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INFECCIONES
CAPITULO 178
Infecciones causadas por cocos
Las bacterias pueden clasificarse de varios
modos, como por ejemplo según su forma. Las bacterias que tienen
forma esférica reciben el nombre de cocos. Los cocos que pueden
causar infecciones en los humanos son los estafilococos, los estreptococos,
los neumococos y los meningococos.
Infecciones estafilocócicas
Las infecciones estafilocócicas son las causadas
por los estafilococos, que son unas bacterias grampositivas muy frecuentes.
Aunque normalmente están presentes en la
nariz y en la piel del 20 al 30 por ciento de los adultos sanos (y menos
frecuentemente en la boca, las glándulas mamarias y los aparatos
genitourinario, intestinal y las vías respiratorias altas), los
estafilococos no suelen ser perjudiciales. Sin embargo, la rotura de
la piel u otra lesión pueden permitir que las bacterias atraviesen
las defensas del organismo y causen una infección.
Los individuos proclives a las infecciones estafilo-cócicas
son los recién nacidos, las mujeres en período de lactancia,
las personas con enfermedades crónicas (especialmente afecciones
pulmonares, diabetes y cáncer), las que presentan afecciones
cutáneas e incisiones quirúrgicas y aquellas cuyos sistemas
inmunológicos están inhibidos por el uso de corticosteroides,
radioterapia, fármacos inmunodepresores o medicaciones anticancerosas.
Síntomas
Los estafilococos pueden infectar cualquier parte
del organismo y los síntomas dependen de la localización
de la infección. Ésta puede ser leve o llegar a poner
en peligro la vida. Por lo general, las infecciones estafilocócicas
producen cavidades llenas de pus, como los abscesos y los forúnculos
(forúnculos y carbuncos). Los estafilococos pueden circular por
la sangre y formar abscesos en los órganos internos, como los
pulmones, así como infecciones de los huesos (osteomielitis)
y del revestimiento interior del corazón y sus válvulas
(endocarditis).
Los estafilococos tienden a infectar la piel. Los
abscesos estafilocócicos de la piel aparecen como abultamientos
calientes llenos de pus, localizados bajo la superficie cutánea.
Por lo general se rompen como lo haría un grano de gran tamaño
y el pus se esparce sobre la piel, donde se puede producir más
infección si no se limpia de inmediato. Los estafilococos también
pueden causar celulitis, una infección que se extiende bajo la
piel. Generalmente, también pueden formar forúnculos.
Dos infecciones cutáneas estafilocócicas particularmente
graves son la necrólisis epidérmica tóxica y el
síndrome de la piel escaldada, procesos en que la piel puede
desprenderse en grandes superficies.
Los recién nacidos pueden tener infecciones
estafilocócicas cutáneas, generalmente en sus 6 primeras
semanas de vida. El síntoma más frecuente es la presencia
de grandes ampollas llenas de un líquido claro o pus localizadas
en la axila, la ingle o los pliegues del cuello. Las infecciones estafilocócicas
más graves pueden formar numerosos abscesos cutáneos,
desprendimiento de grandes superficies de piel, infección de
la sangre y de las membranas que recubren el cerebro y la médula
espinal (meningitis) y neumonía.
Las madres en período de lactancia pueden
presentar infecciones estafilocócicas en las mamas (mastitis)
y abscesos entre 1 y 4 semanas después del parto. Estas infecciones
suelen contraerlas los bebés en las salas de neonatos de los
hospitales y luego las transmiten al seno de su madre cuando maman.
La neumonía estafilocócica es una
infección grave. Los individuos con enfermedades pulmonares crónicas
(como bronquitis crónica y enfisema) y los que tienen gripe están
particularmente expuestos. Suele provocar una fiebre muy alta y síntomas
pulmonares intensos, como dificultad para respirar, respiración
acelerada y una tos con producción de esputos que pueden estar
teñidos de sangre. En los recién nacidos y en ocasiones
en los adultos, la neumonía estafilocócica puede causar
abscesos pulmonares y una infección de la pleura (las membranas
que rodean los pulmones). Esta infección, llamada empiema pleural,
empeora las dificultades respiratorias causadas por la neumonía.
