SECCION 23 >
PROBLEMAS DE SALUD EN LA INFANCIA
CAPITULO 275
Intoxicaciones
Las intoxicaciones son la causa más
frecuente de accidentes no mortales en el hogar. En los niños,
la intoxicación grave más frecuente se debe a la ingestión
de medicamentos como paracetamol, aspirina, sustancias cáusticas,
plomo, hierro e hidrocarburos. Las intoxicaciones, por lo general, son
accidentales en los niños pequeños, pero en niños
mayores pueden constituir un intento de suicidio. Cuando un niño
o un adulto ingiere un tóxico, lo primero que hay que hacer es
llamar al centro de información de intoxicaciones para recibir
asesoramiento. El número de teléfono se encuentra en la
guía telefónica o puede obtenerse llamando a información.
Intoxicación por paracetamol (acetaminofén)
Más de 100 productos que contienen paracetamol
pueden adquirirse sin receta. Muchos preparados para niños se
presentan en forma líquida, en comprimidos o en cápsulas.
El paracetamol es un medicamento muy eficaz, pero
no es inofensivo. Ingerido en grandes cantidades, puede lesionar el
hígado, de tal forma que éste pierde la capacidad de convertir
los fármacos en derivados inocuos. En consecuencia, se pueden
producir sustancias tóxicas que pueden dañar gravemente
el hígado.
La intoxicación por paracetamol raramente
es mortal en los niños que no han alcanzado la pubertad, por
razones que no acaban de entenderse. Los niños mayores de 12
años, al igual que los adultos, corren el riesgo de padecer una
lesión hepática por sobredosis.
Síntomas
Los síntomas de una sobredosis de paracetamol
aparecen en cuatro estadios:
- Estadio 1 (primeras horas): se presentan escasos
síntomas, o casi ninguno, incluso en el caso de haber ingerido
altas dosis. El intoxicado no parece estar enfermo.
- Estadio 2 (después de las primeras 24 horas):
las náuseas y los vómitos son frecuentes. Los análisis
revelan un mal funcionamiento hepático.
- Estadio 3 (de 3 a 5 días después):
los vómitos continúan. Los análisis revelan que
el hígado casi no funciona. Aparecen síntomas de insuficiencia
hepática.
- Estadio 4 (5 días después): el intoxicado
se recupera o muere de insuficiencia hepática.
Tratamiento
Se debe llamar al centro de intoxicaciones para
determinar si se requiere tratamiento. En caso necesario, el tratamiento
de urgencia puede comenzar en casa. Al niño se le puede administrar
inmediatamente jarabe de ipecacuana, que provoca vómitos y vacía
el estómago. En el departamento de urgencias, se puede colocar
una sonda en el estómago a través de la nariz (sonda nasogástrica)
para lavarlo con agua. Se puede suministrar carbón activado a
través de esta sonda para absorber todo el paracetamol que quede,
antes de que pueda pasar a la sangre. Los valores de paracetamol en
sangre se miden entre las 4 y las 6 horas posteriores a la ingestión
y puede que sea necesaria otra medición posterior.
Si
el niño ha ingerido gran cantidad de paracetamol, particularmente
si los valores en sangre son altos, generalmente se administra acetilcisteína
para reducir la toxicidad del fármaco, habitualmente después
de extraer el carbón.
La insuficiencia hepática puede interferir
la capacidad de coagulación de la sangre, por lo que se puede
inyectar vitamina K1 (fitonadiona) para contrarrestar este efecto. El
niño puede necesitar transfusiones de plasma fresco o de factores
de coagulación.
En niños previamente sanos, en general el
hígado no queda dañado tras la recuperación de
una cantidad excesiva de paracetamol. Sin embargo, se desconocen los
efectos crónicos de su uso excesivo o de sobredosis repetidas.
Intoxicación por aspirina
El consumo de aspirina o medicamentos similares
(salicilatos) por niños y adolescentes es generalmente considerado
peligroso por el riesgo de desarrollar el síndrome de Reye. Sin
embargo, el uso de tales medicamentos puede estar indicado en el tratamiento
de algunas enfermedades específicas, como la artritis reumatoide
juvenil.
