandado. La hidronefrosis
puede ser un proceso que curse con un dolor terrible de forma intermitente,
como resultado de un excesivo tiempo de acumulación de la orina
en la pelvis renal, o de la obstrucción transitoria del uréter
causada por un riñón que se ha desplazado hacia abajo.
Alrededor del 10 por ciento de las personas con
hidronefrosis, tiene sangre en la orina. Las infecciones de las vías
urinarias, con pus en la orina (identificado generalmente en un análisis
complementario), fiebre y molestias en la zona de la vejiga o el riñón,
son bastante frecuentes. Cuando se obstruye el flujo de la orina, se
pueden formar piedras (cálculos). Los análisis de sangre
pueden detectar una alta concentración de urea, que indica que
los riñones no están eliminando cantidades suficientes
de este producto de desecho de la sangre. La hidronefrosis puede causar
leves síntomas intestinales, como náuseas, vómitos
y dolores abdominales. Estos síntomas a veces se producen en
los niños con hidronefrosis provocada por un defecto de nacimiento,
en el que la unión de la pelvis renal y del uréter es
demasiado estrecha. Si este proceso no se trata, la hidronefrosis finalmente
lesiona los riñones y puede terminar en insuficiencia renal.
Diagnóstico
Para diagnosticar la hidronefrosis se utilizan varios
procedimientos. La ecografía puede proporcionar buenas imágenes
de los riñones, los uréteres y la vejiga y es especialmente
útil en los niños. Mediante una urografía endovenosa,
los riñones se pueden radiografiar tras la inoculación
en la sangre de una sustancia radiopaca, la cual puede ser vista mediante
los rayos X. Se pueden obtener imágenes con rayos X de la vejiga
y de la uretra después de que la sustancia radiopaca inyectada
haya pasado a través de los riñones, o después
de haber introducido esta sustancia en las vías urinarias a través
de la uretra (urografía retrógrada). Estas pruebas pueden
ofrecer información acerca del flujo urinario a través
de los riñones. La cistoscopia, en la que un tubo de observación
que contiene un dispositivo de fibra óptica se introduce en el
interior de la uretra, se usa para observar directamente el interior
de la vejiga.
Tratamiento y pronóstico
Las infecciones de las vías urinarias y la
insuficiencia renal, cuando están presentes, deben ser rápidamente
tratadas.
En la hidronefrosis aguda, la orina que se ha acumulado
en el riñón por encima de la obstrucción, debe
drenarse lo más pronto posible (generalmente con una aguja introducida
a través de la piel) cuando la función renal ha disminuido,
la infección persiste o el dolor es fuerte. Si la obstrucción
es completa, la infección es grave o hay cálculos, se
puede introducir temporalmente un catéter en el interior de la
pelvis renal, para drenar la orina a través de un costado de
la piel.
La hidronefrosis crónica se corrige mediante
el tratamiento de la causa y la eliminación de la obstrucción
urinaria.
Si existe una porción estrecha o anormal
de un uréter, ésta se puede extirpar quirúrgicamente
y luego unir los extremos cortados. A veces es necesaria la cirugía
para liberar los uréteres del tejido fibroso. Cuando la unión
de los uréteres con la vejiga está obstruida, se pueden
desprender quirúrgicamente los uréteres y luego adherirlos
a otra zona de la vejiga.
Cuando se obstruye la uretra, el tratamiento puede
incluir fármacos (como una terapia hormonal contra el cáncer
de próstata), la cirugía o la dilatación de la
uretra mediante dilatadores. Se pueden necesitar otros tratamientos
para los cálculos que obstruyen el paso de la orina.
La cirugía para corregir la hidronefrosis
aguda en uno o en ambos riñones, generalmente es efectiva siempre
y cuando la infección pueda ser controlada y los riñones
funcionen adecuadamente. El pronóstico es menos optimista para
la hidronefrosis crónica.
Cálculos en las vías urinarias
Los cálculos en las vías urinarias
(cálculos urinarios) son masas duras como la piedra, que se forman
en cualquier parte de las vías urinarias y pueden causar dolor,
hemorragia, obstrucción del flujo de la orina o una infección.
Cálculo del uréter
(A) Se indica la irradiación habitual
del dolor.