A pesar de que una infección estafilocócica
de la sangre (bacteriemia estafilocócica) suele desarrollarse
a partir de una infección estafilocócica localizada en
cualquier otra parte del cuerpo, habitualmente suele provenir de algún
elemento infectado introducido en una vena, como, por ejemplo, un catéter,
lo que facilita a los estafilococos un acceso directo al flujo sanguíneo.
La bacteriemia estafilocócica es causa frecuente de muerte en
las personas con quemaduras graves. Por lo general, produce fiebre alta
y persistente y en ciertos casos shock.
Los estafilococos presentes en el flujo sanguíneo
pueden producir una infección del revestimiento interior del
corazón y sus válvulas (endocarditis), especialmente entre
quienes se inyectan drogas. Esta situación puede dañar
rápidamente las válvulas, provocando insuficiencia cardíaca
y la muerte.
Las infecciones óseas (osteomielitis) afectan
predominantemente a los niños, a pesar de que también
afectan a los ancianos, en especial a los afectados de profundas úlceras
cutáneas (úlceras por presión). Estas infecciones
pueden provocar escalofríos, fiebre y dolor de huesos. En los
tejidos por encima del hueso infectado aparece tumefacción y
enrojecimiento y se puede acumular líquido en las articulaciones
cercanas a las áreas invadidas por las bacterias. El lugar afectado
por la infección puede doler y, por lo general, da fiebre. En
ciertos casos las radiografías y otros estudios radiológicos
pueden identificar la zona infectada, pero, generalmente, no son útiles
para establecer un diagnóstico precoz.
Una infección estafilocócica del intestino
suele provocar fiebre, así como hinchazón y distensión
abdominal, debido a una suspensión temporal de los movimientos
contráctiles normales del intestino (íleo) y diarrea.
La infección es más frecuente entre los pacientes hospitalizados,
en especial los que han sido sometidos a cirugía abdominal o
han recibido un tratamiento con antibióticos.
La cirugía aumenta el riesgo de infección
estafilocócica. La infección puede producir abscesos en
los puntos de sutura o bien causar una destrucción extensa del
sitio de incisión. Estas infecciones suelen aparecer entre pocos
días y pocas semanas después de una operación,
pero pueden desarrollarse más lentamente si el paciente ha recibido
antibióticos en el momento de la cirugía. Una infección
estafilocócica en el postoperatorio puede empeorar y constituir
el llamado síndrome del shock tóxico.
Tratamiento
Para la mayoría de las infecciones cutáneas,
los antibióticos orales como la cloxacilina, dicloxacilina y
eritromicina resultan adecuados. Las infecciones más graves,
en especial las de la sangre, requieren terapia intravenosa, en general
durante 6 semanas.
La elección de un antibiótico depende
del lugar de la infección, la gravedad de la enfermedad y cuál
de los antibióticos elimina las bacterias con mayor eficacia.
El Staphylococcus aureus (estafilococo dorado) resistente a la meticilina
es resistente a casi todos los antibióticos y provoca gran preocupación
porque la bacteria es cada vez más frecuente en los grandes hospitales.
Entre los pocos antibióticos que suelen ser eficaces contra este
microorganismo se encuentran la vancomicina y el trimetoprim-sulfametoxazol.
La vancomicina mata las bacterias, mientras que el trimetoprim-sulfametoxazol
actúa inhibiendo su capacidad para multiplicarse.
Los abscesos deben drenarse. Cuando están
sobre la piel, ello es relativamente simple. El médico realiza
un pequeño corte en la zona y ejerce presión para eliminar
el material infectado. Los localizados en zonas más profundas
del cuerpo pueden necesitar cirugía.
Síndrome de shock tóxico
El síndrome de shock tóxico es una
infección generalmente causada por estafilococos que rápidamente
puede empeorar hasta convertirse en un shock grave, que no responde
a tratamiento.
En 1 978, el síndrome de shock tóxico
fue reconocido por primera vez como un síndrome especial en varios
niños de entre 8 y 17 años de edad. En 1 980, aparecieron
muchos más casos, principalmente en mujeres jóvenes que,
casi siempre, usaban tampones. En 1 981, después de una gran
publicidad y la eliminación del mercado de las variedades super-
absorbentes de tampones, la incidencia de este síndrome
disminuyó drásticamente. Aún siguen dándose
casos en algunas mujeres que no usan tampones, después de la
cirugía o de dar a luz. Alrededor del 15 por ciento de los casos
se producen en varones que han sido sometidos a cirugía. Los
casos leves son bastante frecuentes.
