Oncología

Cáncer de colon

27/09/2022

Comparte este post

Cáncer de colon

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de colon?
  2. Síntomas del cáncer de colon
  3. Factores de riesgo del cáncer de colon
  4. Diagnóstico y tratamiento del cáncer de colon
  5. Esperanza de vida y supervivencia de los pacientes con cáncer de colon

El cáncer colorrectal es el más frecuente en España, contando ambos sexos, y se diagnostica, en la mayoría de los casos, en personas mayores de 50 años, afectando a hombres y mujeres casi en la misma proporción.

¿Qué es el cáncer de colon?

Es el crecimiento incontrolado de células en el colon (al igual que en las del recto), que puede originarse en cualquiera de sus tres capas: muscular, mucosa y serosa. Aunque, por lo general, primero se empieza generando unas estructuras celulares benignas, llamadas pólipos, que si no se extirpan durante un periodo prolongado (al menos 10 años), pueden llegar a evolucionar en un tumor maligno.

Existen tres formas de crecimiento de este tipo de tumores:

  • Crecimiento local (invade todas las capas que conforman el tubo digestivo)
  • Diseminación linfática (primero afecta a los ganglios más próximos y luego a los más alejados)
  • Diseminación hematógena (cuando entran al torrente sanguíneo, llegando a afectar a otros órganos).

En el crecimiento local, una vez que el tumor traspasa la pared del intestino, puede invadir cualquier otro órgano, bien por diseminación linfática o hematógena.

Síntomas del cáncer de colon

La enfermedad puede transcurrir sin síntomas. Pero, los primeros síntomas no son específicos sólo del cáncer, por lo que, si se experimentan algunos de los siguientes, es recomendable buscar atención médica:

  • Sensibilidad y dolor abdominal en la parte baja del abdomen
  • Sangre en las heces o sangrado rectal
  • Diarrea, estreñimiento u otros cambios en las deposiciones
  • Heces delgadas (por el estrechamiento de los intestinos)
  • Pérdida de peso sin ninguna razón conocida
  • Sensación de evacuación incompleta (la mayoría de las veces las deposiciones son ausentes o muy escasas y ocurren en numerosos episodios)

En fases más avanzadas de la enfermedad se puede presentar anemia, debido a los sangrados, que lleva aparejada, cansancio y fatiga.

Factores de riesgo del cáncer de colon

Entre los factores de riesgo de cáncer de colon se pueden encontrar los siguientes:

  • Ser mayor de 50 años.
  • Tener diagnosticada una enfermedad inflamatoriaintestinal, como puede ser la colitis ulcerosa o la Enfermedad de Crohn.
  • Tener antecedentes personales de pólipos o haber pasado por un cáncer colorrectal.
  • Tener familiares consanguíneos que padezcan o hayan padecido la enfermedad.
  • Factores genéticos: en un pequeño porcentaje de pacientes existe una relación con genes hereditarios, vinculados especialmente a dos síndromes: la poliposis adenomatosa familiar (PAF) y el síndrome de Lynch.
  • Dietas con alto contenido en grasas y calorías y bajo contenido en fibra.
  • Sedentarismo.
  • Consumo excesivo de alcohol y tabaco.
  • Obesidad (relacionada además con un peor pronóstico)
  • Diabetes 
  • Haberse sometido a radioterapia en la zona del abdomen debido a tumores anteriores.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de colon

La detección precoz es fundamental al hablar de cáncer de colon, aunque en la mayoría de los casos no se presentan síntomas en las primeras fases de la enfermedad. Así, detectar el cáncer en su fase inicial puede aumentar la posibilidad de contar con más posibilidades de curación.

Para detectar el cáncer de colon, la realización de una colonoscopia es fundamental. En estas pruebas, el especialista puede observar el interior del colon utilizando un tubo flexible con una cámara en el extremo. Una de las ventajas de esta prueba es que, si durante la misma se encontraran pólipos, pueden ser extirpados.

Con respecto al tratamiento, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia son los tres principales tratamientos que se utilizan contra el cáncer de colon. Estos pueden utilizarse por separado, pero también pueden llegar a utilizarse de manera combinada, sin perder de vista que los tratamientos de esta enfermedad requieren un abordaje multidisciplinar.

La cirugía es el tratamiento más habitual en cualquiera de los estadios de cáncer de colon, pudiendo utilizarse uno de los tres siguientes tipos:

  • Escisión local.
  • Resección del colon con anastomosis.
  • Resección del colon con colostomía.

Otros tratamientos pueden ser:

  • Ablación por radiofrecuencia, destruye las células cancerosasa través de unos pequeños electrodos.
  • Criocirugía o crioterapia, consiste en destruir el tejido canceroso a través de instrumental que lo congela.
  • Quimioterapia, busca interrumpir la formación de células cancerosas bien destruyéndolas o impidiendo que se multipliquen, a través de medicamentos.
  • Radioterapia, que destruye las células de cáncer o impide que se multipliquen con rayos X de alta energía u otro tipo de radiación.
  • Terapias dirigidas.
  • Inmunoterapia.  

Esperanza de vida y supervivencia de los pacientes con cáncer de colon

La supervivencia neta del cáncer de colon a 5 años (2008-2013) es de 63,1% en hombres y de 63,9% en mujeres, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica del año 2022. Además, la mejora en los métodos de cribado ha contribuido a la reducción en la incidencia y mortalidad de la enfermedad.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Información adicional

Prevención en salud

23/11/2022

Comparte este post

Prevención en salud

Índice

  1. Tipos de prevención en salud y sus objetivos
  2. Diferencia entre promoción y prevención de la salud
  3. ¿Cuáles son las enfermedades que se pueden prevenir?

