SECCION 17 >
INFECCIONES
CAPITULO 183
Infecciones producidas por rickettsias
Las rickettsias son microorganismos que comparten
características tanto de las bacterias como de los virus. Al
igual que las bacterias, las rickettsias tienen enzimas y paredes celulares,
utilizan oxígeno y pueden ser controladas o destruidas por los
antibióticos. Al igual que los virus, pueden vivir y multiplicarse
sólo dentro de las células. Las rickettsias normalmente
viven en ácaros, garrapatas, pulgas y piojos y pueden transmitirse
a los humanos a través de las picaduras de estos insectos que
succionan sangre. Suelen vivir dentro de las células que revisten
pequeños vasos sanguíneos y, en consecuencia, dichos vasos
se inflaman o se obstruyen, o bien comienzan a perder sangre dentro
de los tejidos que los rodea.
Síntomas y diagnóstico
Una infección por rickettsias puede causar
fiebre, erupción cutánea y una sensación de enfermedad
(malestar). Debido a que esta erupción característica
no suele aparecer durante varios días, es difícil establecer
un diagnóstico precoz. La infestación producida por pulgas
o piojos o bien una picadura de garrapata previa, particularmente si
se ha producido en un área geográfica en la que la rickettsiosis
es frecuente (endémica), es un dato importante a la hora de establecer
el diagnóstico.
El diagnóstico de una infección por
rickettsia puede confirmarse identificando el organismo en cultivos
especiales de muestras de sangre o tejido, identificando el organismo
con el microscopio, utilizando ciertas tinturas (tinturas colorantes),
o bien identificando anticuerpos contra el organismo en una muestra
de sangre.
Tratamiento
La infección por rickettsia responde rápidamente
al tratamiento precoz con el antibiótico cloranfenicol, o bien
tetraciclinas, que se administran por vía oral. La mejoría
se inicia entre 24 y 36 horas más tarde y la fiebre suele desaparecer
en 2 o 3 días. Cuando el tratamiento comienza tarde, la mejoría
es más lenta y la fiebre es más prolongada. Es necesario
continuar con los antibióticos durante al menos 24 horas una
vez que la fiebre haya desaparecido.
Los pacientes que estén demasiado enfermos
como para tomar los antibióticos por vía oral pueden recibirlos
de forma intravenosa. Si una persona está muy enferma y en una
fase avanzada de la enfermedad, es posible administrar un corticosteroide
durante unos días además del antibiótico para aliviar
los intensos síntomas tóxicos y ayudar a reducir la inflamación
de los vasos sanguíneos.
Tifus murino
El tifus murino (tifus de la pulga de la rata, tifus
urbano de Malasia) es causado por Rickettsia typhi, que produce fiebre
y una erupción cutánea.
La Rickettsia typhi vive en las pulgas que infestan
a las ratas, los ratones y otros roedores. Las pulgas de las ratas transmiten
la rickettsia a los humanos. La enfermedad está presente en todo
el mundo y suele manifestarse en forma de brotes, particularmente en
áreas urbanas muy habitadas en las que es frecuente encontrar
ratas.
Síntomas y tratamiento
Los síntomas aparecen entre 6 y 18 días
después de la infección. Por lo general, los primeros
síntomas son escalofríos con temblores, dolor de cabeza
y fiebre. Esto dura alrededor de 12 días. Aproximadamente el
80 por ciento de los pacientes infectados desarrollan una erupción
cutánea leve, ligeramente sobreelevada y de color rosa al cabo
de 4 o 5 días. Al principio, afecta a sólo una pequeña
parte del organismo y resulta difícil de ver. Al cabo de 4 a
8 días, desaparece gradualmente.
La enfermedad se trata con antibióticos,
como el resto de las afecciones por rickettsias. Generalmente, los pacientes
con tifus murino se recuperan completamente. Sin embargo, los ancianos
y las personas debilitadas pueden morir, especialmente aquellas cuyo
sistema inmunitario sea deficiente.

Fiebre maculosa de las Montañas Rocosas
La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas
(fiebre maculosa, fiebre por garrapatas, tifus por garrapatas) es causada
por Rickettsia rickettsii y se transmite a través de las garrapatas
del género ixodes.
La Rickettsia rickettsii es exclusiva del hemisferio
occidental. El organismo fue detectado por primera vez en los estados
de las Montañas Rocosas de los Estados Unidos. La enfermedad
se produce principalmente de mayo a septiembre, cuando las garrapatas
adultas se encuentran activas y es más probable que las personas
se hallen en áreas infestadas por ellas, aunque en los estados
del sur, se presentan casos en todo el año. Quienes pasan mucho
tiempo al aire libre en zonas infestadas de garrapatas, como por ejemplo
los niños menores de 15 años, corren un riesgo mayor de
infectarse. Las garrapatas infectadas transmiten la rickettsia a los
conejos, las ardillas, los ciervos, los osos, los perros y los humanos.