A pesar de que se conoce perfectamente la variedad
de estafilococo que causa la mayoría de los casos de síndrome
de shock tóxico, aún se ignora qué suceso desencadena
este síndrome. La presencia de un tampón puede impulsar
a las bacterias a producir una toxina que penetra en la sangre a través
de pequeños cortes en el revestimiento vaginal o bien a través
del útero hasta llegar a la cavidad abdominal. Esta toxina aparentemente
es la que causa los síntomas.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas comienzan de forma repentina
con fiebre de 38,5 a 40,5 ºC. Es característico el desarrollo
rápido de fuerte dolor de cabeza, dolor de garganta, ojos enrojecidos,
cansancio extremo, confusión, vómitos, diarrea acuosa
profusa y una erupción cutánea similar a una quemadura
de sol por todo el cuerpo. A las 48 horas se pueden sufrir desvanecimientos
y entrar en estado de shock. Entre el tercero y el séptimo día
se desprende la piel, sobre todo de las palmas de las manos y las plantas
de los pies.
El síndrome provoca anemia. Las lesiones
del riñón, hepáticas y musculares son muy frecuentes,
especialmente durante la primera semana. También pueden aparecer
problemas de corazón y pulmones. Los órganos, generalmente,
se recuperan completamente una vez que los síntomas desaparecen.
El diagnóstico suele basarse en los síntomas
que presenta el paciente. A pesar de que no existen pruebas de laboratorio
que identifiquen específicamente el síndrome de shock
tóxico, se suelen realizar análisis de sangre para excluir
otras posibles causas que produzcan una sintomatología similar.
Prevención, tratamiento y pronóstico
Es difícil proponer recomendaciones precisas
para evitar el síndrome de shock tóxico. En términos
generales, las mujeres deberían evitar el uso continuado de tampones
durante la menstruación. Los tampones superabsorbentes, que son
los que más posibilidades tienen de causar síndrome de
shock tóxico, no deben utilizarse.
Si se sospecha que un individuo tiene este síndrome,
es necesario hospitalizarlo de inmediato. El tratamiento comienza con
la retirada del tampón, el diafragma u otro objeto extraño
y se administran antibióticos lo antes posible.
Alrededor del 8 al 15 por ciento de las personas
con síndrome de shock tóxico completo mueren. Los episodios
recurrentes son frecuentes entre las mujeres que continúan usando
tampones en los 4 meses posteriores a un episodio de éstos, a
menos que el tratamiento antibiótico haya eliminado los estafilococos.
Infecciones estreptocócicas
Las infecciones estreptocócicas están
causadas por bacterias grampositivas llamadas estreptococos.
Las diversas variedades de estreptococos que producen
enfermedades se agrupan según su comportamiento, características
químicas y aspecto. Cada grupo tiende a producir tipos específicos
de infecciones y síntomas.
- Los estreptococos del grupo A constituyen la especie
más virulenta para los humanos, que son sus huéspedes
naturales. Estos estreptococos pueden causar faringitis estreptocócica
(una infección estreptocócica de la faringe), amigdalitis,
infecciones de heridas y de piel, infecciones de la sangre (septicemia),
escarlatina, neumonía, fiebre reumática, corea de Sydenham
(mal de San Vito) e inflamación renal (glomerulonefritis).
- Los estreptococos del grupo B por lo general causan
infecciones peligrosas en los recién nacidos (sepsis neonatal)
e infecciones en las articulaciones (artritis séptica) y el corazón
(endocarditis).
- Los estreptococos de los grupos C y G suelen vivir
normalmente en los animales pero también pueden crecer en la
garganta humana, el intestino, la vagina y la piel. Estos estreptococos
pueden causar infecciones graves como faringitis estreptocócica,
neumonía, infecciones cutáneas y de heridas, sepsis posparto
y neonatal, endocarditis y artritis séptica. Tras una infección
por una de estas bacterias se puede producir una inflamación
renal.
- Los estreptococos y enterococos de grupo D crecen
normalmente en el tracto digestivo inferior, en la vagina y en la piel
circundante. También pueden causar infecciones en las heridas
y en las válvulas del corazón, la vejiga, el abdomen y
la sangre.
