SECCION 20 >
TRASTORNOS OCULARES
CAPITULO 223
Cataratas
Una catarata es una nubosidad (opacidad) en
el cristalino del ojo que dificulta la visión.
Las cataratas producen una pérdida de la
visión progresiva e indolora. Su origen en general no se conoce,
a pesar de que en ciertos casos se producen debido a la exposición
a los rayos X o a la luz solar muy intensa, ciertas enfermedades oculares
inflamatorias, algunos fármacos (como los corticosteroides) o
como una complicación de otras enfermedades, como la diabetes.
Son muy comunes en los ancianos, aunque algunos bebés pueden
nacer ya con cataratas (cataratas congénitas).
Síntomas
Como toda la luz que entra en el ojo debe pasar
por el cristalino, cualquier parte de éste que bloquee, distorsione
o haga que la luz se torne difusa puede provocar una mala visión.
El deterioro de la visión depende de la localización de
la catarata y de lo densa (madura) que está sea.
Frente a la luz intensa, la pupila se contrae, estrechando
el cono de luz que entra al ojo, de tal manera que no puede pasar fácilmente
por la catarata. En consecuencia, las luces intensas son especialmente
molestas para muchas personas que padecen cataratas, quienes perciben
halos alrededor de las luces, brillos y dispersión de la luz.
Estos problemas son particularmente molestos cuando la persona pasa
de la oscuridad a un ambiente muy iluminado o intenta leer con una lámpara
de luz muy intensa. Las personas con cataratas que también toman
medicación para el glaucoma, la cual constriñe las pupilas,
pueden sufrir una mayor dificultad para la visión.
Una catarata en la parte posterior del cristalino
(catarata posterior subcapsular) interfiere particularmente con la visión
cuando la luz es muy intensa. Este tipo de catarata afecta la visión
más que otras cataratas porque la opacidad se encuentra en el
punto en que se cruzan los rayos de luz.
De forma sorprendente, una catarata en la parte
central del cristalino (catarata nuclear) puede mejorar la visión
al principio. La catarata hace que la luz sea enfocada nuevamente, mejorando
la visión de los objetos cercanos al ojo. Los ancianos, que tienen
dificultades para ver las cosas que están cerca, descubren sorprendidos
que son capaces de leer nuevamente sin gafas, un fenómeno que
suele describirse como el nacimiento de una segunda vista.
A pesar de que las cataratas en general no son dolorosas,
en algunas raras ocasiones provocan hinchazón en el cristalino
y una mayor presión en el ojo (glaucoma), lo que sí puede
resultar doloroso.
Diagnóstico y tratamiento
El médico puede ver una catarata mientras
examina el ojo con un oftalmoscopio (un instrumento utilizado para visualizar
la parte interior del ojo). Utilizando un instrumento llamado lámpara
de hendidura, el médico puede ver la localización exacta
de la catarata y la extensión de su opacidad.
En general, las personas que presentan una catarata
pueden determinar cuándo desean que se la extirpen quirúrgicamente.
Cuando las personas se sienten inseguras, incómodas o son incapaces
de realizar sus tareas probablemente sea el momento para la cirugía.
No tiene ningún sentido someterse a la cirugía antes de
ese punto.
Las cataratas y su efecto sobre la visión
A la izquierda, un cristalino normal recibe
luz y la enfoca sobre la retina. A la derecha, una catarata
obstaculiza el enfoque de parte de la luz, que atraviesa el
cristalino y llega a la retina distorsionada.
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Antes de decidirse por la cirugía, la persona
con cataratas puede intentar otros tratamientos. Las gafas y las lentes
de contacto pueden mejorar la visión. Para ciertas clases de
cataratas en personas que no presentan glaucoma, las medicaciones que
mantienen la pupila dilatada pueden ser de gran ayuda. El hecho de usar
gafas de sol ante la luz intensa y de recurrir a lámparas con
luz refleja en lugar de luz directa disminuye los brillos y mejora la
visión.
La cirugía de cataratas, que puede llevarse
a cabo en personas de cualquier edad, generalmene no necesita anestesia
general ni siquiera una noche de hospitalización. Durante la
intervención, se extirpa el cristalino y en general se inserta
uno de plástico o de silicona; el cristalino artificial recibe
el nombre de implante de cristalino. Sin un implante de cristalino,
la persona suele necesitar lentes de contacto. Si no puede usar una
lente de contacto, puede intentar usar gafas, que son de cristal muy
ancho y tienden a distorsionar la visión.
La operación de cataratas es muy común
y en general segura. En muy raras ocasiones, tras la operación
la persona puede desarrollar una infección o una hemorragia en
el ojo que puede derivar en una seria pérdida de la visión.
Los ancianos en particular deberían organizarse de antemano para
contar con ayuda en casa durante algunos días después
de la operación. Durante unas pocas semanas tras la intervención,
se utilizan gotas o pomadas para prevenir las infecciones, reducir la
inflamación y favorecer la curación. Para proteger el
ojo de cualquier lesión, la persona usa gafas o un escudo de
metal hasta que la curación se haya completado, en general tras
pocas semanas. La persona operada visita al médico al día
siguiente de la operación y luego generalmente a la semana o
cada dos semanas durante 6 semanas. A veces la persona desarrolla una
opacidad detrás del implante de cristalino tras algunas semanas
o incluso años de ser implantado. En general, esta clase de opacidad
puede ser tratada con láser.