La dosis excesiva de aspirina (salicilismo) es una
causa frecuente de intoxicación accidental, a pesar de que las
leyes en algunos países exigen cierres de seguridad en todos
los envases que contienen aspirina y limitan el contenido de un frasco
de aspirina infantil a unos pocos comprimidos. Los niños que
han tenido fiebre o que ya estaban tomando aspirina presentan un riesgo
mayor. La intoxicación es más grave en un niño
que haya estado tomando grandes dosis de aspirina durante varios días.
La forma más tóxica de salicilato
es el aceite de gaulteria (metilsalicilato). Cualquier exposición
al metilsalicilato, un componente de productos como linimentos y soluciones
usadas en vaporizadores, es potencialmente mortal en los niños
pequeños. Un bebé puede morir con menos de una cucharada
de metilsalicilato puro.
Síntomas
Los primeros síntomas de una sobredosis de
aspirina son náuseas y vómitos, seguidos de una respiración
acelerada, hiperactividad, aumento de la temperatura y, a veces, convulsiones.
El niño sufre rápidamente de somnolencia, respira con
dificultad y experimenta un colapso. Los valores altos de aspirina en
sangre aumentan en gran medida la emisión de orina, lo cual puede
causar deshidratación grave, sobre todo en los muy pequeños.
Diagnóstico y tratamiento
Si un niño es expuesto al metilsalicilato,
debe telefonearse de inmediato a un centro de tratamiento de intoxicaciones
para recibir instrucciones.
La aspirina puede ser detectada en la orina o en
la sangre mediante unas tiras de papel tratadas químicamente.
Se puede recurrir a una muestra de sangre para medir el valor preciso.
Estos análisis se repiten para controlar el efecto del tratamiento.
El estómago debe ser vaciado lo antes posible,
pero incluso hasta 6 u 8 horas después de que el niño
haya ingerido aspirina, el lavado gástrico puede ser útil.
A menos que el niño esté inconsciente, se le administra
carbón activado por la boca o a través de una sonda que
llega al estómago.
Para una leve deshidratación, se le administran
líquidos en abundancia, como leche o zumos de fruta. En casos
más graves, una cantidad adecuada de líquidos es fundamental,
por lo que los tipos y cantidades precisos deben administrarse por vía
intravenosa. La fiebre se controla lavando al niño con una esponja
mojada en agua tibia. Se puede recetar vitamina K1 para tratar problemas
hemorrágicos. La insuficiencia renal es poco frecuente; en caso
de producirse, se puede requerir una hemodiálisis.
Intoxicación por sustancias cáusticas
Tragar sustancias cáusticas (ácidos
y álcalis fuertes) produce quemaduras y daña directamente
la boca, el esófago y el estómago. Algunos productos frecuentes
en el hogar y que contienen sustancias cáusticas son los limpiadores
de desagües y de inodoros y los detergentes para lavavajillas;
algunos de ellos contienen sustancias cáusticas más perjudiciales,
como el hidróxido de sodio y el ácido sulfúrico.
Estos productos se presentan tanto en forma sólida como líquida,
siendo esta última la más peligrosa. Con un producto sólido,
la sensación de ardor que provoca una partícula que se
adhiere a una superficie húmeda, evita que un niño ingiera
una gran cantidad del mismo, pero como los productos líquidos
no se adhieren, se consumen más fácilmente y puede verse
dañado todo el esófago.
Síntomas
El dolor es inmediato y puede ser muy intenso. Las
áreas quemadas se irritan y duelen al tragar. La respiración
es superficial y el pulso, a menudo rápido y débil. A
veces la inflamación obstruye el paso del aire. Es frecuente
que haya una presión extremadamente baja (shock).
La sustancia cáustica puede corroer la pared
del esófago o del estómago. Estas lesiones pueden perforarse
una semana después de la intoxicación, o incluso más
tarde, posiblemente como consecuencia de los vómitos o la tos
graves. Los niños que sobreviven al daño inicial pueden
morir posteriormente por alguna infección, puesto que el material
del esófago pasa al interior de la cavidad torácica. Aun
cuando los efectos iniciales son leves, el esófago puede estrecharse
semanas después, derivando en una estrictura. En casos graves,
causados por sustancias fuertes, la muerte puede sobrevenir por presión
extremadamente baja, obstrucción de las vías respiratorias,
perforación del esófago, destrucción de tejidos
o inflamación pulmonar.