Las infecciones por ciertos tipos de estreptococos
pueden causar una reacción autoinmune en la que el cuerpo ataca
sus propios tejidos. Estas reacciones pueden ocurrir después
de una infección como la faringitis estreptocócica y pueden
derivar en fiebre reumática, corea y lesión renal (glomerulonefritis).
Síntomas
Los estreptococos pueden vivir en las vías
respiratorias, el intestino, la vagina o cualquier otra parte del cuerpo
sin causar problemas. En ocasiones, estas bacterias aparecen en una
zona inflamada (como la garganta o la vagina) de una persona que es
portadora y puede que se les atribuya erróneamente la causa de
la infección.
La clase más frecuente de infección
estreptocócica es la infección de garganta (faringitis
estreptocócica). Por lo general, los síntomas aparecen
repentinamente e incluyen dolor de garganta, una sensación general
de enfermedad (malestar), escalofríos, fiebre, dolor de cabeza,
náuseas, vómitos y un ritmo cardíaco acelerado
(taquicardia). La garganta está enrojecida, las amígdalas
inflamadas y los ganglios linfáticos del cuello pueden aumentar
de tamaño y ser dolorosos al tacto. Los niños pueden sufrir
convulsiones. En los niños menores de 4 años, el único
síntoma puede ser un goteo de la nariz. La tos, la inflamación
de la laringe (laringitis) y la congestión nasal son poco frecuentes
en las infecciones estreptocócicas; estos síntomas sugieren
otra causa, como un resfriado o una alergia.
La escarlatina es producida por toxinas estreptocócicas
que generan una erupción cutánea generalizada de color
rosado o rojizo. Ésta es más evidente en el abdomen, a
los lados del tórax y en los pliegues de la piel. Otros síntomas
son una zona pálida alrededor de la boca, rostro enrojecido,
lengua roja e inflamada y líneas de color rojo oscuro en los
pliegues de la piel. La capa externa de la piel enrojecida suele desprenderse
cuando la fiebre desaparece.
Los estreptococos también causan varias clases
de infecciones cutáneas pero rara vez producen abscesos. Por
el contrario, las infecciones tienden a extenderse hacia las capas profundas
de la piel, provocando celulitis y en ocasiones erupciones de color
rojo y con aumento de la temperatura, llamadas erisipela (fuego de San
Antonio). Los estreptococos, solos o junto con los estafilococos, también
pueden extenderse hacia las capas superiores de la piel, produciendo
erupciones ulceradas y con costras (impétigo).
Ciertas variedades de estreptococos pueden causar
una infección destructiva que se extiende rápidamente
bajo la piel (fascitis necrosante). Por razones desconocidas, en la
actualidad ha aumentado el número de brotes de esta infección.
Diagnóstico
A pesar de que los síntomas sugieren la presencia
de una infección estreptocócica, el diagnóstico
debe ser confirmado mediante análisis. El mejor método
para tener la certeza de que se trata de ésta, es realizar un
cultivo de una muestra tomada de la zona infectada. Al cabo de una noche
de cultivo, ya se observan las colonias bacterianas características.
Para diagnosticar una faringitis estreptocócica,
se pasa un hisopo estéril por la parte posterior de la garganta
(frotis faríngeo), luego se realiza un cultivo de esa muestra.
Para ello se coloca en una placa de Petri y se espera durante una noche
que crezcan las bacterias. Los estreptococos del grupo A también
pueden ser detectados mediante unas rápidas pruebas especiales
cuyos resultados son accesibles en pocas horas. Si el resultado de una
prueba rápida es positivo, no es necesario realizar el cultivo
más lento, que precisa toda una noche. Como ambos métodos
pueden detectar los estreptococos en personas que no necesitan tratamiento,
la evaluación clínica por el médico es absolutamente
necesaria.
Tratamiento
Los individuos con faringitis estreptocócica
y escarlatina por lo general mejoran en dos semanas, incluso sin tratamiento.