Son muchos los factores que pueden afectar al estado de salud.Algunos no se pueden controlar, como la edad o la genética. Sin embargo, sí que se pueden modificar algunos aspectos del estilo de vida para favorecer la salud.

Tipos de prevención en salud y sus objetivos

El objetivo de la medicina preventiva es el control de los problemas de salud a nivel individual. Existen tres niveles de prevención, según el momento de la historia natural de la enfermedad en el que se realicen las actividades preventivas:

  • Prevención primaria: está dirigida a evitar la aparición de una enfermedad o problema de salud, mediante el control de los agentes causales y los factores de riesgo. Por tanto, se realiza sobre las personas sanas.Algunas de estas medidas preventivas consisten en:
    • Vacunación.
    • Reducción de los accidentes en el domicilio.
    • Control de los factores de riesgo cardiovascular.
    • Evitar o limitar el consumo de alcohol.
    • Fomentar la práctica de ejercicio físico moderado.
  • Prevención secundaria: son las medidas dirigidas a detener o retrasar el progreso de una enfermedad ya presente en un individuo en cualquier punto de su aparición. Las mismas consisten en la detección, diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad. Un ejemplo de actividad de prevención secundaria es el cribado del cáncer de mama.
  • Prevención terciaria: son las medidas orientadas a evitar, retardar o reducir la aparición de las secuelas de una enfermedad o problema de salud. Su objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas enfermas.  Ejemplo de ello son: la rehabilitación postinfarto agudo de miocardio o postictus, el entrenamiento y educación de niños con síndrome de Down, etc.

Diferencia entre promoción y prevención de la salud

El término promoción de la salud hace referencia al conjunto de actividades realizadas por las personas y las poblaciones para mejorar su salud. La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla.

Según la Organización Mundial de la Salud, la promoción de la salud tiene tres componentes fundamentales:

  • El buen hacer de los gobiernos. Estos deben tener en cuenta a la hora de tomar decisiones las repercusiones sanitarias de las mismas. Y deben dar prioridad a políticas que eviten que las personas enfermen o se lesionen.
  • Educación sanitaria. Las personas hemos de adquirir conocimientos, aptitudes e información que nos permitan elegir opciones saludables, por ejemplo, con respecto a nuestra alimentación y a los servicios de salud que necesitamos.
  • Ciudades saludables. Este tipo de ciudades favorece la creación de países saludables y, en última instancia, un mundo más saludable.

Por tanto, mientras que la promoción de la salud hace referencia al mantenimiento y mejora de la salud, el término prevención de la salud se refiere a evitar las enfermedades.

¿Cuáles son las enfermedades que se pueden prevenir?

Enfermedades transmisibles

Para conseguir su control hay que tener un conocimiento lo más completo posible de todos los elementos que intervienen en la transmisión de cada enfermedad:

  • Fuente de infección y reservorio (hongos, protozoos, virus, bacterias u otros microorganismos que pueden causar una enfermedad).
  • Los mecanismos de transmisión.
  • Ser vivo susceptible de ser infectado (húesped).

En función de las características de cada uno las medidas serán de un tipo u otro:

  • Sobre la fuente de infección: si la fuente es un organismo animal, las actuaciones irán dirigidas al diagnóstico, tratamiento, aislamiento, sacrificio y decomiso de los animales. Se tomarán medidas de desinsectación y desratización o si está relacionado con la Tierra, se tomarán medidas de control del ambiente o desinfección. O, si es el hombre, las medidas irán dirigidas al diagnóstico, tratamiento precoz y adopción de medidas de aislamiento, que dependerán del tiempo de transmisibilidad de la enfermedad, de las vías de eliminación de microorganismos y de las características del medio ambiente.
  • Sobre el mecanismo de transmisión: si es por contacto directo, se debe concienciar al sujeto enfermo (portador) a que adopte conductas responsables desde un punto de vista personal y colectivo. Si es por contacto indirecto se deben promover la higiene de manos, uso adecuado de barreras (guantes, mascarilla…), desinfección instrumental y/o esterilización de instrumental, control de aguas de consumo, recreativas y residuales, medidas de higiene y control alimentario. Además, si es por vectores lo más importante es una desinsectación y control de residuos.
  • Sobre la población susceptible de infectarse: hay medidas activas como la administración de vacunas y medidas pasivas como la administración de antimicrobianos y/o inmunoglobulinas.

Enfermedades no transmisibles

En cuanto a las enfermedades no transmisibles se deben a la combinación de los siguientes factores:

  • Genéticos
  • Fisiológicos
  • Ambientales
  • Conductuales

Entre las principales enfermedades de este tipo están:

  • Cáncer
  • Diabetes
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Enfermedades respiratorias crónicas

Estas enfermedades afectan a personas de cualquier edad en todos los países del mundo. Las mismas comparten factores de riesgo comunes como el tabaquismo, la inactividad física, el uso nocivo del alcohol y la dieta no saludable.

Para controlar las enfermedades no transmisibles es importante centrarse en la reducción de los factores de riesgo asociados a ellas. A fin de reducir su impacto en los individuos y la sociedad, hay que aplicar un enfoque integral que haga que todos los sectores, incluidos entre otros los de la salud, las finanzas, el transporte, la educación, la agricultura y la planificación, colaboren para reducir los riesgos asociados a las mismas y promover las intervenciones que permitan prevenirlas y controlarlas.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

CODEX: ES-NON-01128 (fecha de creación: noviembre de 2022)

Oncología

Melanoma

23/11/2022

Comparte este post

Melanoma

Índice

  1. Signos y síntomas del cáncer de piel tipo melanoma
  2. Tipos de melanoma
  3. Factores de riesgo del melanoma
  4. Diagnóstico y tratamiento del melanoma

El melanoma es un tipo de cáncer que se origina en las células que producen melanina (melanocitos) y puede iniciarse allí donde este esté presente, de forma mayoritaria (en torno a un 90%) en la piel, sobre todo en zonas que han estado expuestas al sol. Si bien, también puede darse en partes del cuerpo, como en las palmas de las manos, las plantas de los pies, el cuero cabelludo, los ojos, la boca, los genitales o la zona anal.

