SECCION 19 >
TRASTORNOS DEL OIDO, LA NARIZ Y LA GARGANTA
CAPITULO 209
Oídos, nariz y garganta
Los oídos, la nariz y la garganta están
estrechamente relacionados, tanto en su localización como en
su función. Los especialistas que se ocupan de diagnosticar y
tratar los trastornos de estos órganos reciben el nombre de otorrinolaringólogos.
Oídos
El oído, el órgano de la audición
y del equilibrio, está formado por el oído externo, el
medio y el interno. El oído externo capta las ondas sonoras,
que el oído medio se encarga de convertir en energía mecánica.
El oído interno convierte la energía mecánica en
impulsos nerviosos, que a continuación se trasladan hasta el
cerebro. El oído medio ayuda a mantener el equilibrio.
Oído externo
El oído externo está formado por la
parte externa del oído (pabellón de la oreja) y el canal
auditivo (conducto auditivo externo). La oreja, formada por un cartílago
cubierto de piel, es rígida pero flexible. Los sonidos captados
por la oreja entran por el canal auditivo y llegan hasta el tímpano,
una membrana delgada cubierta de piel que separa el oído externo
del oído medio.
Oído medio
El oído medio está formado por el
tímpano (membrana del tímpano) y una pequeña cámara
llena de aire que contiene una cadena de tres diminutos huesos (huesecillos)
que conectan el tímpano con el oído interno. Los nombres
de los huesecillos responden a su forma: el martillo, que está
unido al tímpano; el yunque, que conecta el martillo con el estribo,
y el estribo, que está unido a la ventana oval localizada en
la entrada del oído interno. Las vibraciones del tímpano
son amplificadas mecánicamente por los huesecillos y transmitidas
a la ventana oval.
El oído medio también contiene dos
músculos diminutos. El tensor del tímpano, que está
unido al martillo, mantiene el tímpano tenso; el músculo
estapedio, que está unido al estribo, estabiliza la conexión
entre el estribo y la ventana oval. En respuesta al ruido intenso, el
músculo estapedio se contrae, dando más rigidez a los
huesecillos para que el sonido transmitido sea menos fuerte. Esta respuesta,
llamada reflejo acústico, ayuda a proteger al delicado oído
medio del daño que le puede provocar el ruido.
La trompa de Eustaquio, un pequeño tubo que
conecta el oído medio con la parte posterior de la nariz, permite
que el aire del exterior entre en el oído medio. Este tubo, que
se abre al tragar, ayuda a mantener una misma presión de aire
a ambos lados del tímpano, un factor importante para oír
con normalidad y no sentir molestias. Por eso es por lo que el hecho
de tragar puede aliviar la presión que causa sobre el tímpano
una repentina caída en la presión del aire, como suele
ocurrir cuando se viaja en avión. La conexión de la trompa
de Eustaquio con el oído medio explica por qué las infecciones
respiratorias superiores (como un resfriado común), que inflaman
y bloquean la trompa de Eustaquio, pueden producir infecciones en el
oído medio o incrementar la presión en dicha parte del
oído, lo que produce dolor.
Oído interno
| Interior del oído |
 |
El oído interno (laberinto) es una compleja
estructura que consta de dos partes: la cóclea, el órgano
de la audición, y los canales semicirculares, el órgano
del equilibrio.
La cóclea, un tubo hueco en espiral con forma
de caracol, contiene un líquido espeso y el órgano de
Corti, formado por miles de diminutas células (células
peludas) con pequeñas prolongaciones similares a pelos que se
extienden hasta el líquido. Las vibraciones sonoras transmitidas
desde los huesecillos del oído medio a la ventana oval del oído
interno hacen que vibren el fluido y las proyecciones (filamentos semejantes
a las pestañas). Las diferentes células peludas responden
a distintas frecuencias del sonido y las convierten en impulsos nerviosos.
Los impulsos nerviosos son transmitidos a través de las fibras
del nervio auditivo, que las transportan hasta el cerebro.
A pesar del efecto protector del reflejo acústico,
el ruido intenso puede dañar las células peludas. Cuando
una de estas células se destruye, aparentemente no vuelve a crecer.
La exposición continua a ruidos intensos causa un daño
progresivo y una pérdida de la audición.
Los canales semicirculares, que ayudan a mantener
el equilibrio, son tres tubos llenos de líquido colocados en
ángulo recto entre sí. Cualquier movimiento de la cabeza
hace que el fluido de los canales se mueva. Dependiendo de la dirección
en que se mueva la cabeza, el movimiento del fluido puede ser mayor
en uno de los canales que en los otros. Los canales contienen células
peludas que responden al movimiento del líquido. Las células
peludas inician los impulsos nerviosos que indican al cerebro en qué
dirección se está moviendo la cabeza, y en consecuencia
se realiza la acción apropiada para mantener el equilibrio.
Si los canales semicirculares se inflaman, como
sucede en una infección del oído medio o en la gripe,
la persona puede perder la noción del equilibrio y tener vértigo
(sensación de girar).
