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ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 202
Infecciones micóticas de la piel
Los hongos que infectan la piel (dermatófitos)
viven sólo en la capa más externa de la piel (estrato
córneo) y no penetran más profundamente. Algunas infecciones
micóticas no producen síntomas o sólo provocan
una pequeña irritación, descamación y enrojecimiento.
Otras infecciones micóticas causan prurito, inflamación,
ampollas y una grave descamación.
Los hongos suelen establecerse en áreas húmedas
del cuerpo donde rozan dos superficies cutáneas: entre los dedos
de los pies, en las ingles y bajo las mamas. Las personas obesas son
más propensas a sufrir estas infecciones porque poseen muchos
pliegues cutáneos.
Por extraño que parezca, las infecciones
micóticas en una parte del cuerpo pueden causar erupciones en
otras partes no infectadas. Por ejemplo, una infección micótica
en el pie puede causar una erupción abultada y pruriginosa en
los dedos. Estas erupciones (dermatofítides o erupciones ide)
representan reacciones alérgicas al hongo.
Los médicos pueden sospechar la presencia
de hongos cuando aprecian una erupción roja e irritada en una
de las áreas frecuentemente afectadas. Habitualmente el médico
puede confirmar el diagnóstico raspando una pequeña porción
de piel para examinarla al microscopio o colocarla en un medio de cultivo
que hará crecer los hongos de modo que sea posible identificarlos.
Tiña
La tiña es una infección micótica
de la piel causada por diferentes hongos y que generalmente se clasifica
según su localización en el cuerpo.
El pie de atleta (tiña de los pies) es una
infección micótica frecuente que suele aparecer durante
los meses cálidos. Es causada habitualmente tanto por Trichophyton
como por Epidermophyton, hongos que pueden crecer en los espacios interdigitales
calientes y húmedos de los pies. El hongo puede producir una
descamación muy ligera sin presentar otros síntomas o
bien una descamación más importante con una erupción
pruriginosa, dolorosa y que deja la piel en carne viva entre los dedos
y a los lados de los pies. También pueden formarse ampollas llenas
de líquido. Como el hongo puede causar la rotura de la piel,
el pie de atleta puede comportar una infección bacteriana, especialmente
en personas mayores e individuos con inadecuada irrigación sanguínea
de los pies.
El picor del suspensor (tiña inguinal) puede
estar causada por varios hongos y levaduras. Es mucho más frecuente
en varones que en mujeres y suele aparecer durante los meses cálidos.
La infección produce áreas rojas y anulares, a veces con
formación de pequeñas ampollas en la piel que rodea las
ingles y en la parte superior de la cara interna de los muslos. Este
proceso puede provocar picor intenso e incluso ser doloroso. Es frecuente
la recidiva, ya que los hongos pueden persistir indefinidamente sobre
la piel. Incluso con un tratamiento apropiado, las personas susceptibles
pueden presentar infecciones repetidas.
La tiña del cuero cabelludo está causada
por Trichophyton o por otro hongo llamado Microsporum. La tiña
del cuero cabelludo es altamente contagiosa, especialmente entre los
niños. Puede producir una erupción roja descamativa más
bien pruriginosa, o si no placas de calvicie sin erupción.
La tiña de las uñas es una infección
causada por Trichophyton. El hongo penetra en la parte recién
formada de la uña produciendo engrosamiento, pérdida de
brillo y deformación de la misma. Esta infección es mucho
más frecuente en las uñas de los pies que en las de las
manos. Una uña infectada puede desprenderse del dedo del pie,
quebrarse o descamarse.
La tiña corporal también está
causada por Trichophyton. La infección generalmente produce una
erupción de color rosa o roja que en ocasiones forma placas redondeadas
con zonas claras en el centro. La tiña corporal puede desarrollarse
en cualquier parte de la piel.
La tiña de la barba se presenta en raras
ocasiones. La mayoría de las infecciones cutáneas localizadas
en la zona de la barba están causadas por bacterias y no por
hongos.
Tratamiento
La mayoría de las infecciones micóticas
de la piel, excepto las del cuero cabelludo y de las uñas, son
leves y a menudo curan con cremas de antimicóticos. Existen muchas
cremas antifúngicas eficaces que pueden adquirirse sin necesidad
de prescripción médica. Generalmente, los polvos antimicóticos
no dan buenos resultados en el tratamiento de estas infecciones. Los
principios activos de las medicaciones antifúngicas son el miconazol,
clotrimazol, econazol y ketoconazol.
Habitualmente, las cremas se aplican dos veces al
día y el tratamiento debería prolongarse por lo menos
de 7 a 10 días después de que la erupción haya
desaparecido por completo. Si se interrumpe la aplicación de
la crema con demasiada prontitud, la infección puede no haberse
erradicado completamente y la erupción reaparecerá.