Signos y síntomas del cáncer de piel tipo melanoma

Un lunar sospechoso suele ser el primer indicador que conduce al diagnóstico de la enfermedad. Se puede tratar de un lunar cambiante que ya teníamos o de un lunar nuevo con aspecto inusual. Comenzará a extenderse de forma horizontal sobre las capas más superficiales de la piel. En esta fase de crecimiento, que puede durar meses o años, el lunar no duele ni da molestias.  

Con el tiempo puede empezar a crecer también de forma vertical y a extenderse más allá de la epidermis (capa externa de la piel) para irse adentrando en la dermis (capa de piel que se encuentra debajo de la epidermis).

Es importante detectarlo en su fase de crecimiento superficial en la piel ya que hay pocas posibilidades de que se extienda a otras partes del cuerpo. Mientras que la etapa de crecimiento vertical tiene peor pronóstico.

Tipos de melanoma

Existen principalmente cuatro tipos de melanoma:

  • Melanoma de extensión superficial: es la forma de melanoma más frecuente y es más común en personas con la piel blanca. Inicialmente tienden a crecer hacia afuera en lugar de hacia abajo, presentan una forma generalmente plana con un color irregular con sombras negras y marrones. 
  • Melanoma nodular: aparecen como un área elevada cambiante en la piel que podría ser de color azul-negruzco oscuro o rojo-azulado.  Son un tipo de melanoma de desarrollo rápido que puede crecer hacia abajo en las capas más profundas de la piel si no se elimina.
  • Melanoma léntigo maligno: se desarrollan lentamente durante varios años y aparecen en las áreas del cuerpo que han estado más expuestas al sol, como la cara, el cuello y los brazos. Este tipo de melanoma afecta con mayor frecuencia a las personas mayores, particularmente a aquellas que han pasado mucho tiempo al aire libre. Además, respecto a su aspecto, las áreas de piel afectadas son generalmente grandes, planas y de color marrón. Se desarrollan, inicialmente, de forma lateral en las capas superficiales de la piel, si bien, en etapas más avanzadas pueden crecer hacia capas más profundas y formar nódulos.
  • Melanoma lentiginoso acral: es la forma menos frecuente de melanoma, pese a ser la más habitual en personas de piel oscura. Aparece, sobre todo, en la palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas.

Factores de riesgo del melanoma

Se entienden por factores de riesgo de melanoma aquellos condicionantes cuya presencia se asocia con una mayor probabilidad de padecer esta enfermedad, siendo algunos de ellos controlables y otros que se nos vienen dados. Los factores controlables pueden ser el consumo de tabaco o la exposición excesiva a la luz solar, por el contrario, la edad o antecedentes familiares no se pueden cambiar.

Algunos de los factores de riesgo pueden ser:

  • La exposición a la luz ultravioleta: en la mayoría de melanomas, la exposición a la luz ultravioleta es el principal factor de riesgo, y es que, pese a que representan solo una pequeña parte de los rayos solares, es la responsable de los principales daños de la luz solar a la piel, ya que dañan el ADN de las células de la piel. Además, es conveniente recordar que las lámparas solares y las camas bronceadores también son una fuente de radiación ultravioleta.
  • Los lunares: tener muchos lunares o presentar lunares atípicos (nevos displásicos), aumenta el riesgo de padecer melanoma. Lo que no quiere decir que las personas que presenten alguna de estas dos condiciones vayan a desarrollar la enfermedad.
  • Color de la piel y del pelo: dependiendo del tipo de color de la piel, el pelo y los ojos son factores de riesgo relacionados a este tipo de cáncer. Así, las personas de piel blanca, que se queman o les salen pecas con facilidad, rubias y de ojos claros (azules y verdes) se asocian a un mayor riesgo de padecer melanoma.
  • Antecedente familiar o antecedente personal de melanoma: se estima que alrededor de un 10% de las personas que padecen melanoma tienen algún antecedente familiar, por lo que el hecho de que un familiar de primer grado de relación (padres, hermanos, hijos) lo tenga, aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.
  • Otros factores: también se consideran factores de riesgo el tener el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, en personas trasplantadas o con VIH), el envejecimiento o padecer la enfermedad hereditaria xeroderma pigmentoso (afecta la capacidad de las células de la piel de reparar el daño causado a su ADN).

Diagnóstico y tratamiento del melanoma

Un lunar sospechoso detectado por la misma persona, por un familiar o por el médico suele ser la primera señal de alarma. En la exploración has de fijarte si tu lunar responde a la regla ABCDE, que nos pone en la pista de estar ante una lesión pigmentada. Cada letra de la regla responde a una característica:

  A: Asimetría (la lesión no es simétrica, una mitad no es igual a la otra)

  B: Bordes (irregulares, mal delimitados)

  C: Color (diverso, no homogéneo)

  D: Diámetro (mayor de 6 mm)

  E: Evolución (cambio del aspecto de la lesión en el tiempo)

Esto no quiere decir que la lesión sospechosa tenga que cumplir todas las características.

Para confirmar que la lesión que se sufre en la piel corresponde a un melanoma, el médico podrá llevar a cabo varias pruebas:

  1. Exploración clínica.
  2. Exploración mediante aparatos (dermoscopia).
  3. Exploración histopatológica tras extirpación de lunar completo.

