El cáncer de riñón es una enfermedad vinculada a la edad madura, pues se suele diagnosticar a partir de los 50 años. En España, es el octavo más común y es más frecuente en hombres que en mujeres. Aunque en ocasiones no se conocen sus causas, y en otras tiene asociado una carga genética, existen una serie de factores de riesgo sobre los que se puede incidir a través de hábitos de vida saludables.

¿Qué es el cáncer de riñón y cuáles son sus causas?

El cáncer de riñón, también conocido como cáncer de células renales o adenocarcinoma renal, se origina en una membrana que recubre unos pequeños tubos alojados en los riñones y que tienen como función limpiar y filtrar la sangre, eliminando las impurezas a través de la orina.

Los riñones, órganos del tamaño aproximado de un puño y con forma de alubia, se ubican uno a cada lado de la espina dorsal, por encima de la cintura y detrás de los órganos abdominales.

Tipos de cáncer de riñón

En la mayoría de los casos, crece como un solo tumor dentro del riñón. En ocasiones, se pueden llegar a encontrar dos o más tumores, e incluso, que aparezcan en ambos riñones al mismo tiempo.

El tipo más común de cáncer de riñón (9 de cada 10 son de este tipo) es el carcinoma de células renales y se puede clasificar en varios subtipos:

  • Carcinoma de células renales de tipo células claras. Este subtipo, el más común, se caracteriza por cómo lucen sus células al ser analizadas en el laboratorio: muy pálidas o claras.
  • Carcinoma de células renales de tipo células granulares (no claras): este subtipo se divise a su vez en el de células papilares y cromófobas. Además, existe un 1% que son poco comunes como el medular, quístico multicular, renal mucinoso tubular, y de células fusiformes.

Además, existen otros tipos de cáncer renales, entre los que podemos encontrar los carcinomas de células transicionales, también conocidos como carcinomas uroteliales (que se originan en el revestimiento de la pelvis renal), los tumores de Wilms (nefroblastoma), encontrado mayoritariamente en niños, y los sarcomas renales (con origen en los vasos sanguíneos o el tejido conectivo del riñón).

Síntomas y signos del cáncer de riñón

El cáncer de riñón está relacionado con varios síntomas, pero puede evolucionar de forma asintomática hasta que la enfermedad se ha extendido a otros órganos, lo que puede dificultar en gran medida su diagnóstico. Por este motivo, los expertos recomiendan que si existe cualquiera de las siguientes manifestaciones se debe consultar con un médico:

  • Sangre en la orina.
  • Masa en el abdomen.
  • Dolor en un costado que no desaparece.
  • Pérdida del apetito.
  • Pérdida de peso sin razón conocida.
  • Anemia.
  • Fiebre.
  • Policitemia (aumento en la cifra de hemoglobina).
  • Hipercalcemia (nivel de calcio en sangre por encima de lo normal).

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de riñón

El médico realiza varias preguntas para concretar las pruebas y por eso es probable que, además de la exploración física, no sean utilizadas todas las pruebas, sino solo alguna: análisis de sangre y orina, biopsia, exploración por tomografía computarizada, radiografía, resonancia magnética, cistoscopia.

Si el diagnóstico es positivo, existen cinco tipos de tratamientos estándar (que se utilizan en la práctica clínica habitual) para el cáncer de riñón:

  • Cirugía: se utiliza para extraer el tumor y parte del tejido circundante. En el caso del cáncer de riñón se extirpará parte del órgano y, en ocasiones, el riñón entero, pudiendo requerir, incluso, la extracción de tejido y de los ganglios linfáticos cercanos. En ocasiones, puede ser el único procedimiento necesario.
  • Radioterapia: el tratamiento con radioterapia utiliza distintos tipos de radiación, como los rayos x, para destruir las células del cáncer o para evitar que crezcan.
  • Quimioterapia: la quimioterapia son medicamentos que se toman por la boca o que se inyectan, y que tienen como objetivo interrumpir la formación de células cancerosas, destruyéndolas o impidiendo que se multipliquen.
  • Inmunoterapia: utiliza sustancias que genera el propio cuerpo o producidas de forma artificial en un laboratorio para dirigir las defensas del organismo contra el cáncer.
  • Terapia dirigida: también conocidas como terapias diana, son fármacos capaces de identificar y eliminar de forma específica las células cancerosas, sin que su acción afecte al resto de células normales.