No obstante, los antibióticos pueden reducir la duración
de los síntomas en los niños pequeños y evitar
complicaciones graves, como la fiebre reumática. También
ayudan a evitar que la infección se extienda hasta el oído
medio, los senos y la apófisis mastoides, e impiden que se transmita
a otras personas. Inmediatamente después de la aparición
de los síntomas debería administrarse un antibiótico,
por lo general penicilina V por vía oral.
Otras infecciones estreptocócicas, como la
celulitis, la fascitis necrosante y la endocarditis, son muy graves
y necesitan que se administre penicilina intravenosa, en ocasiones en
combinación con otros antibióticos. Los estreptococos
del grupo A suelen ser destruidos por la penicilina. Algunos estreptococos
del grupo D y especialmente los enterococos son resistentes a la penicilina
y a la mayoría de los antibióticos; para muchas variedades
de enterococos no se dispone de un antibiótico que sea totalmente
fiable.
Los síntomas como la fiebre, el dolor de
cabeza y el dolor de garganta pueden ser tratados con fármacos
analgésicos. La fiebre puede tratarse con antipiréticos
como el paracetamol. No es necesario reposo en cama ni aislamiento;
sin embargo, los miembros de la familia o los amigos que tengan síntomas
similares o que hayan tenido complicaciones de una infección
estreptocócica tienen cierto riesgo de infectarse.
Infecciones neumocócicas
Las infecciones neumocócicas son infecciones
causadas por la bacteria grampositiva Streptococcus pneumoniae.
Los neumococos suelen habitar en la porción
superior de las vías respiratorias de los humanos, y son huéspedes
naturales, particularmente durante el invierno y el comienzo de la primavera.
A pesar de su localización, los neumococos sólo en algunas
ocasiones causan neumonía. Debido a que la neumonía neumocócica
rara vez se transmite de persona a persona, quienes tengan la enfermedad
no necesitan evitar el contacto con los demás. Los neumococos
también pueden causar infecciones en el cerebro, el oído
y otros órganos.

Quienes especialmente tienen riesgo de desarrollar
neumonía neumocócica son los que padecen enfermedades
crónicas y cuyo sistema inmunitario es deficiente (por ejemplo,
los que padecen la enfermedad de Hodgkin, linfoma, mieloma múltiple,
desnutrición y drepanocitosis). Como los anticuerpos producidos
en el bazo normalmente ayudan a evitar la infección neumocócica,
los individuos a los que se les ha extirpado el bazo o cuyo bazo no
funciona están muy expuestos a dichas infecciones. La neumonía
neumocócica puede desarrollarse después de una bronquitis
crónica o si un virus respiratorio frecuente, sobre todo el virus
de la gripe, daña el revestimiento de las vías respiratorias.
Existe una vacuna neumocócica altamente eficaz a partir de los
2 años de edad. Dicha vacuna protege contra las variedades más
comunes de neumococos y reduce las posibilidades de desarrollar neumonía
neumocócica y bacteriemia en aproximadamente un 80 por ciento,
mientras que las posibilidades de morir por esta causa se reducen en
un 40 por ciento. Tal vacuna se recomienda a los individuos de edad
avanzada y los que sufren una enfermedad pulmonar o cardíaca
crónica, diabetes, enfermedad de Hodgkin, infección por
el virus de la inmunodeficiencia humana o trastornos del metabolismo.
También puede ser de gran ayuda en los niños con drepanocitosis
y para las personas a las cuales se les ha extirpado el bazo o no les
funciona adecuadamente.
La penicilina es el tratamiento de primera elección
para la mayoría de las infecciones neumocócicas. Se administra
por vía oral en las infecciones de oído y senos y por
vía intravenosa en las infecciones más graves.
Infecciones causadas por Neisseria
La Neisseria meningitidis (meningococo) es una bacteria
tipo coco gramnegativo cuyo huésped natural es el ser humano.
Los meningococos pueden causar infección de las membranas que
recubren el cerebro y la médula espinal (meningitis), infección
de la sangre y otras infecciones graves en niños y adultos.
La Neisseria gonorrhoeae es también un coco
gramnegativo cuyo huésped natural es el ser humano y causa gonorrea,
una enfermedad de transmisión sexual que puede infectar la uretra,
la vagina y el ano y puede expandirse hasta las articulaciones. Muchas
otras especies de Neisseria normalmente habitan en la garganta y la
boca, la vagina y el intestino, pero rara vez producen enfermedades.