La información que proporciona la biopsia es empleada, entre otros parámetros, para posteriormente decidir cuál es el tratamiento a recibir, en caso de que se confirme la existencia del melanoma.

Con respecto al tratamiento, se asignan de acuerdo al estadio en el que se encuentra la enfermedad:

  • Tratamiento para estadio O (melanomas in situ): cuando el tumor se localiza íntegramente en la epidermis, la capa más superficial de la piel, se dice que el melanoma está in situ. En estos casos la opción terapéutica es la cirugía para la extirpación del tumor.
  • Tratamiento para melanomas en estadios I, II y III: el melanoma que se encuentra localizado y sin extenderse a los ganglios linfáticos se le clasifica en el estadio I o II. El tratamiento más importante en este momento es la cirugía para extirpar completamente la zona con células tumorales incluyendo los márgenes de seguridad.

Si el melanoma se encuentra en un estadio III, esto quiere decir que ya ha alcanzado los ganglios linfáticos y se realizará una cirugía amplia del tumor primario y se diseccionará los ganglios linfáticos. Tras el tratamiento quirúrgico, se puede optar por un tratamiento farmacológico específico (adyuvante) para disminuir el riesgo de recurrencias, o por la administración de radioterapia en aquellas zonas donde se extirparon los ganglios linfáticos.

  • Tratamiento para melanomas en estadio IV: los melanomas se clasifican en el estadio IV cuando se han extendido más allá de los ganglios linfáticos regionales o a distintos órganos del cuerpo como hígado, pulmón o cerebro. Se evaluará el número y tipo de metástasis, si hay una mutación BRAF para valorar las opciones de tratamiento por parte de un equipo multidisciplinar.  
    • En las personas que tienen una metástasis única, la cirugía es una opción cuando el estado de salud es bueno. También se recurre a un tipo especial de radioterapia (radiocirugía estereotáctica o bisturí de rayos gama) en lugar de la neurocirugía en los casos de metástasis cerebral única.
    • Asimismo, cuando la metástasis es múltiple, la cirugía ya deja de ser una opción válida en casi todos los casos. El objetivo aquí es poder eliminar las células cancerígenas que se encuentran esparcidas por distintas partes del cuerpo, lo que se intenta principalmente mediante distintos tipos de tratamientos:
      • Quimioterapia.
      • Terapias dirigidas (que atacan a mutaciones específicas de las células).
      • Inmunoterapia (tratamientos que ayudan al sistema inmunitario a reconocer y destruir células cancerosas).

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

CÓDEX: ES-NON-01134 (fecha de creación: noviembre de 2022)

Otras patologías

Diabetes

27/10/2022

Comparte este post

Diabetes

Índice

  1. Tipos de diabetes y sus características
  2. Diagnóstico y tratamiento de la diabetes
  3. Dieta recomendada para la diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por el aumento de glucosa en la sangre. A este incremento de la glucosa, se le conoce comúnmente como “tener alto el nivel de azúcar”. Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas de salud.

La glucosa es la energía que nuestro cuerpo necesita para funcionar. La obtenemos de los alimentos a través de la digestión, un proceso por el que la glucosa pasa a la sangre y se almacena en el hígado para ser utilizada cuando la necesitemos. Para que las células de nuestro cuerpo puedan utilizar la glucosa es imprescindible la insulina, una hormona que fabrica el páncreas. En las personas con diabetes, el páncreas no es capaz de segregar la insulina necesaria o bien su cuerpo no utiliza de manera adecuada esta hormona.

Tipos de diabetes y sus características

Existen tres tipos principales de diabetes:

Diabetes tipo 1

Es un trastorno autoinmunitario que hace que el sistema inmune del organismo ataque las célulasdel páncreas que segregan insulina.  Como resultado, esto provoca que el organismo produzca poco o nada de insulina. Por lo general, se diagnostica la diabetes tipo 1 en niños y adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad. Las personas con diabetes tipo 1 tienen que usar insulina todos los días para sobrevivir.

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es la más frecuente.   Inicialmente, la hiperglicemia es el resultado de la incapacidad del cuerpo a responder adecuadamente a la insulina, lo que se define como resistencia a insulina. La diabetes tipo 2 puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Sin embargo, este tipo de diabetes se presenta con mayor frecuencia en las personas de mediana edad y en los ancianos.

Diabetes gestacional

Es aquella que se presenta por primera vez durante el embarazo y que, en la mayor parte de los casos, desaparece tras el parto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que padecer diabetes gestacional aumenta el riesgo de volverla a tener en embarazos posteriores, y que el haber tenido diabetes gestacional hace que el riesgo de padecer diabetes tipo 2 sea particularmente alto entre los tres y seis años posteriores al parto y puede ocurrir en mujeres menores de 40 años.

Diagnóstico y tratamiento de la diabetes

Su médico, u otro profesional de la salud, puede diagnosticar la diabetes, la prediabetes, y la diabetes gestacional por medio de análisis de sangre. Los análisis de sangre muestran si el nivel de glucosa en la sangre está demasiado alto. Las pruebas más comunes para diagnosticar la diabetes y la prediabetes son:

  • Glucosa plasmática en ayunas: esta prueba se realiza cuando se lleva al menos 8 horas en ayuno.
  • Prueba de glucosa plasmática aleatoria: se realiza sin tener en cuenta si el paciente está o no en ayunas.
  • Prueba de la Hemoglobina Glicosilada (HbA1c): mide el nivel promedio de glucosa en sangre durante los últimos tres meses.

La diabetes no tiene curación, pero el paciente puede tomar una serie de medidas que le permitirán controlar la enfermedad.