Factores de riesgo del cáncer de riñón

Entre los factores de riesgo asociados al cáncer de riñón se encuentran:

  • La edad avanzada.
  • Fumar: dobla el riesgo de desarrollar esta enfermedad y se requieren muchos años para alcanzar el nivel de riesgo de una persona que no ha fumado nunca.
  • Obesidad: el aumento del índice de masa corporal se relaciona con la formación de este tumor tanto en hombres como en mujeres.
  • Enfermedad quística renal adquirida: enfermedad que se caracteriza por la aparición de múltiples quistes en ambos riñones, hace que el riesgo sea 30 veces mayor que en aquellos que no la padecen.
  • Exposición ocupacional: la exposición a ciertos productos en el entorno laboral, como el cadmio, el asbesto y los derivados del petróleo.
  • Analgésico: el uso prolongado de algunos analgésicos (paracetamol, aspirina y fenacetina) aumenta el riesgo de cáncer de riñón.  
  • Quimioterapia: su utilización en la infancia podría tener relación con un incremento del riesgo en la vida adulta.
  • Infección crónica por virus de la hepatitis C: también se ha encontrado relación entre el aumento del riesgo y el haber padecido la infección por este virus.
  • Hipertensión: las personas con hipertensión arterial presentan un mayor riesgo de padecer cáncer de riñón, además, este no parece reducirse aun si en tratamiento de la misma.
  • Género. El cáncer de riñón es dos veces más frecuente en hombres que en mujeres.
  • Factores genéticos. Existen varios síndromes y enfermedades de carácter hereditario que se asocian al cáncer renal. Algunas de estas enfermedades son la enfermedad de von Hippel-Lindau, carcinoma renal papilar hereditario, carcinoma renal asociado a leiomiomatosis hereditaria, síndrome de Birt-Hogg-Dube (BHD), cáncer renal familiar, síndrome de Cowden o la esclerosis tuberosa.   

Esperanza de vida y supervivencia de los pacientes con cáncer de riñón

En el último cálculo, entre los años 2009 y 2018, las muertes debido al cáncer de riñón disminuyeron en 1% cada año.

El porcentaje de personas que viven al menos 5 años una vez que se ha detectado el cáncer, la tasa de supervivencia a 5 años, es del 75%. Sin embargo, estas tasas se someten a diferentes factores, entre ellos: el tipo de cáncer, el tipo de células y el estadio del cáncer cuando se diagnostica por primera vez.

Asimismo, si el cáncer de riñón se ha expandido hacia los tejidos u órganos circundantes o los ganglios linfáticos regionales, la tasa de supervivencia a 5 años es del 70%. Más aún, si se ha diseminado a una parte más alejada del cuerpo, la tasa es del 13%.

Referencias:

1. Sociedad Española de Oncología Médica. Cáncer renal. https://seom.org/info-sobre-el-cancer/renal?showall=1

2. MedlinePlus. Cáncer de riñón. https://medlineplus.gov/spanish/kidneycancer.html

3. Mayo Clinic. Cáncer de Riñón. https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/kidney-cancer/symptoms-causes/syc-20352664

4. American Cancer Society. ¿Qué es el cáncer de riñón? https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-rinon/acerca/que-es-el-cancer-de-rinon.html

5. Instituto Nacional del Cáncer. Tratamiento del cáncer de células renales (PDQ®)–Versión para pacientes. https://www.cancer.gov/espanol/tipos/rinon/paciente/tratamiento-rinon-pdq#_198

6. GEPAC. Causas y factores de riesgo. http://cancer-renal.org/informacion-medica/1-5-causas-y-factores-de-riesgo/

7. American Cancer Society. Factores de riesgo. https://www.cancer.org/es/cancer/cancer-de-rinon/causas-riesgos-prevencion/factores-de-riesgo.html