Diagnóstico y tratamiento
Se debe llamar inmediatamente al centro de información
de intoxicaciones. La mayoría de los niños necesita ingresar
en urgencias.
Cuando el niño ha tragado una sustancia cáustica,
la lesión es habitualmente evidente. Sin embargo, la presencia
o ausencia de quemaduras en la boca no predice de manera fiable si el
esófago se ha dañado o no. Probablemente existan quemaduras
graves si el niño se niega a tragar y empieza a babear. El médico
puede examinar el interior del esófago con un endoscopio de fibra
óptica flexible para determinar su estado. Evaluando la cantidad
de daño a través del endoscopio, se puede determinar de
inmediato el tratamiento, predecir el riesgo de estrechamiento posterior
y la posible necesidad de reparación quirúrgica.
Cualquier niño que haya ingerido alguna sustancia
cáustica debe ser visto por un médico inmediatamente.
El tratamiento debe iniciarse rápidamente haciéndole tomar
agua o leche para diluir el tóxico. La leche es lo mejor para
los niños. No sólo cubre y alivia las membranas mucosas,
sino que también sustituye a las proteínas de los tejidos
como blanco de la destrucción que provoca la sustancia cáustica.
Se retira la ropa contaminada inmediatamente, y se lavan las zonas de
piel afectadas. No se debe provocar el vómito ni realizar lavados
de estómago porque hacerlo puede aumentar el daño.
Se suministran antibióticos si el niño
tiene fiebre o presenta evidencias de perforación esofágica.
En casos leves, la ingestión de líquidos debe iniciarse
lo antes posible una vez producida la intoxicación. Por otra
parte, se suministran líquidos intravenosos hasta que éstos
puedan ser suministrados por vía oral. Puede realizarse un procedimiento
quirúrgico (traqueostomía) en caso de obstrucción
de las vías aéreas altas. Si se produjeran estrechamientos,
puede colocarse quirúrgicamente una sonda en el esófago
para prevenir el cierre completo, con el fin de poder realizar dilataciones
del mismo posteriormente. Se pueden recetar corticosteroides para reducir
la inflamación. La terapia de dilatación puede requerir
meses o años pero a veces, también puede ser necesaria
una reconstrucción quirúrgica.
Intoxicación por plomo
La intoxicación por plomo es habitualmente
un trastorno crónico. En ocasiones, los síntomas se presentan
periódicamente. Algunas lesiones como la deficiencia intelectual
en los niños y la enfermedad renal progresiva en los adultos,
pueden ser irreversibles.
El
riesgo de presentar síntomas por intoxicación por plomo
se incrementa a medida que aumentan los valores de plomo en sangre.
Con valores altos, el riesgo de lesión cerebral es grande, aunque
imprevisible. Valores menores pero constantes aumentan el riesgo de
deficiencia intelectual a largo plazo.
Síntomas
En los adultos, puede manifestarse una característica
cadena de síntomas durante varias semanas o más. La personalidad
cambia, aparecen dolores de cabeza, sabor metálico en la boca,
falta de apetito y molestias abdominales que acaban en vómitos,
estreñimiento y dolor abdominal. La lesión cerebral es
poco frecuente en los adultos.
En los niños, los síntomas pueden
empezar con varias semanas de irritabilidad y con la pérdida
de interés por los juegos. Más tarde, de forma brusca,
aparecen síntomas de mayor gravedad que empeoran en 1 a 5 días.
Éstos incluyen vómitos violentos y persistentes, inestabilidad
al caminar, confusión, sueño y, finalmente, convulsiones
incontrolables y coma. Estos síntomas de daño cerebral
son causados principalmente por la hinchazón del cerebro. Tanto
los niños como los adultos pueden padecer anemia. Algunos síntomas
pueden disminuir espontáneamente si se interrumpe la exposición
al plomo, empeorando nuevamente si ésta se reanuda. Sin embargo,
el cese de la exposición no elimina los riesgos de daño
cerebral, siendo necesario un tratamiento.