 Según el tipo de diabetes que tengas, el control del nivel de azúcar en sangre, la insulina y los medicamentos orales pueden influir en tu tratamiento. Pero una alimentación sana, mantener un peso saludable o realizar actividad física regularmente son factores importantes en el control de la diabetes.

Dieta recomendada para la diabetes

La alimentación es crucial para el control de la diabetes, por este motivo, es fundamental mantener una dieta equilibrada y saludable.

Seguir un plan de alimentación saludable y mantenerse físicamente activo puede ayudarle a mantener su nivel de glucosa en la sangre dentro de los límites deseados. No hay un porcentaje de calorías establecido para todas las personas con diabetes. La alimentación debe basarse, por tanto, en una evaluación individualizada de cada persona.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

ES-NON-01124 (Fecha creación: octubre 2022)

Otras patologías

Hipertensión pulmonar

05/10/2022

Comparte este post

Hipertensión pulmonar

Índice

  1. Síntomas y signos iniciales de la hipertensión pulmonar
  2. Tipos de hipertensión pulmonar
  3. Diagnóstico y tratamiento de la hipertensión pulmonar
  4. Factores de riesgo de la hipertensión pulmonar

La hipertensión pulmonar es una condición hemodinámica que puede observarse en un gran número de patologías. Consiste en la presencia de un valor medio de presión en la arteria pulmonar (PAPm) igual o superior a 25 mmHg, cuando lo normal es 14mmHg, aproximadamente.

La prevalencia observada se sitúa entre 2 y 25 casos/millón y la incidencia en 2-5 casos/millón habitantes/año, aunque probablemente esté infraestimada.

Síntomas y signos iniciales de la hipertensión pulmonar

El primero de los síntomas que aparece, y el más importante, es quedarse sin aliento, especialmente cuando se practica ejercicio. Conforme avanza la patología, otros síntomas pueden manifestarse. Detectar de forma precoz la Hipertensión Pulmonar es importante, sin embargo conlleva dificultad hacerlo en los primeros estadios de la enfermedad ya que los síntomas que aparecen se parecen mucho a los de otras enfermedades cardíacas y pulmonares.

En fases posteriores de la patología aparecen nuevos síntomas, tanto cuando se está haciendo ejercicio como en reposo, entre los que destacan:

  • Hinchazón de los tobillos o las piernas
  • Cierto cansancio o fatiga
  • Mareos
  • Pulso acelerado o irregular
  • Tos
  • Desmayos 
  • Presión o dolor en el pecho, especialmente durante el ejercicio.

Síntomas menos frecuentes son la tos seca, los vómitos y las náuseas, que suelen aparecer tras la realización de esfuerzos físicos. En algunos casos avanzados, pueden aparecer síntomas estando en reposo. También son signos de hipertensión pulmonar avanzada la distensión abdominal y el edema de tobillo.

Tipos de hipertensión pulmonar

Según el origen de la patología, la hipertensión pulmonar se clasifica en cinco categorías:

  • Grupo 1: Hipertensión arterial pulmonar.
  • Grupo 2: Hipertensión pulmonar secundaria a patología de corazón izquierdo.
  • Grupo 3: Hipertensión pulmonar secundaria a patologías pulmonares y/o hipoxia.
  • Grupo 4: Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica y otras obstrucciones de arterias pulmonares.
  • Grupo 5: Hipertensión pulmonar de origen indeterminado o multifactorial.

Hipertensión Arterial Pulmonar

La Hipertensión Arterial Pulmonar tiene su origen en una elevada presión sanguínea en las arterias pulmonares, que van del corazón a los pulmones. Este aumento de la presión sanguínea en las arterias pulmonares conlleva a su vez un aumento en la presión del corazón, dando como resultado final el colapso del lado derecho del mismo.

Las causas de la hipertensión arterial pulmonar pueden ser variadas. Cuando no se conocen, se denomina idiopática. También hay una hipertensión arterial pulmonar hereditaria que se transmite genéticamente por la mutación de algunos genes determinados. Otro tipo es la inducida por fármacos, debido al consumo de determinados medicamentos o sustancias tóxicas como el aceite de colza desnaturalizado. Existe otro tipo asociada a enfermedades del tejido conectivo, hepáticas, ocasionadas por virus, etc. Además, puede producirse una hipertensión arterial pulmonar persistente en el recién nacido, por problemas en la gestación o en el nacimiento.

Hipertensión pulmonar secundaria a patología de corazón izquierdo

La Hipertensión pulmonar es una complicación frecuente de las cardiopatías izquierdas, que ocurre normalmente como un “síntoma” de la enfermedad subyacente y está relacionada con la gravedad de la enfermedad. Este tipo de Hipertensión pulmonar produce síntomas más graves y una peor tolerancia al ejercicio, además del impacto negativo en la evolución.

Hipertensión Pulmonar causada por enfermedades pulmonares y/o hipoxia

Las enfermedades pulmonares asociadas más frecuentemente con la Hipertensión pulmonar son la EPOC, la enfermedad pulmonar intersticial y la combinación de fibrosis pulmonar y enfisema. En cualquier enfermedad pulmonar, el desarrollo de la Hipertensión pulmonar se acompaña de deterioro en la capacidad de ejercicio, empeoramiento de la hipoxemia y peor supervivencia. La gravedad de la Hipertensión pulmonar no suele estar muy asociada con la gravedad de la enfermedad pulmonar subyacente.

Hipertensión pulmonar tromboembólica crónica y otras obstrucciones de arterias pulmonares

La Hipertensión Pulmonar Tromboembólica Crónica es normalmente considerada como una complicación de un tromboembolismo pulmonar, teniendo un 50 – 75 % de los pacientes que la han registrado un episodio de tromboembolismo pulmonar agudo. A diferencia de la hipertensión arterial pulmonar que afecta a vasos más pequeños, la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica afecta principalmente a vasos grandes, por lo que ésta se puede tratar de forma quirúrgica, es decir, mediante cirugía.