Pueden transcurrir varios días antes de que
las cremas antifúngicas surtan efecto. Mientras tanto, suelen
utilizarse cremas con corticosteroides para aliviar el picor y el dolor.
La hidrocortisona en dosis reducidas es un fármaco de venta libre;
los corticosteroides más potentes requieren prescripción
facultativa.
Ante infecciones más graves o pertinaces,
el médico puede prescribir terapia con griseofulvina durante
varios meses, en ocasiones combinada con cremas antifúngicas.
La griseofulvina, de administración oral, es muy eficaz, pero
puede causar efectos colaterales como dolor de cabeza, trastornos gástricos,
fotosensibilidad, erupciones, tumefacciones y reducción del número
de glóbulos blancos. Tras la interrupción del tratamiento
con griseofulvina, la infección puede reaparecer. El médico
también puede prescribir ketoconazol para tratar las infecciones
micóticas de la piel. Al igual que la griseofulvina, el ketoconazol
por vía oral puede presentar importantes efectos colaterales,
como por ejemplo trastornos hepáticos.
El hecho de mantener las zonas infectadas limpias
y secas ayuda a evitar la aparición de nuevas infecciones fúngicas
y favorece la curación de la piel. Las áreas infectadas
deberían lavarse frecuentemente con agua y jabón y luego
cubrirse con polvos de talco. A menudo los médicos recomiendan
evitar los polvos que contengan almidón de maíz porque
pueden favorecer el crecimiento fúngico.
Si una infección micótica de la piel
supura, es posible que también haya podido desarrollarse una
infección bacteriana. Esta infección puede requerir tratamiento
con antibióticos. Algunos médicos prescriben antibióticos
que pueden ser aplicados directamente sobre la piel; otros prefieren
antibióticos que deben ser administrados por vía oral.
La solución de Burow diluida o el ungüento de Whitfield
(ambos de venta libre) también pueden ser utilizados para secar
la piel que supura.
Candidiasis
La candidiasis (infección por levaduras,
moniliasis) es una infección producida por levaduras de Candida,
antes denominada Monilia.
Candida suele infectar la piel y las membranas mucosas,
como las que recubren la boca y la vagina. En raras ocasiones, invade
tejidos más profundos como la sangre, causando una candidiasis
sistémica que amenaza la vida del paciente. Esa infección
mucho más grave es más frecuente en personas inmunodeprimidas
(por ejemplo, enfermos de SIDA o pacientes tratados con quimioterapia).
Candida es un residente normal del tracto digestivo
y de la vagina, que por lo general no causa ningún daño.
Cuando las condiciones ambientales son particularmente favorables (por
ejemplo, en un clima cálido y húmedo) o cuando las defensas
inmunitarias de una persona están debilitadas, la levadura puede
infectar la piel. Al igual que los dermatófitos, el crecimiento
de Candida se ve favorecido en ambientes húmedos y cálidos.
Algunas veces, los pacientes tratados con antibióticos padecen
una infección por Candida debido a que los antibióticos
eliminan las bacterias que residen normalmente en los tejidos, lo cual
permite que Candida crezca de forma incontrolada. Los corticosteroides
o la terapia inmunodepresora que sigue al trasplante de un órgano
pueden también reducir las defensas del organismo contra las
infecciones por levaduras. También las mujeres embarazadas, los
obesos y los diabéticos presentan mayor susceptibilidad a la
infección por Candida.
Síntomas
Los síntomas varían, dependiendo de
la localización de la infección.
Las infecciones en los pliegues cutáneos
(infecciones intertriginosas o intertrigo) o en el ombligo causan con
frecuencia una erupción rojiza, a menudo con placas delimitadas
que exudan pequeñas cantidades de líquido blanquecino.
Puede haber pequeñas pústulas, especialmente en los bordes
de la erupción, la cual se puede acompañar de picor o
quemazón. Una erupción por Candida alrededor del ano puede
ser pruriginosa, dejar la zona en carne viva y presentar un aspecto
blanquecino o rojizo.
Las infecciones vaginales causadas por Candida (vulvovaginitis)
son bastante frecuentes, especialmente en mujeres embarazadas, diabéticas
o tratadas con antibióticos. Los síntomas de estas in-fecciones
comprenden la emisión de un exudado vaginal blanco o amarillento,
quemazón, picor y enrojecimiento de las paredes y de la región
externa de la vagina.