La enfermedad no se transmite directamente de persona a persona.
Las rickettsias viven y se multiplican en las células
que revisten los vasos sanguíneos. Los que generalmente resultan
afectados son los que se encuentran en la piel y debajo de ésta
y los del cerebro, los pulmones, el corazón, los riñones,
el hígado y el bazo. Dichos vasos pueden resultar obstruidos
por coágulos de sangre.
Síntomas
Los síntomas comienzan de improviso entre
3 y 12 días después de la picadura de una garrapata. Cuanto
antes aparezcan los síntomas de infección (es decir, cuanto
menor sea el período de incubación), más importantes
serán dichos síntomas. El enfermo sufre intensos dolores
de cabeza, escalofríos, agotamiento extremo (postración)
y dolor muscular. La fiebre puede alcanzar los 39,5 a 40 °C en pocos
días y, en los casos graves, sigue alta durante 15 a 20 días;
puede desaparecer transitoriamente durante la mañana. Es habitual
que aparezca una tos muy seca.
Alrededor del cuarto día de fiebre, aparece
una erupción cutánea sobre las muñecas, los tobillos,
las palmas, las plantas de los pies y los antebrazos que se extiende
hacia el cuello, el rostro, las axilas, las nalgas y el tronco. Al principio,
la erupción es plana y rosada, posteriormente comienza a sobreelevarse
y adquiere un tono más oscuro. El agua tibia (por ejemplo, al
tomar un baño caliente) destaca más la erupción.
A los 4 días aproximadamente, aparecen pequeñas zonas
de color púrpura (petequias) debido al sangrado producido en
la piel. Cuando esas zonas se fusionan puede formarse una úlcera.
Cuando se ven afectados los vasos sanguíneos
del cerebro puede aparecer dolor de cabeza, inquietud, incapacidad de
conciliar el sueño, delirio y coma. El hígado puede aumentar
de tamaño; la inflamación hepática provoca ictericia,
en raras ocasiones. Puede desarrollarse una infección en las
vías respiratorias (neumonitis) además de producirse neumonía
y daño cerebral y cardíaco. A pesar de que no es frecuente,
en los casos graves puede producirse una caída de la presión
arterial e incluso muerte súbita.
Prevención y tratamiento
No existe ninguna vacuna contra la fiebre maculosa
de las Montañas Rocosas. Deben aplicarse repelentes como la dietiltoluamida
sobre la piel y la ropa de cualquiera que trabaje en áreas infestadas
con garrapatas. Estos repelentes son eficaces pero en ocasiones causan
reacciones tóxicas, especialmente en los niños. La higiene
corporal y un control frecuente de la presencia de garrapatas son muy
importantes para prevenir la infección. Las mismas deben ser
eliminadas con cuidado, puesto que las rickettsias pudieran transmitirse
si se aplasta con los dedos un insecto infectado y lleno de sangre.
No existe ningún medio práctico para
eliminar las garrapatas de las zonas al aire libre. No obstante, el
control de la población de animales pequeños puede reducir
el número de las mismas. Los insecticidas también son
de gran ayuda.
La fiebre maculosa de las Montañas Rocosas
puede provocar una grave enfermedad o incluso la muerte. En consecuencia,
cuando un médico sospecha que alguien padece esta enfermedad,
se le administra un antibiótico de inmediato, antes de disponer
de los resultados de los análisis de laboratorio. Del mismo modo,
cualquier persona que viva en un área boscosa y tenga fiebre,
dolor de cabeza o malestar debe ser tratada con un antibiótico
antes de que se conozcan los resultados de las pruebas de laboratorio,
incluso aunque no se detecte ninguna picadura de garrapata. La administración
de antibióticos ha reducido significativamente el índice
de muertes, del 20 al 7 por ciento. La enfermedad puede ser mortal si
se retrasa el tratamiento.
Los pacientes gravemente afectados por la fiebre
maculosa de las Montañas Rocosas suelen tener una circulación
sanguínea inadecuada, que puede causar insuficiencia renal, anemia,
hinchazón de tejidos y coma. También pueden perder mucho
líquido a través de los vasos sanguíneos infectados.
Por esta razón, si es necesario suministrar líquidos intravenosos,
es imprescindible hacerlo con cuidado para evitar que aumente la acumulación
de líquido en los pulmones o el cerebro, particularmente durante
las fases más avanzadas de la enfermedad.