Diagnóstico
La mayoría de los casos de intoxicación
por plomo se diagnostica mediante controles periódicos en niños
que presentan alto riesgo de intoxicación, como los que viven
en casas antiguas con pinturas a base de plomo y que, con el tiempo,
se han deteriorado.
Sin embargo, el médico puede reconocer los
síntomas y realizar un análisis para confirmar si la concentración
de plomo en la sangre es alto. La medición de la cantidad de
plomo eliminada en la orina durante el primer día de tratamiento
contribuye a la confirmación del diagnóstico. Puede obtenerse
información adicional del diagnóstico analizando muestras
de médula ósea y, en niños, radiografías
del abdomen y de huesos largos.
Tratamiento
Lo más importante del tratamiento es retirar
el plomo del medio en que vive el niño.
Los niños con síntomas graves deben
comenzar el tratamiento a menudo antes de que los resultados de los
análisis puedan confirmar el diagnóstico. Es difícil
eliminar el plomo acumulado en el organismo. Todos los tratamientos
de la intoxicación por plomo llevan tiempo y deben ser supervisados
cuidadosamente, y aun así, pueden producir muchos efectos colaterales.
El ácido dimercaptosuceínico (DMSA) suministrado por vía
oral se une al plomo y contribuye a disolverlo en los líquidos
del cuerpo para que pueda ser excretado por la orina. Los efectos colaterales
más habituales del DMSA son una erupción cutánea,
náuseas y vómitos, diarrea, pérdida del apetito,
así como sabor metálico en la boca y anomalías
en las pruebas de función hepática (valores de transaminasas).
Cuando el valor de plomo es tan alto que conlleva
un elevado riesgo de lesión cerebral, se requiere hospitalización
urgente. El dimercaprol y el edetato de calcio disódico se administran
mediante varias inyecciones. El tratamiento dura de 5 a 7 días
consecutivos para evitar el agotamiento de las reservas de otros metales
esenciales en el organismo, particularmente de zinc. El paciente recibe
líquidos por vía intravenosa o por vía oral para
evitar los vómitos que el dimercaprol provoca a menudo. El tratamiento
a veces debe repetirse tras un período de interrupción.
Una vez que se ha interrumpido el tratamiento con
estos medicamentos, la concentración de plomo en la sangre habitualmente
aumenta de nuevo porque se produce una nueva liberación del plomo
todavía almacenado en los tejidos del organismo. A menudo, la
penicilamina por vía oral puede ayudar a eliminar el plomo; se
administra 2 días después del tratamiento con edetato
de calcio disódico. Al reducir el tiempo de exposición
al exceso de plomo del cerebro en desarrollo, la administración
de edetato de calcio disódico y, a continuación, la penicilamina
puede ser de ayuda en algunos niños que presenten valores de
plomo muy altos. A menudo se receta hierro, zinc y complementos de cobre
para compensar las pérdidas de estos metales durante el tratamiento
con penicilamina a largo plazo.
Los efectos colaterales del edetato de calcio disódico
son probablemente causados por la pérdida de zinc y consisten
en lesión renal, aumento de los valores de calcio en sangre,
fiebre y diarrea. La lesión renal, más probable con dosis
altas de este medicamento, habitualmente es reversible. La penicilamina
puede causar erupciones cutáneas, aparición de proteínas
en la orina y disminución de los glóbulos blancos. Estas
reacciones son reversibles si la penicilamina se interrumpe rápidamente.
El dimercaprol puede causar destrucción de glóbulos rojos
(hemólisis) en algunas personas.
Ninguno de estos medicamentos debe prescribirse
con fines preventivos a trabajadores del plomo o a personas expuestas
a altas concentraciones del mismo, ya que dichos medicamentos pueden
aumentar la absorción de plomo. Para estas personas, es necesario
un tratamiento a largo plazo (reduciendo su exposición al plomo).
Cuando los niños tienen un valor de plomo de 10 microgramos por
decilitro o más, se debe reducir su exposición al mismo.