Las candidiasis del pene afectan por lo general
a diabéticos o a varones cuyas parejas sexuales padecen infecciones
vaginales por esta levadura. Habitualmente, la infección produce
una erupción rojiza, descamativa y, en ocasiones, dolorosa, localizada
en la parte inferior del pene. Sin embargo, puede haber una infección
del pene o de la vagina sin que se note ningún síntoma.
El afta es una infección por Candida, localizada
en el interior de la boca. Las placas blancas cremosas típicas
del afta se adhieren a la lengua y a ambos lados de la boca y a menudo
son dolorosas. Las placas pueden desprenderse fácilmente con
un dedo o una cuchara. Si bien en los niños sanos son frecuentes,
en los adultos las aftas pueden ser un signo de inmunidad debilitada,
posiblemente causada por diabetes o SIDA. El uso de antibióticos
que eliminan las bacterias antagonistas incrementa las posibilidades
de contraer aftas.
Las boqueras son una infección por Candida
en las comisuras de la boca caracterizada por la formación de
fisuras y de pequeños cortes. Pueden darse como consecuencia
de dentaduras mal encajadas que dejan las comisuras de la boca húmedas
de manera que permiten el crecimiento de las levaduras.
En la paroniquia por Candida, el hongo crece en
la base de las uñas y produce una dolorosa inflamación
con formación de pus. Las uñas infectadas por Candida
pueden tornarse blancas o amarillas y desprenderse del dedo, ya sea
de la mano o del pie.
Diagnóstico
Por lo general, el médico puede identificar
una infección por Candida observando su erupción característica
o bien el residuo espeso, blanco y pastoso que suele generar. Para efectuar
el diagnóstico, el médico puede realizar un raspado de
una parte de la piel lesionada o del residuo con un escalpelo o un depresor
de lengua. Entonces la muestra es examinada al microscopio o depositada
en un medio de cultivo para identificar la causa de la infección.
Tratamiento
Por lo general, las infecciones cutáneas
por Candida curan fácilmente con cremas o lociones medicamentosas.
Los médicos a menudo recomiendan una crema con nistatina para
tratar las infecciones cutáneas, vaginales y del pene; la crema
se aplica habitualmente dos veces al día durante 7 a 10 días.
Los medicamentos para tratar las infecciones por levaduras de la vagina
o del ano están disponibles también en forma de supositorios.
Los medicamentos específicos para las aftas deben ser administrados
en forma de líquido para enjuagar toda la boca y luego escupirlo,
o bien como un comprimido que se disuelve lentamente en la boca. En
ocasiones, para las infecciones cutáneas se utilizan ungüentos
con corticosteroides como la hidrocortisona, junto a cremas antifúngicas,
debido a que los ungüentos calman rápidamente el picor y
el dolor (a pesar de que no ayudan a curar la infección en sí
misma).
Mantener la piel seca ayuda a eliminar la infección
y previene la reaparición del hongo. Los simples polvos de talco
o los que contienen nistatina pueden ayudar a mantener seca la zona
superficial.
Pitiriasis versicolor
La pitiriasis versicolor es una infección
fúngica que causa placas de un color que va de blanco a pardusco
sobre la piel.
La infección es bastante frecuente, especialmente
en los adultos jóvenes. Raramente causa dolor o picor, pero impide
el bronceado de las zonas de piel afectadas, formando placas. Las personas
con piel naturalmente oscura pueden advertir la presencia de placas
claras y, las de piel clara, pueden presentar placas oscuras. Las placas
suelen localizarse en el pecho o la espalda y pueden descamarse ligeramente.
Con el paso del tiempo, estas pequeñas áreas pueden juntarse
para formar placas extensas.
Diagnóstico y tratamiento
Se diagnostica la pitiriasis versicolor por el aspecto
que presenta. El médico puede utilizar la luz ultravioleta para
poner en evidencia la infección o bien puede examinar al microscopio
muestras de raspados de la zona infectada. Los champús anticaspa,
como el sulfuro de selenio al 1 por ciento, suele curar la pitiriasis
versicolor. Estos champúes se aplican sin diluir sobre las zonas
afectadas (incluyendo el cuero cabelludo) antes de acostarse, se dejan
toda la noche y se lavan por la mañana. El tratamiento suele
prolongarse durante 3 o 4 noches. Las personas que presentan irritaciones
cutáneas por este tratamiento pueden limitar el tiempo de exposición
de su piel al champú entre 20 y 60 minutos, o bien pueden recurrir
a medicamentos con receta.
Es posible que la piel no vuelva a recuperar
su pigmentación normal hasta muchos meses después de la
desaparición de la infección. El proceso reaparece con
frecuencia incluso después de un tratamiento satisfactorio porque
el hongo que lo causa es un huésped normal de la piel. Si reaparecen
las lesiones, debe repetirse el tratamiento.