Hipertensión Pulmonar de origen indeterminado o multifactorial

En este grupo se incluyen varios trastornos con múltiples etiologías y patogenias. Una característica común de todas las enfermedades que están en este grupo es que los mecanismos de la Hipertensión pulmonar están poco claros y pueden originarse por múltiples causas.

Diagnóstico y tratamiento de la hipertensión pulmonar

Al ser una patología con síntomas inespecíficos como la disnea, en principio de esfuerzo, dolor torácico y síncope, el diagnóstico suele retrasarse en muchos casos.

Algunas de las pruebas que se emplean en el diagnóstico:

  • Electrocardiograma. Un electrocardiograma (electrocardiografía) registra la señal eléctrica del corazón para detectar cambios en la frecuencia cardíaca, y revelar algunos tipos de afecciones.
  • Radiografía torácica. Los rayos X se usan para producir imágenes del corazón, los pulmones y el tórax. Pueden ayudar a determinar si existen otras afecciones pulmonares que puedan causar hipertensión pulmonar.
  • Pruebas de función pulmonar y gases arteriales. Es una prueba no invasiva que mide cuanto aire son capaces de retener los pulmones y cuánto aire puede entrar y salir de éstos. Se realiza soplando a través de un espirómetro.
  • Ecocardiografía. Un ecocardiograma usa ondas sonoras para producir imágenes del corazón. Esta prueba le permite al médico observar el flujo cardíaco y ayudarle a diagnosticar una posible HP o confirmar la eficacia del tratamiento.
  • Tomografía computarizada de alta resolución. Esta prueba combina una serie de radiografías que se toman desde diferentes ángulos alrededor del cuerpo y utiliza el procesamiento informático para crear imágenes transversales de los huesos, vasos sanguíneos y tejidos blandos que hay en el cuerpo. Las imágenes de la tomografía computarizada pueden proporcionar información más detallada gracias a la inyección de un contraste.
  • Técnicas de imagen con resonancia magnética cardíaca. Una resonancia magnética cardíaca proporciona imágenes detalladas del corazón y del flujo de sangre en el mismo. Sirve para detectar irregularidades funcionales en la cavidad derecha cardíaca.
  • Análisis de sangre e inmunología. Los análisis de sangre pueden contribuir a determinar el origen de la hipertensión pulmonar y signos de complicaciones.
  • Ecografía abdominal. Esta prueba nos ofrece una imagen del interior del abdomen. Normalmente es la prueba elegida para el diagnóstico de un aneurisma de la aorta abdominal, pero además también puede realizarse para diagnosticar o descartar otras enfermedades como la hipertensión pulmonar.
  • Gammagrafía pulmonar o exploración de ventilación/perfusión. En esta prueba se administra un agente radiactivo de forma intravenosa, mostrando el flujo sanguíneo y el flujo de aire de los pulmones. Nos ayuda a determinar si los síntomas de la hipertensión pulmonar están causados por coágulos sanguíneos.
  • Cateterismo cardiaco derecho. El cateterismo cardíaco es un procedimiento en el que se guía un tubo fino y flexible (catéter) a través de un vaso sanguíneo hasta el corazón para determinar el diagnóstico de la hipertensión pulmonar. De esta forma, los cardiólogos pueden determinar la presión arterial en las principales arterias pulmonares y el ventrículo derecho.

Los pacientes pueden recibir terapias de apoyo (anticoagulantes orales, diuréticos, oxígeno y otros fármacos cardiovasculares), tratamiento farmacológico específico, tratamiento intervencionista, tratamiento quirúrgico y trasplante.

Factores de riesgo de la hipertensión pulmonar

La hipertensión arterial pulmonar puede afectar tanto a hombres como a mujeres de todas las edades y razas.

Entre los principales factores de riesgo está el consumo de algunos fármacos adelgazantes. También puede propiciar la aparición de la patología el consumo de drogas como las anfetaminas, las metanfetaminas, la cocaína y los agentes quimioterapéuticos. El aceite de colza desnaturalizado es otro de los factores de riesgo de la hipertensión arterial pulmonar.

Asimismo, pueden ser más propensas a desarrollar hipertensión arterial pulmonar aquellas personas que sufren enfermedades del tejido conectivo, cortocircuitos sistémico-pulmonares congénitos, hipertensión portal o infección por VIH. Otros factores de riesgo son las enfermedades tiroideas, enfermedades de depósito de glucógeno, enfermedad de Gaucher, telangiectasia hemorrágica hereditaria, hemoglobinopatías, enfermedades mieloproliferativas o esplenectomía.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Códex: ES-NON-01127 (Creado: Septiembre 2022)

Información adicional

La investigación y aprobación de un fármaco

23 de agosto de 2022

Comparte este post

Fases del desarrollo de un fármaco

Índice

  1. ¿Qué es un medicamento en investigación?
  2. Fases del desarrollo de un fármaco
  3. Cómo es el proceso de aprobación de los medicamentos en España

Históricamente, el descubrimiento de muchos medicamentos ha sido casual. Sin conocer el origen de la mayoría de las enfermedades, las personas han contado siempre con remedios tradicionales, la mayoría productos naturales que, por el método del ensayo y error, lograban poner remedio a un mal o enfermedad.

Hoy las cosas han cambiado y tanto el descubrimiento de nuevos fármacos como su desarrollo, se han convertido en un proceso largo y complejo.

¿Qué es un medicamento en investigación?

En sentido estricto, la investigación es una sistemática y refinada técnica de pensar que emplea herramientas, instrumentos y procedimientos especiales para obtener la solución más adecuada a un problema.

