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TRASTORNOS DEL OIDO, LA NARIZ Y LA GARGANTA
CAPITULO 213
Trastornos de la nariz y de los senos paranasales
La parte superior de la nariz está
formada por hueso y la inferior por cartílago. En su interior
hay una cavidad hueca (cavidad nasal) dividida en dos por el tabique
nasal.
Los huesos de la cara contienen senos, que son cavidades
huecas que se abren en la cavidad nasal. Dada su posición prominente,
la nariz es particularmente vulnerable a los traumatismos. Además,
se ve afectada por trastornos como infecciones, hemorragias y pólipos.
Los senos paranasales pueden infectarse causando una inflamación
(sinusitis).
Fracturas de nariz
Los huesos de la nariz se rompen más frecuentemente
que otros huesos de la cara. Cuando esto ocurre, la membrana mucosa
que cubre la nariz suele desgarrarse causando una hemorragia. Como la
membrana mucosa y otros tejidos blandos se inflaman con rapidez, la
fractura puede ser difícil de encontrar. En la mayoría
de los casos, el puente de la nariz se desplaza hacia un lado, mientras
que los huesos nasales se hunden del otro lado. Si se acumula sangre
en el cartílago del tabique nasal (la estructura que divide la
nariz), éste puede infectarse y morir, produciendo una deformación
en la cual el puente de la nariz se hunde por el centro.
Diagnóstico y tratamiento
Una persona cuya nariz sangra y duele después
de un golpe, puede tenerla rota. Por lo general, el médico diagnostica
rotura de nariz palpando levemente el puente nasal en busca de irregularidades
en la forma, movimientos inusuales de los huesos, sensación de
huesos rotos que se mueven uno contra otro y dolor. El diagnóstico
se confirma mediante una radiografía.
Cuando una persona tiene la nariz rota, si es un
adulto se le suele administrar un anestésico local y, si se trata
de un niño, se le aplica anestesia general. A continuación,
se drena la sangre acumulada en el tabique para evitar las infecciones
y la pérdida de cartílago. Una vez que el médico
vuelve a colocar la nariz en su posición normal, se la estabiliza
con una gasa por dentro y un entablillado por fuera. Las fracturas de
tabique son difíciles de fijar y a menudo se requiere, más
adelante, una intervención quirúrgica.
Desviación del tabique
Por lo general, el tabique nasal (la estructura
que divide la nariz) es recto, pero puede estar torcido (desviado) debido
a defectos de nacimiento o a lesiones. El tabique desviado, que es bastante
común, no suele causar ningún síntoma ni requiere
tratamiento alguno. Sin embargo, puede obstruir la nariz, haciendo que
la persona tenga tendencia a padecer sinusitis (inflamación de
los senos), particularmente si el tabique desviado obstaculiza el drenaje
de un seno dentro de la cavidad nasal.
Además, el tabique desviado puede hacer que
la persona tenga tendencia a sufrir hemorragias nasales, ya que el excesivo
paso de aire por el lado no obstruido, seca la membrana mucosa. El tabique
desviado que causa problemas puede ser reparado quirúrgicamente.
Perforación del tabique
Las úlceras y los agujeros (perforaciones)
del tabique nasal pueden estar causados por una cirugía, una
irritación repetida como la que se produce al limpiarse la nariz,
las infecciones como la tuberculosis y la sífilis, y el consumo
de cocaína aspirada por la nariz. Los síntomas pueden
consistir en la formación de costras alrededor de las fosas nasales
y hemorragias reiteradas. Las personas que presentan pequeñas
perforaciones en el tabique pueden emitir un sonido similar a un silbido
mientras respiran. La pomada de bacitracina reduce la formación
de costras. Las perforaciones pueden ser reparadas con el propio tejido
de la persona, utilizando tejido del interior de la mejilla o de otra
parte de la nariz, o bien con una membrana artificial hecha de plástico
blando y flexible, que por lo general es mejor. Sin embargo, la mayoría
de las perforaciones no necesitan ser reparadas a menos que las costras
o las hemorragias representen un problema importante.
Hemorragia nasal
Las hemorragias nasales (epistaxis) tienen distintas
causas. En la mayoría de los casos, la sangre proviene del área
de Kiesselbach, que se localiza en la parte más anterior del
tabique nasal y que contiene muchos vasos sanguíneos. Por lo
general, es posible controlar la hemorragia apretando ambos lados de
la nariz durante 5 a 10 minutos. Si esta técnica no detiene la
hemorragia, el médico busca el origen de la misma. Ésta
puede ser detenida temporalmente aplicando presión dentro de
la nariz con una pieza de lana de algodón saturada con un fármaco
que hace que los vasos sanguíneos se constriñan, como
la fenilefrina, y un anestésico local, como la lidocaína.