8. American Society of Clinical Oncology (ASCO). Cáncer de riñón: diagnóstico. https://www.cancer.net/es/tipos-de-cancer/cancer-de-ri%C3%B1on/diagn%C3%B3stico

9. American Society of Clinical Oncology (ASCO). Cáncer de riñón: Tipos de tratamiento. https://www.cancer.net/es/tipos-de-cancer/cancer-de-ri%C3%B1on/tipos-de-tratamiento

10. Cáncer de riñón: Estadísticas. American Society of Clinical Oncology https://www.cancer.net/es/tipos-de-c%C3%A1ncer/c%C3%A1ncer-de-ri%C3%B1%C3%B3n/estad%C3%ADsticas#:~:text=La%20tasa%20de%20supervivencia%20a%205%20a%C3%B1os%20de%20las%20personas,se%20diagnostica%20por%20primera%20vez.

La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria crónica del intestino que afecta a la mucosa del colon provocando una inflamación que puede hacer que aparezcan úlceras en esta parte del intestino. Estas úlceras son las que causan los síntomas característicos de la enfermedad, tales como diarrea o dolor abdominal.  

Síntomas de la colitis ulcerosa

En esta enfermedad hay períodos de mucha actividad llamados “brotes” en los que el paciente se encuentra mal, y otros en los que la enfermedad se apaga o no da síntomas, conocidas como fases de remisión.  Durante los brotes, los síntomas más comunes son:

  • Sangre en las heces.
  • Frecuencia en las deposiciones.
  • Dolor abdominal: suele ser leve, de intensidad variable y aliviarse con la deposición.
  • Urgencia en las deposiciones.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Pérdida de peso.

Diferencia entre proctitis y colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa afecta principalmente al colon, una parte del intestino grueso cuya función es absorber la mayor parte de agua y electrolitos que no han sido absorbidos en el intestino delgado, lo que permite que se complete la formación de heces. En este caso, la parte del intestino que se inflama es la piel interior del colon o intestino grueso.

En función de cómo se vaya extendiendo y afectando, pueden aparecer diferentes complicaciones como es el caso de la proctitis ulcerosa que afecta a la parte final, el recto.

No solo la proctitis, sino que también pueden aparecer la colitis izquierda o la pancolitis que afecta a casi todo el colon. A su vez, la colitis ulcerosa es lo contrario a la enfermedad de Crohn, porque nunca se ve afectado el intestino delgado.

Diagnóstico y tratamiento de la colitis ulcerosa

La colitis ulcerosa es inicialmente diagnosticada por el médico a través de la recogida de datos y por una exploración clínica.

Después de recoger diferentes datos, el médico puede pedir una analítica en la que, si efectivamente, el paciente padece colitis ulcerosa, determinados parámetros pueden salir alterados. 

Sin embargo, la exploración principal en el diagnóstico de colitis ulcerosa es la endoscopia y la biopsia. La colonoscopia (examen de todo el colon y del final del intestino delgado) también es importante para saber la extensión del colon afectada y hacer el seguimiento de posibles complicaciones.

Hasta el momento la colitis ulcerosa no tiene cura.  Se trata de una enfermedad crónica que alterna períodos de actividad, también llamados brotes, con otros períodos en los que no se tienen síntomas, llamados periodos de recesión.Sin embargo, a pesar de no tener una cura, la colitis ulcerosa se puede controlar con el tratamiento adecuado.  De hecho, en la actualidad la esperanza de vida de los pacientes con esta dolencia es la misma que la del resto de la población.

Tratar la colitis ulcerosa es complejo, ya que hay que diferenciar dos situaciones en función de la evolución de la enfermedad:

  • Tratamiento durante el brote (fases de empeoramiento).
  • Tratamiento de mantenimiento (medicación que se toma cuando el paciente se encuentra bien para evitar una recaída).