Cuando se habla de la investigación de un fármaco, el proceso de desarrollo es largo y costoso ya que tiene que demostrar, a lo largo de sus distintas fases, que el nuevo medicamento reúne los requisitos de eficacia, seguridad y calidad exigidos para su comercialización y administración en personas.Para poder llevar a cabo trabajos de investigación suelen ser necesarios los siguientes elementos:

  • Personal: toda investigación requiere personal cualificado de acuerdo con el estudio que se pretende realizar.
  • Infraestructura: material e instalaciones adecuadas para llevar a cabo la investigación. Su número y características dependerán del tipo de investigación que vaya a hacerse.
  • Fuentes de información: exige el conocimiento y el estudio de las publicaciones que se hayan realizado hasta el momento sobre el tema.
  • Medios económicos: para llevar a cabo una investigación de calidad es necesario contar con  fuentes de financiación que sustenten el desarrollo del proyecto.
  • Ambiente investigador: ambiente de trabajo que permita mantener motivado al profesional que realiza la investigación, aumentando su eficacia y productividad.

Fases del desarrollo de un fármaco

Desde que una compañía comienza a investigar una molécula innovadora hasta que el medicamento llega al mercado, pueden transcurrir entre 10 y 15 años.

En el proceso de investigación y desarrollo (I+D) de un fármaco, hay que diferenciar cuatro fases:

  • Fase de Descubrimiento: el primer paso en el proceso de descubrimiento de nuevos fármacos es identificar una necesidad médica para una enfermedad concreta.
  • Fase Preclínica: se ensaya exhaustivamente el compuesto seleccionado en el laboratorio para evaluar la seguridad de su administración en humanos y actividad biológica. Esta fase incluye:
    • Ensayos en organismos vivos (in vivo) y en células o tejidos (in vitro).
    • Formulación del medicamento para uso en pruebas clínicas (CMC).
    • Estudios sobre farmacología y toxicología.
  • Fase Clínica: esta fase es necesaria para saber cómo actúa el medicamento en las personas y para averiguar si se trata de un medicamento adecuado y eficaz en el tratamiento de la enfermedad, con un perfil adecuado de reacciones adversas.
  • Fase de Aprobación y Registro: en esta fase se lleva a cabo la solicitud, a las agencias reguladoras competentes, de la autorización para la comercialización del fármaco. El informe, que puede llegar a tener más de 120.000 páginas, ha de contener toda la información recopilada a lo largo de todo el proceso de investigación y desarrollo del medicamento y debe demostrar que el nuevo fármaco tendrá el efecto deseado.

Se lleva a cabo, por tanto, un seguimiento detallado de las incidencias que el producto pueda generar, para modificar la información relativa a las recomendaciones de uso o, incluso, para retirar el fármaco del mercado en el caso de que sea necesario.

Cómo es el proceso de aprobación de los medicamentos en España

Una vez superadas con éxito las etapas de investigación preclínica y clínica, para comercializar un medicamento es preciso solicitar, siguiendo el procedimiento que corresponda (nacional, descentralizado, de reconocimiento mutuo o centralizado) la autorización, aportando un informe completo que recoja todos los datos sobre la investigación y, en general, toda la documentación que demuestre el cumplimiento de todos los requisitos necesarios para su autorización.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es quien revisa esa información y, cuando la evaluación es favorable, emite la autorización para la comercialización del fármaco en España, incluyendo las condiciones establecidas para su uso adecuado (dosis, contraindicaciones, precauciones…).  Esas condiciones quedan recogidas en la información sobre el uso del medicamento, dirigida a los profesionales sanitarios (a través de la ficha técnica) y a los pacientes (a través del prospecto del medicamento).

Resumiendo, la AEMPS desarrolla tres informes sobre el uso del medicamento: el informe público de evaluación, la ficha técnica y el prospecto.

  • Informe público de evaluación: este documento recoge toda la información científica que ha sido valorada por la AEMPS para autorizar la comercialización del medicamento.
  • Ficha técnica: es el documento que refleja las condiciones de uso autorizadas para el medicamento, tales como indicaciones, posología, efectos secundarios, contraindicaciones… Está dirigida a médicos y otros profesionales sanitarios.
  • Prospecto: es la información escrita, dirigida al paciente o usuario, que acompaña al medicamento. Incluye su composición completa y las instrucciones para su uso y conservación. Además, refleja también los posibles efectos adversos del medicamento, contraindicaciones y sus interacciones.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Codex: ES-NON-00145

Hábitos saludables

Mente sana

24 de agosto de 2022

Comparte este post

¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

Índice

  1. ¿Qué significa tener la mente sana?
  2. Consejos para tener una mente sana y equilibrada
  3. ¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

La mente es la que nos permite tomar decisiones, imaginar, memorizar, sentir, reaccionar ante estímulos físicos… Cuando la mente y el cerebro se ejercitan y “están en forma” la calidad de vida es mejor.

¿Qué significa tener la mente sana?

La mente es el conjunto de capacidades relacionadas con el conocimiento, como la memoria, la imaginación, la percepción, el pensamiento, etc. La actividad mental permite llevar a cabo tres tipos de procesos: conscientes, inconscientes y procedimentales.

Mantener un buen estado de salud implica también mantener una mente sana. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Asimismo, habla del bienestar mental como un estado en el que la persona es consciente de sus propias aptitudes y es capaz de hacer frente a las presiones diarias, lo que le permite trabajar de forma productiva y contribuir a la comunidad.