Nariz
La nariz es el órgano del olfato y es el
canal más importante por el que entra y sale el aire de los pulmones.
La nariz también agrega resonancia a la voz, y tanto los senos
paranasales como los conductos lagrimales vierten (drenan) su contenido
en ella.
La parte superior de la nariz está formada
por hueso y la parte inferior, por cartílago. En su interior
hay una cavidad hueca (cavidad nasal) dividida en dos conductos por
el tabique nasal, que se extiende desde los orificios nasales hasta
la parte posterior de la garganta. Unos huesos llamados cornetes nasales
se proyectan dentro de la cavidad nasal, formando una serie de pliegues.
Esos pliegues incrementan mucho la superficie por la que pasa el aire.
Una membrana mucosa con muchos vasos sanguíneos reviste la cavidad
nasal. La superficie incrementada y los abundantes vasos sanguíneos
permiten que la nariz caliente y humedezca rápidamente el aire
que entra. Las células de la membrana mucosa producen moco y
tienen proyecciones similares a las pestañas (cilios). Por lo
general, las partículas de polvo que penetran con el aire, son
atrapadas por el moco y transportadas por los cilios hasta la parte
anterior de la nariz o hacia atrás, hasta la garganta, y son
así eliminadas del conducto respiratorio. Esta acción
ayuda a limpiar el aire antes de que llegue a los pulmones. El estornudo
limpia automáticamente los conductos nasales en respuesta a la
irritación, igual que la tos limpia los pulmones.
| Interior de
la nariz y la garganta |
 |
En la parte superior de la cavidad nasal se encuentran
pequeñas células receptoras. Estas células tienen
proyecciones, filamentos semejantes a las pestañas (cilios),
que se extienden hacia abajo dentro de la cavidad nasal, y fibras nerviosas,
que se extienden hacia arriba hasta el bulbo olfatorio, una protuberancia
que se encuentra en el extremo final de cada nervio olfatorio. Los nervios
olfatorios (nervios del olfato) llegan directamente hasta el cerebro.
El sentido del olfato, que hasta ahora no se logra
comprender del todo, es mucho más sofisticado que el sentido
del gusto. Los distintos olores son mucho más numerosos que los
sabores. El sentido subjetivo del gusto durante el acto de comer combina
el gusto y el olfato. Por eso, los alimentos pierden algo de sabor cuando
una persona está resfriada y no puede oler. Como los receptores
del olfato se localizan en la parte superior de la nariz, la respiración
normal no les hace llegar mucho aire, pero el acto de oler les hace
llegar más aire, incrementando notablemente su exposición
a los olores.
Senos paranasales
Los huesos que rodean la nariz contienen los senos
paranasales, cámaras huecas con aperturas que permiten vaciar
su contenido en la cavidad nasal. Existen cuatro grupos de senos paranasales:
maxilares, etmoidales, frontales y esfenoidales. Los senos reducen el
peso de los huesos faciales, al mismo tiempo que mantienen la fortaleza
y la forma de los huesos, y agregan resonancia a la voz.
Al igual que la cavidad nasal, los senos están
revestidos por una membrana mucosa compuesta por células que
producen moco y tienen proyecciones, filamentos semejantes a las pestañas
(cilios). Las partículas de polvo que entran son atrapadas por
el moco, y luego los cilios las transportan hacia la cavidad nasal,
donde las vierten. Debido a que el drenaje puede obstruirse, los senos
son particularmente vulnerables a las infecciones y a la inflamación
(sinusitis).
Garganta
La garganta (faringe) se localiza detrás
de la boca, debajo de la cavidad nasal, y por encima del esófago
y de la tráquea. Está formada por una parte superior (nasofaringe),
la parte media (orofaringe) y una parte inferior (hipofaringe). La garganta
es un conducto muscular a través del cual los alimentos son transportados
hasta el esófago y el aire llega a los pulmones. Al igual que
la nariz y la boca, la garganta está revestida por una membrana
mucosa compuesta por células que producen moco y tienen unas
proyecciones, filamentos semejantes a las pestañas. Las partículas
de polvo atrapadas en el moco son transportadas por estas proyecciones
hacia el esófago, y luego son tragadas.
Las amígdalas se encuentran en la parte posterior
de la boca y las adenoides en la parte posterior de la cavidad nasal.
Las amígdalas y las adenoides están formadas por tejido
linfático y ayudan a combatir las infecciones. Son de mayor tamaño
durante la infancia y gradualmente se hacen más pequeñas
con el paso de los años.
En la parte superior de la tráquea se encuentra
la caja de la voz (laringe), que contiene las cuerdas vocales y es responsable
de producir los sonidos utilizados para hablar. Cuando se relajan, las
cuerdas vocales forman una apertura como una V por la que el aire puede
pasar libremente. Cuando se contraen, vibran, generando sonidos que
la lengua, la nariz y la boca pueden modificar para producir las palabras.
La epiglotis, un colgajo compuesto principalmente
de cartílago, está localizada por encima y por delante
de la laringe. Durante el acto de tragar, la epiglotis se cierra para
evitar que los alimentos y los líquidos entren en la tráquea.