Una vez que la hemorragia se ha detenido y el área está
adormecida, el médico sella (cauteriza) el punto por donde sale
la sangre con nitrato de plata o con un electrocauterizador (un dispositivo
que usa una corriente eléctrica para producir calor).
Si
una persona padece un trastorno que produce una tendencia a las hemorragias,
el punto de origen del sangrado no se cauteriza porque puede comenzar
a sangrar de nuevo. En lugar de ello, el médico ejerce una leve
presión con una gasa saturada de gelatina de petróleo
sobre el punto sangrante. Una vez que la hemorragia ha cesado, intenta
identificar y corregir el trastorno.
En las personas que tienen un estrechamiento de
las arterias (arteriosclerosis) y una presión arterial elevada,
es probable que el punto sangrante se encuentre en la parte posterior
de la nariz, donde la hemorragia es más difícil de detener.
A veces el médico debe cerrar (ligar) la arteria que suministra
sangre al área o bien tapar la parte posterior de la nariz con
gasa. Por lo general, la gasa se deja colocada durante 4 días
y se administra un antibiótico por vía oral, como la ampicilina,
para evitar una infección de los senos o del oído medio.
Las personas con telangiectasia hemorrágica
hereditaria (una enfermedad en la cual los vasos sanguíneos presentan
malformaciones) pueden tener importantes hemorragias nasales, que provocan
una anemia grave o persistente que no se corrige fácilmente con
suplementos de hierro. Un injerto de piel sobre el tabique nasal reduce
el número de hemorragias y es entonces posible corregir la anemia.
Las personas con una enfermedad hepática
avanzada, que puede provocar una tendencia a sangrar, suelen tener graves
hemorragias nasales. La persona puede tragar gran cantidad de sangre
que las bacterias del intestino convierten en amoníaco. El amoníaco
puede ser absorbido por el flujo sanguíneo y provocar molestias
o incluso producir un estado de coma, por lo que se deben aplicar enemas
y purgantes para eliminar, lo antes posible, la sangre del intestino.
Además, se administra un antibiótico como neomicina para
evitar que la sangre se convierta en amoníaco. Si la pérdida
de sangre es importante, puede realizarse una transfusión.
Vestibulitis nasal
La vestibulitis nasal es una infección del
vestíbulo nasal (la zona que se encuentra justo detrás
de cada ventana nasal).
Esta área se infecta con frecuencia. Las
infecciones menores, como las que afectan a los folículos capilares
(foliculitis), producen costras alrededor de las ventanas nasales. Las
hemorragias se producen cuando se desprenden las costras. La pomada
de bacitracina suele curar estas infecciones.
Los furúnculos localizados en el vestíbulo
nasal suelen estar causados por la bacteria Staphylococcus. Los furúnculos
pueden convertirse en una infección extensa localizada bajo la
piel (celulitis) del extremo de la nariz. Al enfermo se le suele administrar
un antibiótico y aplicar paños húmedos y calientes
tres veces al día durante aproximadamente 15 a 20 minutos cada
vez. En esta zona se deja que los furúnculos drenen por sí
solos porque si se abren, la infección podría extenderse
hasta las venas, permitiendo que las bacterias se trasladen hasta el
cerebro. La diseminación de las bacterias hasta el cerebro puede
causar una enfermedad muy grave, llamada trombosis de los senos cavernosos.
Rinitis no alérgica
La rinitis no alérgica es una inflamación
de la membrana mucosa de la nariz, caracterizada por un continuo goteo
y congestión nasal, generalmente causada por una infección.
La nariz es el sector de las vías respiratorias
superiores que se infecta con más frecuencia. La rinitis puede
ser aguda (de corta duración) o crónica (de larga duración).
La rinitis aguda es el síntoma habitual del
resfriado. Puede estar causada por virus y por bacterias. Si la causa
son las bacterias, el médico las identifica y prescribe un antibiótico
apropiado. Los antibióticos no son eficaces si la rinitis está
provocada por un virus. En ambos casos, los síntomas pueden aliviarse
tomando fenilefrina en forma de aerosol nasal o seudoefedrina por vía
oral. Estos medicamentos, de venta libre, permiten la constricción
de los vasos sanguíneos de la membrana. Los aerosoles nasales
sólo deben utilizarse durante 3 o 4 días.
La rinitis crónica suele estar causada por
el tabaquismo, la polución del aire o las alergias. También
puede deberse a infecciones tales como sífilis, tuberculosis,
rinoscleroma, rinosporidiosis, lepra, leishmaniasis, blastomicosis e
histoplasmosis. Estas infecciones destruyen el tejido blando, los cartílagos
y los huesos.