Intoxicación por hierro
Los casos leves de sobredosis de hierro son frecuentes,
ya que los suplementos vitamínicos que contienen este metal se
utilizan ampliamente y se encuentran presentes en muchos hogares. Sin
embargo, una dosis de hierro excesiva puede ser grave o incluso mortal.
El hierro aparece en muchos preparados vitamínicos para adultos
y niños. Las vitaminas masticables para niños que contienen
hierro ofrecen una gran seguridad por el número limitado de tabletas
que contiene el envase. Sin embargo, no todos los suplementos de hierro
son iguales. Las tabletas de hierro para adultos pueden dañar
a los niños. Se debe llamar inmediatamente al centro de información
de intoxicaciones para determinar si la cantidad que se ha ingerido
es peligrosa.
Síntomas
Una dosis excesiva de hierro puede causar diarrea,
vómitos, aumento del número de glóbulos blancos
y un alto valor de glucosa en la sangre (hiperglucemia). Si no aparece
ningún síntoma en las primeras seis horas y el valor de
hierro es bajo, el riesgo de intoxicación es bajo.
Los síntomas de las dosis excesivas de hierro
se manifiestan típicamente en las fases siguientes:
- Estadio 1 (dentro de las 6 horas): los síntomas
pueden incluir vómitos, irritabilidad, diarrea explosiva, dolor
abdominal, adormecimiento y pérdida del conocimiento. La irritación
de la capa mucosa del aparato digestivo puede causar hemorragia estomacal
(gastritis hemorrágica). Una frecuencia respiratoria y cardíaca
aceleradas, la presión arterial baja y la elevada acidez sanguínea
también pueden ser consecuencia de altos valores de hierro en
la sangre. La presión arterial muy baja o la pérdida de
consciencia durante las primeras seis horas indican que el proceso es
muy grave.
- Estadio 2 (dentro de las 10 a las 14 horas): puede
producirse una mejoría aparente pero falsa, que acaba en 24 horas.
- Estadio 3 (entre las 12 y las 48 horas): puede
aparecer una gran disminución de la presión arterial (shock),
el flujo de sangre a los tejidos puede ser escaso y la concentración
de glucosa en sangre baja. Los valores de hierro en la sangre pueden
ser normales, pero los análisis pueden indicar que el hígado
ha sido dañado. Otros síntomas pueden incluir fiebre,
incremento de glóbulos blancos, trastornos hemorrágicos,
anormalidades en la conducción eléctrica del corazón,
así como desorientación, inquietud, adormecimiento, convulsiones
e inconsciencia. En este estadio, el niño corre riesgo de muerte.
- Estadio 4 (2 o 5 semanas después): pueden
aparecer complicaciones de la intoxicación por hierro, como una
obstrucción intestinal, una cirrosis, o un daño cerebral.
Diagnóstico y tratamiento
Debe llamarse al centro de información de
intoxicaciones. Todavía en casa, se recomienda administrar al
niño jarabe de ipecacuana inmediatamente.
En el hospital, se determinan los valores de hierro
en sangre entre las 2 y 4 horas que siguen a la sobredosis. Si son bajos,
el niño debe mantenerse en observación durante 6 horas,
pero no necesita ser hospitalizado, a menos que aparezcan síntomas.
Si los valores son altos o si se manifiestan síntomas, es necesaria
la hospitalización.
Se hace todo lo necesario para eliminar cualquier
cantidad de hierro que quede en el estómago. En el servicio de
urgencias del hospital se puede lavar el estómago con una sonda.
Se puede utilizar carbón activado, aunque éste no absorba
mucho hierro. El intestino puede lavarse (irrigarse) para eliminar el
hierro del cuerpo. Si los valores de hierro en la sangre son muy elevados
o bien si el niño tiene síntomas, se le administran varias
inyecciones de desferoxamina, que se une al hierro de la sangre.
Más adelante puede aparecer anemia debido
a una carencia de hierro, como resultado del tratamiento y de las hemorragias.
Seis semanas o más después de la sobredosis pueden realizarse
radiografías del estómago o del intestino superior para
detectar si estos órganos se han estrechado debido a la irritación
de la capa mucosa.