En ocasiones, la evolución de la colitis ulcerosa puede requerir cirugía para ayudar a recuperar la calidad de vida. Una cirugía puede realizarse bien cuando se producen complicaciones, como hemorragias o perforación del intestino, o cuando los tratamientos médicos no consiguen controlar de forma adecuada la enfermedad. Asimismo, se optará por la cirugía cuando se observen lesiones tumorales o pretumorales en el colon.  No obstante, hay que tener en cuenta que la cirugía no es curativa y que no siempre es necesario recurrir a ella.

Alimentos recomendamos y prohibidos para la colitis ulcerosa

Al contrario de lo que pueda parecer, no existe ningún tipo de dieta que sea eficaz para reducir los síntomas y los brotes de la colitis ulcerosa. Teniendo esto en cuenta, durante los periodos de remisión la dieta debe ser siempre lo más equilibrada y saludable posible.

Por el contrario, durante un brote, sí que deberá haber algunas restricciones. Entre otras, algunas recomendaciones en caso de brote son:

  • Evitar las comidas abundantes.
  • Comer despacio.
  • Evitar el consumo de alimentos o sustancias que irriten el intestino o aceleren el tránsito intestinal como el alcohol, la cafeína, picante o alimentos con alto contenido en grasa.
  • Tratar de consumir productos sin lactosa.

En cualquier caso, no existe una dieta única o que funcione para todos los pacientes, por lo que es necesario consultar con el médico y seguir sus recomendaciones nutricionales.

Referencias

1. Gasull MA, Gomollón F, Obrador A, Hinojosa J. Enfermedad inflamatoria intestinal. III Edición. Aran Ediciones. 2007.

2. Geteccu. Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Información para pacientes. Dr. ANTONIO LÓPEZ SAN ROMÁN. Consulta de Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Servicio de Gastroenterología. Hospital “Ramón y Cajal”. E28034 Madrid. España.

3. Pajares García, J. María. Crohn y Colitis Ulcerosa: comprender para aceptar la enfermedad. Madrid: Medica Panamericana. D.L. 2010.

4. Vivir con colitis ulcerosa. Crohn’s & Colitis Foundation. https://www.crohnscolitisfoundation.org/sites/default/files/legacy/vivir-con-la-colitis-ulcerosa.pdf

5. 10 claves para mejorar la calidad de vida de los pacientes con EII. Confederación ACCU. https://accuesp.com/files/attachments/4/6/567a67bda772a.pdf

6. Colitis ulcerosa. Federación Española del Aparato Digestivo (FEAD). https://www.saludigestivo.es/mes-saludigestivo/mes-colitis-ulcerosa/colitis-ulcerosa-profundizacion/#concepto-causas

La enfermedad de Crohn es una dolencia crónica que forma parte de las llamadas Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). En esta enfermedad, cualquier parte del tubo digestivo –desde la boca hasta el ano- puede estar inflamada, aunque lo más común es que afecte a la vez al intestino delgado y al principio del intestino grueso o colon. También, puede afectar a todo el grosor del intestino, desde la capa más interna (mucosa) hasta la más externa.

Actualmente, se desconoce la causa de la enfermedad de Crohn. La mayoría de expertos defiende que algún tipo de sustancia o factor ambiental (como la dieta, hábitos higiénicos, microbios, virus, etc.) altera el sistema inmunológico, probablemente debido a las características genéticas de la persona.

Síntomas frecuentes de la enfermedad de Crohn

Esta enfermedad alterna períodos de actividad en los que el paciente puede encontrarse mal, que comúnmente se denominan “brotes”, con otros períodos en los que no hay síntomas y el paciente se puede encontrar bien (lo que se llama “fase de remisión”). 

Aunque no se puede predecir el tiempo que durará cada período, se pueden pasar meses e incluso años en fase de remisión, aunque lo más seguro es que los síntomas regresen en algún momento.

Los síntomas más frecuentes en la enfermedad de Crohn son los intestinales y los que derivan de ellos:

  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Fisuras y úlceras
  • Cansancio y fatiga
  • Fiebre
  • Falta de apetito y pérdida de peso
  • Malestar general y debilidad

También, pueden producirse otros síntomas fuera del intestino como: inflamación en los ojos, dolor en las articulaciones, placas rojas en la piel o piedras en el riñón o la vesícula.