Los síntomas de rinitis crónica son
la obstrucción de los conductos nasales y el goteo de la nariz.
Cuando la rinitis está causada por una infección, es muy
frecuente que se produzcan secreciones de pus y hemorragias.
El médico intenta identificar los microorganismos
responsables de la infección realizando una biopsia (extracción
de una pequeña cantidad de tejido para su examen al microscopio)
o tomando una muestra de la secreción nasal para su cultivo (crecimiento
de microorganismos en el laboratorio). El tratamiento depende del microorganismo
identificado.
La rinitis atrófica es una rinitis crónica
en la que la membrana mucosa se vuelve más fina (atrofia) y se
endurece, haciendo que los conductos nasales se ensanchen, siendo ésta
la principal diferencia entre la rinitis atrófica y las otras
formas de rinitis. La causa es desconocida, a pesar de que una infección
bacteriana probablemente esté implicada. Se forman costras dentro
de la nariz, de la que emana un olor desagradable.
Las células que normalmente se encuentran
en la membrana mucosa de la nariz (células que segregan moco
y tienen proyecciones, filamentos semejantes a las pestañas,
que expulsan las partículas de polvo) son reemplazadas por células
similares a las que se encuentran en la piel. La persona pierde el sentido
del olfato (anosmia) y puede tener graves hemorragias nasales recurrentes.
El tratamiento trata de reducir la formación de costras y eliminar
el olor.
Los antibióticos, como por ejemplo la bacitracina
vaporizada dentro de la nariz, mata las bacterias; los estrógenos
y las vitaminas A y D vaporizadas dentro de la nariz o tomados por vía
oral, pueden ayudar a estimular la secreción mucosa. Bloquear
o estrechar los conductos nasales mediante cirugía o con una
almohadilla de lana, reduce la formación de costras porque disminuye
el paso del aire, que causa la sequedad de la delgada membrana mucosa.
La rinitis vasomotora es una rinitis crónica
caracterizada por una dilatación de los vasos sanguíneos
en la membrana mucosa de la nariz, por estornudos y por goteo nasal.
Su causa es desconocida, pero no parece ser una alergia. Este trastorno
aparece y desaparece, pero empeora con la sequedad del aire.
La membrana mucosa inflamada varía del color
rojo intenso a un color morado. No se forman costras ni hay secreciones
de pus. El tratamiento se dirige a aliviar los síntomas, pero
no siempre es eficaz. El aumento de la humedad del ambiente, mediante
un sistema de calefacción central humidificado o un vaporizador
en la casa y el trabajo, puede ser de gran ayuda.
Formación de pólipos en
la nariz
Por lo general se forman pólipos en
el área en que se abren los senos dentro de la cavidad
nasal y pueden obstruir el drenaje de los mismos. Es posible
que se acumule fluido dentro de los senos paranasales obstruidos
y se produzca una infección.
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Pólipos nasales
Los pólipos nasales son formaciones carnosas
de la membrana mucosa nasal.
Las personas que padecen alergias que afectan a
la nariz (rinitis alérgica) tienden a presentar pólipos
nasales. Los pólipos también pueden formarse durante infecciones
y desaparecer una vez que ésta remite. Los pólipos suelen
crecer en las áreas donde la membrana mucosa se ha inflamado
debido a una acumulación de líquido, como en la zona que
rodea las aperturas de los senos dentro de la cavidad nasal. Mientras
se está desarrollando, el pólipo se asemeja a una lágrima
y cuando está maduro se parece a una uva pelada sin semilla.
El uso de un aerosol nasal con corticosteroides
en ciertos casos disminuye el tamaño de los pólipos o
los elimina.
Si los pólipos obstruyen el conducto respiratorio
es necesario recurrir a la cirugía, al igual que si causan infecciones
en los senos al obstruir su drenaje o si están asociados a tumores.
Los pólipos vuelven a crecer a menos que la alergia o la infección
subyacente esté controlada, pero el uso de un aerosol con corticosteroides
puede retardar o evitar la recidiva. En los casos graves y recurrentes,
se realiza cirugía para mejorar el drenaje y eliminar el material
infectado.
Sinusitis
La sinusitis es una inflamación de los senos
paranasales causada por una alergia o una infección vírica,
bacteriana o fúngica.
La sinusitis puede aparecer en cualquiera de los
cuatro grupos de senos: maxilares, etmoidales, frontales o esfenoidales.
Causas
La sinusitis puede ser aguda (de corta duración)
o crónica (duradera). La sinusitis aguda puede estar causada
por bacterias y suele desarrollarse después de una infección
vírica de los conductos respiratorios superiores, como el resfriado
común. En ciertos casos, la sinusitis crónica de los senos
maxilares puede ser consecuencia de una infección dental.