El pronóstico generalmente es bueno. Aproximadamente
el uno por ciento de los niños hospitalizados por intoxicación
por hierro fallece, pero el niño que padece shock y pérdida
de conocimiento tiene aproximadamente un 10 por ciento de posibilidades
de morir.
Intoxicación por hidrocarburos
Los hidrocarburos (compuestos orgánicos formados
sólo de hidrógeno y carbono) se encuentran a menudo en
el petróleo, en el gas natural y en el carbón. Cada año,
más de 25 000 niños menores de 5 años se intoxican
al ingerir destilados de petróleo (como la gasolina, el queroseno
y el aguarrás), hidrocarburos halogenados (como tetracloruro
de carbono, presente en líquidos para el lavado en seco, líquidos
y disolventes) y el dicloruro de etileno (presente en limpiadores de
pintura). Sin embargo, la mayoría de las muertes por intoxicación
por hidrocarburos se produce en adolescentes que deliberadamente inhalan
sustancias volátiles. Pequeñas cantidades de estas sustancias,
sobre todo líquidos que fluyan a chorro fácilmente, pueden
entrar en los pulmones y dañarlos directamente. Entre los líquidos
más espesos, los aceites, que se usan en productos como los abrillantadores
de muebles, son muy peligrosos porque son sumamente irritantes y pueden
causar una neumonía grave por aspiración.
Síntomas
Los síntomas afectan fundamentalmente a los
pulmones y al intestino; en casos extremos, el cerebro también
se ve afectado. Al principio, el niño tose y se ahoga, incluso
después de haberlo sólo probado. La respiración
se acelera, la piel puede volverse azulada por la disminución
de oxígeno, y pueden aparecer vómitos y tos persistente.
Los niños mayores pueden quejarse de ardor de estómago
antes de vomitar. Los síntomas neurológicos incluyen somnolencia,
estupor, coma y convulsiones. Habitualmente, estos efectos son más
graves cuanto mayor es la cantidad ingerida, y en los casos de niños
que hayan tragado líquido para encendedores, abrillantadores
de muebles o hidrocarburos halogenados como el tetracloruro de carbono.
Los riñones y la médula ósea
pueden verse afectados. En casos graves, el corazón puede agrandarse,
el ritmo puede volverse irregular (como en la fibrilación auricular)
e incluso puede producirse un paro cardíaco. La inflamación
pulmonar es lo suficientemente grave como para causar la muerte y, a
menudo, lo hace antes de las 24 horas. La curación de la neumonía
habitualmente requiere una semana. Una excepción es la neumonía
causada por la ingestión de aceites abrillantadores, que habitualmente
requiere entre 5 y 6 semanas.
Diagnóstico y tratamiento
Las radiografías de tórax constituyen
la prueba más importante para el diagnóstico. Pueden observarse
evidencias de neumonía en las radiografías en las primeras
dos horas en los casos graves, y en el espacio de 6 a 8 horas en el
90 por ciento. Si los signos de neumonía no se manifiestan dentro
de las 24 horas, tampoco lo harán más tarde. El recuento
de glóbulos blancos y un análisis de orina pueden poner
de manifiesto una lesión del niño o infección.
La medición de los valores de oxígeno y de anhídrido
carbónico en sangre arterial contribuye al diagnóstico
y al tratamiento de la neumonía.
Cuando se descubre una intoxicación se debe
llamar al centro de información de intoxicaciones, retirar la
ropa contaminada y lavar la piel. Si el niño está despierto
y alerta puede beber un vaso pequeño de leche para diluir la
sustancia tragada y reducir la irritación del estómago.
Un niño con cualquier síntoma de afección pulmonar,
como respiración rápida, frecuencia cardíaca acelerada
o tos, debe ser llevado urgentemente a un hospital. Si no presenta ninguno
de estos síntomas, normalmente puede tratarse en casa después
de consultar al centro de intoxicaciones.
Los antibióticos no son útiles para
la prevención, puesto que la neumonía que se desarrolla
es causada por la irritación química y no bacteriana.
Si la neumonía se manifiesta, los tratamientos pueden incluir
una terapia de oxígeno, asistencia ventilatoria, líquidos
intravenosos y control continuo.