(B) Cálculo descendiendo a lo largo del uréter.
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Según el lugar donde se forma un cálculo,
se puede denominar cálculo renal o cálculo vesical. El
proceso de la formación del cálculo se denomina urolitiasis
(litiasis renal, nefrolitiasis).
Como ejemplo de la incidencia de este trastorno,
es interesante saber que, en los Estados Unidos, cada año, aproximadamente
uno de cada 1000 adultos es internado en el hospital a causa de los
cálculos en las vías urinarias. Se pueden formar cálculos
porque la orina está saturada de sales que pueden producirlos,
o porque la orina carece de los inhibidores naturales de este proceso.
Aproximadamente el 80 por ciento de los cálculos está
compuesto de calcio; el resto se compone de varias sustancias, como
ácido úrico, cistina y estruvita. Los cálculos
de estruvita, una mezcla de magnesio, amoníaco y fosfato, también
se denominan cálculos por infección, porque se forman
sólo cuando la orina está infectada.
El tamaño de los cálculos puede variar
desde muy pequeños (no pueden detectarse a simple vista), hasta
otros de 2,5 cm de diámetro o más. Así existe el
llamado cálculo coraliforme, que puede adoptar la forma de la
pelvis renal y sus cálices (los tubos que drenan en su interior)
ocupando por completo estas estructuras.
Síntomas
Los cálculos, especialmente los minúsculos,
pueden no causar ninguna sintomatología. Los cálculos
en la vejiga urinaria pueden causar dolor en la parte inferior del abdomen.
Los cálculos que obstruyen el uréter o la pelvis renal
o cualquiera de sus tubos de drenaje, pueden ocasionar dolor de espalda
(lumbar) o un cólico muy doloroso (cólico renal). El cólico
renal se caracteriza por un dolor atroz e intermitente, por lo general
en el costado, que corre a través del abdomen, con frecuencia
hasta la zona de los genitales y la parte interna del muslo. Otros síntomas
incluyen náuseas y vómito, distensión abdominal,
escalofríos, fiebre y sangre en la orina. La persona puede sentir
la necesidad de orinar con frecuencia, especialmente cuando el cálculo
va descendiendo por el uréter.
Los cálculos pueden provocar una infección
de las vías urinarias. Cuando obstruyen el flujo de la orina,
las bacterias quedan atrapadas en la orina que queda estancada por encima
de la obstrucción, provocando finalmente una infección.
Cuando los cálculos bloquean las vías urinarias durante
un largo período, la orina refluye hacia los tubos del interior
del riñón, produciendo una presión que puede dilatar
el mismo (hidronefrosis), y finalmente lesionarlo.
Diagnóstico
Los cálculos que no causan síntomas
se pueden descubrir por casualidad durante un análisis microscópico
rutinario de orina. Los cálculos que producen dolor, en general
se diagnostican por los síntomas del cólico renal, junto
con dolor de la zona lumbar e ingle o dolor en la zona de los genitales,
sin una razón aparente. Los análisis microscópicos
de la orina pueden revelar la presencia de sangre o pus así como
también pequeños cristales que forman el cálculo.
Generalmente, no se necesitan pruebas adicionales, a menos que el dolor
persista durante más de unas pocas horas o el diagnóstico
no sea claro.
Las pruebas adicionales que ayudan a definir el
diagnóstico implican la recolección de muestras de orina
durante 24 horas y muestras de sangre; éstas son analizadas para
determinar las concentraciones de calcio, cistina, ácido úrico
y otras sustancias que se sabe favorecen la producción de cálculos.
Eliminación de un cálculo
con ondas sonoras
En algunas ocasiones, los cálculos
pueden eliminarse con ayuda de ondas sonoras producidas por
un litotritor, en un proceso conocido con el nombre litotripsia
extracorporal por ondas de choque. Después de que se
utilice una descarga de ultrasonidos o fluoroscopia para localizar
el cálculo, el litotritor se coloca contra la espalda
y las ondas sonoras se orientan hacia el cálculo, pulverizándolo.
Entonces el paciente ingiere algún fluido para ayudar
a expulsar del riñón los fragmentos del cálculo
y a eliminarlos así en la orina. A veces, aparece sangre
en la orina o el abdomen presenta hematomas superficiales después
de dicha operación, pero los problemas serios son raros.