Localización de los senos paranasales
Los senos son cavidades huecas que se encuentran
en los huesos que rodean la nariz. Los dos senos frontales se
localizan exactamente sobre las cejas, los dos senos maxilares,
en los pómulos, y los dos grupos de senos etmoidales,
a ambos lados de la cavidad nasal. Los dos senos esfenoidales
(que no se ven) se localizan detrás de los senos etmoidales.
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Durante un resfriado, la membrana mucosa inflamada
de la cavidad nasal tiende a bloquear las aperturas de los senos. Cuando
esto sucede, el aire de los senos es absorbido por el flujo sanguíneo
y la presión dentro de los mismos desciende, produciendo una
presión negativa que resulta dolorosa (un trastorno conocido
como sinusitis por vacío). Si el vacío persiste, entra
líquido en los senos y los llena, creando un terreno fértil
para las bacterias. Entonces los glóbulos blancos y más
líquido entran en los senos para combatir las bacterias y este
flujo aumenta la presión y causa más dolor.
Síntomas y diagnóstico
La sinusitis aguda y la crónica producen
síntomas similares, como dolor e inflamación en los senos
afectados, pero los síntomas precisos dependen de cuál
de ellos ha resultado afectado. Por ejemplo, la sinusitis maxilar produce
dolor en las mejillas, justo debajo de los ojos, dolor en los dientes
y cefalea. La sinusitis frontal produce dolor de cabeza que se localiza
encima de la frente. La sinusitis etmoidea provoca dolor detrás
y entre los ojos, además de un dolor de cabeza muy intenso que
se localiza encima de la frente. El dolor que produce la sinusitis esfenoidal
no se localiza en áreas definidas y puede sentirse tanto en la
parte frontal como posterior de la cabeza.
La persona puede también sentir malestar
general (indisposición). La fiebre y los escalofríos sugieren
que la infección se ha extendido más allá de los
senos. La membrana mucosa nasal enrojece y se inflama, y puede salir
de la nariz pus de color amarillo o verdoso.
Cuando una persona tiene sinusitis, los senos aparecen
opacos en una radiografía, por lo que es posible realizar una
tomografía computadorizada (TC) para determinar el verdadero
alcance y la gravedad de la sinusitis. Si un individuo tiene sinusitis
maxilar, se realiza una radiografía de dientes para localizar
posibles abscesos dentales.
Tratamiento
El tratamiento de la sinusitis aguda apunta a mejorar
el vaciado (drenaje) de los senos y curar la infección. La inhalación
de vapor ayuda a que los vasos sanguíneos de la membrana mucosa
se contraigan y que mejore el drenaje de los senos.
Los fármacos que constriñen los vasos
sanguíneos (vasoconstrictores), como la fenilefrina, pueden ser
utilizados como vaporizadores nasales, pero sólo durante un tiempo
limitado. Ciertos fármacos similares, como la seudoefedrina,
tomados por vía oral, no resultan eficaces.
Tanto para la sinusitis crónica como para
la aguda, se indican antibióticos como la amoxicilina, pero en
el caso de la sinusitis crónica se deben tomar antibióticos
durante más tiempo. Cuando los antibióticos no son eficaces,
es posible recurrir a la cirugía para mejorar el drenaje del
seno y eliminar el material infectado.
La sinusitis en un sistema inmunitario deficiente
En las personas con una diabetes mal controlada
o un sistema inmunitario deficiente, los hongos pueden causar una sinusitis
grave e incluso mortal.
La mucormicosis (ficomicosis) es una infección
fúngica que puede afectar a personas con diabetes mal controlada.
Produce la muerte del tejido de la cavidad nasal, que adopta un color
negro y obstruye el suministro de sangre al cerebro, lo que produce
síntomas neurológicos tales como dolores de cabeza y ceguera.
El médico establece el diagnóstico eliminando el tejido
infectado y examinando una muestra al microscopio. El tratamiento incluye
el control de la diabetes y el uso del fármaco antifúngico
anfotericina B por vía intravenosa.
La aspergilosis y la candidiasis son infecciones
fúngicas, frecuentemente mortales, que pueden desarrollarse en
los senos de las personas con un sistema inmune debilitado a causa de
un tratamiento contra el cáncer o una enfermedad como la leucemia,
el linfoma, el mieloma múltiple o el SIDA. En la aspergilosis
aparecen pólipos en la nariz y en los senos.
El médico establece el diagnóstico
eliminando y analizando dichos pólipos. Para intentar controlar
estas infecciones se practica cirugía de los senos y se administra
anfotericina B intravenosa.