Complicaciones de la enfermedad de Crohn

El primer problema es el de la desnutrición, pues es relativamente habitual que las personas que padecen enfermedad de Crohn puedan tener deficiencias nutricionales, ya que la dolencia afecta al tubo digestivo.

Se estima que un 35% de los pacientes con enfermedad de Crohn en remisión tienen sobrepeso y hasta un 10% tienen obesidad.  Y, a pesar de ello, a muchos de estos pacientes les faltan nutrientes como vitaminas y minerales.

Esto se debe a diversos factores. Uno de los más importantes es que, cuando los pacientes se encuentran mal debido a los brotes de la enfermedad, comen menos porque tienen menos apetito. También puede ocurrir que eviten comer porque hacerlo les provoca síntomas. Los síntomas más comunes de la enfermedad, como la diarrea, tampoco ayudan a retener proteínas, hierro o sales. También la cirugía que implica la extirpación de parte del intestino delgado puede ser un motivo por el que no se asimilen bien algunas vitaminas, como la B12.

Otras complicaciones pueden ser las fístulas, perforación u obstrucción intestinal. En estos casos, si el tratamiento no funciona o no evita que la dolencia se agrave, la cirugía puede ser una opción para mejorar la calidad de vida y disminuir los síntomas.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Crohn

El médico puede preguntar por antecedentes de enfermedades infecciosas o por parásitos, o toma de medicación que pueda provocar diarrea, entre otros temas. Esto es importante para determinar el tipo de enfermedad inflamatoria intestinal que se padece (si es que finalmente se trata de una EII).

Entre las pruebas diagnósticas que el médico puede solicitar si existe sospecha de enfermedad de Crohn, se encuentran:

  1. Análisis de sangre.
  2. Análisis de heces.
  3. Endoscopia y biopsia.
  4. Pruebas de imagen.

En definitiva, detectar la enfermedad de Crohn no siempre es fácil, ya que hay múltiples dolencias con los mismos síntomas, incluidas otras enfermedades inflamatorias intestinales.

Aunque todavía no existe cura para la enfermedad, existen tratamientos para mantenerla controlada. En definitiva, se trata de que la enfermedad se mantenga en período de remisión (asintomática).  Y, cuando se produzca un brote, recibir tratamientos para mejorar la calidad de vida hasta que el paciente se encuentre mejor.Existen cinco categorías de medicamentos utilizados en enfermedad de Crohn:

  • Aminosalicilatos
  • Corticosteroides
  • Inmunomoduladores
  • Terapias biológicas
  • Antibióticos

Dieta recomendada para los pacientes con enfermedad de Crohn

En principio, la dieta debe ser lo más variada posible. Las proteínas, el calcio y el hierro son algunos de los componentes que más se deben tener en cuenta. Las proteínas se pueden obtener de los huevos, carnes, pescados, legumbres, así como de la leche y sus derivados. El hierro, también esencial, se encuentra principalmente en las carnes rojas, el hígado, las legumbres, cereales y frutos secos. 

En la actualidad, no está demostrado que ningún alimento concreto desencadene brotes de enfermedad de Crohn o haga empeorar la dolencia. Sólo se deben evitar aquellos alimentos que el paciente identifique, claramente, que empeoran sus síntomas.

Si se comprueba que un alimento sienta mal repetidamente, es importante consultar al médico, para evitar que se pare la ingesta de un alimento necesario.

Referencias:

  1. Dr. Antonio López San Román. Consulta de Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Servicio de Gastroenterología. Hospital “Ramón y Cajal”. Madrid.
  2. Crohn´s & Colitis Foundation of America. https://www.easternpagiandliver.com/Spanish/living-with-crohns-SPANISH.pdf
  3. https://kipdf.com/nutricion-dieta-y-enfermedad_5aca3a981723dd42c082b008.html https://accuesp.com/files/attachments/4/5/56713fd930cc7.pdf
  4.  https://accuesp.com/crohn-y-colitis/la-enfermedad/crohn