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Las radiografías de abdomen pueden mostrar
los cálculos cuando son de calcio y de estruvita. Si es necesario,
se pueden efectuar otros procedimientos. Así, en la urografía
endovenosa, se inyecta una sustancia radiopaca, en el interior de una
vena; esta sustancia llega a los riñones y dibuja el contorno
de los cálculos de ácido úrico, lo cual puede observarse
en la radiografía. En la urografía retrógrada,
la sustancia radiopaca se introduce en las vías urinarias a través
de la uretra.
Tratamiento
Los cálculos pequeños que no causan
síntomas, ni obstrucción o infección, por lo general
no necesitan tratamiento. Beber una gran cantidad de líquidos
incrementa la producción de orina y ayuda a hacer pasar con la
misma algunos cálculos; una vez que un cálculo ha pasado
con la orina, no se necesita ningún otro tratamiento posterior.
Se puede aliviar el dolor del cólico renal con analgésicos
narcóticos.
Con frecuencia, los cálculos de menos de
un centímetro situados en la pelvis renal o en la parte más
alta del uréter se pueden romper con ondas de ultrasonido (litotripsia
extracorpórea por ondas de choque). Los fragmentos del cálculo
se eliminan luego por la orina. A veces, tras el tratamiento con ultrasonidos,
el cálculo debe extraerse a través de una pequeña
incisión en la piel (nefrolitotomía percutánea).
Los cálculos pequeños en la parte inferior del uréter
se pueden eliminar mediante un endoscopio (un pequeño tubo flexible),
introducido por la uretra y a través de la vejiga.
A veces los cálculos de ácido úrico
se disuelven gradualmente haciendo que la orina sea más alcalina
(por ejemplo, con citrato de potasio), pero los otros tipos de cálculos
no se pueden eliminar con este método. En circunstancias especiales,
los cálculos más grandes que causan una obstrucción
pueden obligar a realizar una intervención quirúrgica
para poder ser eliminados.
Prevención
Las medidas necesarias para prevenir la formación
de nuevos cálculos varían de acuerdo a la composición
de los ya existentes. Éstos deben ser analizados y se deben medir
las concentraciones en la orina de las sustancias que pueden favorecer
su formación.
Las personas con cálculos de calcio, por
lo general, tienen una afección denominada hipercalciuria, en
la cual se excreta una gran cantidad de calcio por la orina. Los diuréticos
tiazídicos como la triclorometiazida reducen la nueva formación
de cálculos en dichos pacientes. Se recomienda el consumo de
grandes cantidades de líquidos (de 8 a 10 vasos al día).
Puede ser de ayuda seguir una dieta con bajo contenido de calcio y tomar
fosfato sódico de celulosa, una resina, pero dichas medidas pueden
hacer que las concentraciones de calcio disminuyan demasiado. Se puede
suministrar citrato de potasio para incrementar la concentración
de citrato en la orina, una sustancia que inhibe la formación
de cálculos de calcio. Un valor elevado de oxalato en la orina,
que contribuye a la formación de cálculos de calcio, puede
ser el resultado del consumo excesivo de alimentos ricos en dicha sustancia,
como el ruibarbo, las espinacas, el cacao, las nueces, la pimienta y
el té, o de la existencia de ciertos trastornos intestinales.
Puede ser de ayuda un cambio en la dieta y el tratamiento del trastorno
subyacente.
Muy raramente, los cálculos de calcio pueden
deberse a la presencia de otro trastorno, como el hiperparatiroidismo,
la sarcoidosis, intoxicación por vitamina D, la acidosis tubular
renal o el cáncer. En estos casos se debe tratar el trastorno
subyacente.
Para los cálculos que contienen ácido
úrico, se recomienda una dieta pobre en carnes, pescado y aves,
porque estos alimentos incrementan la concentración de ácido
úrico en la orina. Se puede dar alopurinol para reducir la producción
de ácido úrico. Se puede administrar citrato de potasio
para que la orina se alcalinice, porque cuando aumenta la acidez de
la orina, se forman cálculos de ácido úrico. También
puede ayudar el beber grandes cantidades de líquidos. Para los
cálculos de estruvita, que indican una infección de las
vías urinarias, se administran antibióticos.