SECCION 18 >
ENFERMEDADES DE LA PIEL
CAPITULO 204
Infecciones víricas de la piel
Muchos tipos de virus invaden la piel, pero
la atención médica se centra sobre todo sólo en
tres grupos. Dos de estos grupos causan molestias familiares: verrugas
y llagas frías (ampollas febriles o herpes simple) sobre el labio.
Las verrugas son causadas por el papilomavirus y el virus del herpes
simple produce las llagas, como en el herpes zoster. El tercer grupo
de virus que infecta la piel forma parte de la familia de los poxavirus.
El más notorio de los poxivirus es el virus de la viruela, que
sólo despierta interés histórico; ha sido eliminado
en todo el mundo gracias al uso de una vacuna. En cualquier caso, la
varicela sigue siendo una infección frecuente en la infancia.
El molluscum contagiosum es también causado por un poxavirus.
Verrugas
Las verrugas son pequeños tumores cutáneos
causados por cualquiera de los 60 tipos de papilomavirus humanos.
Las verrugas pueden aparecer a cualquier edad, pero
son más frecuentes en los niños y menos frecuentes en
las personas mayores. Si bien las verrugas de la piel se diseminan fácilmente
de una zona del cuerpo a otra, en general no se contagian fácilmente
de un individuo a otro. Sin embargo, las verrugas genitales sí
son contagiosas.
La gran mayoría de las verrugas son inocuas.
Los tipos más frecuentes no se vuelven cancerosos. Algunos tipos
infrecuentes y algunos otros que infectan el cuello uterino y el pene
resultan, en contadas ocasiones, cancerosos.
El tamaño y la forma de la verruga dependen
del tipo de virus que las cause y de su localización en el cuerpo.
Algunas verrugas son indoloras; otras causan dolor por irritación
de los nervios. Algunas verrugas crecen en grupo (verrugas en mosaico);
otras aparecen como formaciones aisladas y únicas. A menudo,
las verrugas desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, algunas persisten
durante muchos años y otras desaparecen y vuelven a aparecer.
Diagnóstico
Cuando los médicos examinan un tumor en la
piel, deben intentar diferenciar si se trata de una verruga o de algún
otro tipo de tumoración. Algunas formaciones que pueden parecer
verrugas en realidad son apéndices, molas, callos, callosidades
o, incluso, cánceres de piel. Las verrugas se clasifican en función
de su forma y de su localización.
Casi todo el mundo tiene verrugas vulgares (verrucae
vulgaris). Éstas son protuberancias duras que tienen una superficie
rugosa; son redondeadas o irregulares, de color grisáceo, amarillo
o pardo, y, por lo general, tienen menos de 1 centímetro de diámetro.
Con gran frecuencia, aparecen en zonas sometidas a frecuentes traumatismos,
como los dedos, alrededor de las uñas (verrugas periungueales),
las rodillas, la cara y el cuero cabelludo. Pueden diseminarse, pero
las verrugas vulgares nunca son cancerosas.
Las verrugas plantares aparecen en la planta del
pie, donde por lo general se presentan aplanadas por la presión
que se produce al caminar y están rodeadas de piel engrosada.
Pueden ser extremadamente dolorosas. A diferencia de las callosidades
y de los callos, las verrugas plantares tienden a producir hemorragias
en forma de pequeñas pecas puntiformes, cuando el médico
afeita o corta la superficie con un bisturí.
Las verrugas filiformes son formaciones largas,
estrechas y pequeñas que suelen aflorar en los párpados,
la cara, el cuello o los labios.
Las verrugas planas, que son más frecuentes
en niños y adultos jóvenes, suelen aparecer en grupos
en forma de lesiones lisas, de color amarillo-pardusco, sobre todo en
la cara.
El virus que causa las verrugas húmedas (verrugas
venéreas, condiloma acuminado) en los genitales se transmite
por vía sexual.
Tratamiento
El tratamiento de las verrugas depende de la localización,
del tipo y de la gravedad, así como del tiempo de permanencia
sobre la piel.
En general, las verrugas vulgares desaparecen sin
tratamiento en menos de 2 años. Las aplicaciones diarias de una
solución o emplasto que contenga ácido salicílico
y ácido láctico suavizan la piel infectada, que puede
rasparse suavemente para hacer que la verruga desaparezca más
rápidamente. El médico puede efectuar un tratamiento con
congelación de la verruga utilizando nitrógeno líquido,
pero es posible que tenga que repetir el proceso al cabo de 2 o 3 semanas
para eliminarla por completo. La electrodesecación (un tratamiento
que usa una corriente eléctrica) o la cirugía con láser
puede destruir la verruga, pero ambos procedimientos pueden dejar cicatrices.
Independientemente del método utilizado en el tratamiento, la
verruga reaparece en aproximadamente un tercio de los casos. El médico
también puede tratar las verrugas vulgares con productos químicos
como el ácido tricloroacético o la cantaridina, que destruyen
la verruga. Sin embargo, nuevas verrugas suelen surgir alrededor de
los bordes de otras anteriores.
Las verrugas plantares suelen macerarse con ácido
salicílico más concentrado aplicado en forma de solución
o de emplaste. Este proceso químico debe acompañarse del
recorte de la verruga con un bisturí, su congelación o
la aplicación de otros ácidos sobre su superficie. Los
médicos pueden utilizar técnicas adicionales, como la
inyección de determinadas sustancias químicas en la verruga
para destruirla. En cualquier caso, las verrugas plantares son difíciles
de curar.
Las verrugas planas suelen ser tratadas con agentes
descamantes como el ácido retinoico o el ácido salicílico,
que hacen que la verruga se desprenda con la piel descamada.
Molluscum contagiosum
El molluscum contagiosum es una infección
de la piel causada por un poxavirus que forma protuberancias lisas,
céreas y de color carne.
Las pápulas suelen ser de un tamaño
inferior a un centímetro de diámetro y poseen una diminuta
depresión en el centro. A veces una sola pápula puede
alcanzar más de 3 centímetros. El virus que causa el molluscum
es contagioso; se transmite por contacto directo con la piel y, a menudo,
la transmisión es por vía sexual.
El virus puede infectar cualquier parte de la piel,
aunque es más frecuente en la región inguinal y púbica
(si bien no suele aparecer en el pene o en la vagina). Las lesiones
no suelen ser pruriginosas ni dolorosas y pueden ser descubiertas por
casualidad durante una revisión. La lesión por lo general
tiene una depresión central llena de un material blanco pastoso
que para los médicos resulta fácil de identificar.
Estas formaciones pueden ser tratadas mediante congelación
o vaciando el núcleo central con una aguja.