Consejos para tener una mente sana y equilibrada

Una mala salud física daña la mente, de la misma manera que el bienestar emocional protege la salud física. El vínculo salud física y salud mental es bidireccional. Por tanto, mantener la mente sana pasa, entre otras cosas, por mantener unos hábitos de vida saludables:

  • Mantener la mente activa mediante actividades que estimulen la actividad cerebral como, por ejemplo, leer, escribir, bailar o aprender otro idioma.
  • Fomentar las relaciones sociales y afectivas. Es importante interesarse por las cosas que ocurren alrededor, al participar en actividades de grupo o al colaborar en acciones sociales.
  • Intentar no estresarse y ver la parte positiva de las cosas. La risa es una buena técnica para combatir el estrés.
  • Practicar con regularidad ejercicio físico moderado, en función de las condiciones de salud y la edad.
  • Seguir una dieta equilibrada. Es clave evitar el sobrepeso y para ello la dieta mediterránea tradicional es la más adecuada.
  • Evitar hábitos nocivos, como el consumo de alcohol, tabaco o drogas.
  • Controlar los factores de riesgo cardio y cerebrovasculares, como la tensión arterial, la diabetes, etc.
  • Dormir bien, ya que el sueño mantiene nuestra mente y nuestro cuerpo sano.

¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

El mundo complejo en el que se vive hace que tomar buenas decisiones sea cada vez más difícil. Sin embargo, si la mente y el cerebro se ejercitan y “están en forma” la calidad de vida es mejor y la forma de pensar es más crítica, creativa e inteligente. Para ello hay que intentar ver siempre las cosas desde distintos puntos de vista, lo cual requiere el desarrollo de un hábito de reflexión, útil para tomar decisiones adecuadas.

Pensar es una actividad del sistema cognitivo donde intervienen diferentes mecanismos y una de sus funciones más importantes es la de resolver problemas y razonar. Y para poder pensar correctamente hay que estar bien a nivel emocional.

La manera de pensar sobre lo que ocurre cada día afecta a la forma en la que se siente y condiciona la manera de comportarse. En la vida diaria puede comprobarse, la manera en que se asume una noticia o se percibe una situación de una u otra forma según el estado emocional de ese momento. Así, un mismo suceso puede dar lugar a emociones muy diferentes según el pensamiento que se tenga.

Es evidente que el modo de sentir es complicado de cambiar. Sin embargo, sí que se pueden favorecer los pensamientos positivos. Así, mejorarán los sentimientos y una mejor toma de decisiones.

Pensar en positivo no implica que haya que ignorar la realidad que hay alrededor. El pensamiento positivo supone ver los problemas y reconocer su realidad, pero siendo capaz de encontrar soluciones a ese problema.

Y son numerosas las investigaciones que constatan los beneficios de ser optimista: un mejor estado de ánimo, mayor satisfacción con la vida, éxito personal y profesional, etc. En definitiva, un bienestar físico, psicológico y social.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Codex: ES-NON-00611

Hábitos saludables

Alimentación

22 de agosto de 2022

Comparte este post

Consejos para una alimentación sana y equilibrada

Índice

  1. ¿Qué se entiende por alimentación saludable?
  2. ¿Qué diferencia hay entre alimentación y nutrición?
  3. Grupos de alimentos
  4. La Pirámide NAOS. Estrategia Española
  5. Consejos para una alimentación sana y equilibrada

La alimentación no es solo lo que se ingerimos, pero, fundamentalmente, la salud depende de la variedad y la clase de alimentos que consumimos para nutrir de energía y defensas a nuestro cuerpo.

¿Qué se entiende por alimentación saludable?

Al hablar de alimentación, se puede hacer desde un triple enfoque: como la acción de alimentar o alimentarse; como aquellas cosas que se toman como alimento, o, incluso, como una referencia a la actividad industrial. Sin embargo, es un concepto más rico vinculado a costumbres sociales, culturales y religiosas. Además, marcado por factores económicos o geográficos que condicionan nuestro estado de salud.  

Más allá del hambre, existen otros factores que condicionan nuestras elecciones alimenticias, como el olor, sabor y aspecto; la educación, grupo religioso, la disponibilidad de los productos o la capacidad económica para poder comprarlos; o factores como el contexto social y las actitudes relacionadas con la salud. 

La alimentación saludable es la que es suficiente, completa y equilibrada, aporta los alimentos necesarios, en sus cantidades idóneas, para cubrir los requerimientos nutricionales de una persona en sus diferentes etapas de la vida.

¿Qué diferencia hay entre alimentación y nutrición?

Cuando hablamos de alimentación y nutrición conviene hacer la distinción entre ambos términos, ya que, así como la alimentación es un acto voluntario, influenciado por múltiples factores, por tanto, que puede ser condicionado socialmente y por la educación; la nutrición es inconsciente, involuntaria, ya que se trata de procesos del organismo vinculados a la digestión, absorción, transporte, utilización y eliminación de nutrientes.  

Grupos de alimentos

  • Grupo 1: frutas, verduras y hortalizas: las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) son que se ingieran al día no menos de 400 g de frutas y verduras.
  • Grupo 2: cereales y patatas: ricos en hidratos de carbono, estos alimentos son una fuente muy importante de energía y parte de una dieta saludable.    
  • Grupo 3: las legumbres: las alubias, los guisantes, los garbanzos, las habas y las lentejas forman parte de un grupo de alimentos que son fuente de proteínas, hidratos de carbono complejos, fibra, minerales y de casi todas las vitaminas.
  • Grupo 4: aceites y grasas: son alimentos de origen vegetal y animal que están compuestos por lípidos casi totalmente.
  • Grupo 5: los lácteos: vitaminas liposolubles, calcio y proteínas con alto valor biológico con aminoácidos esenciales son las peculiares propiedades de la leche y sus derivados.
  • Grupo 6: los huevos, pescados, mariscos, carnes y embutidos: comparten como característica integradora las proteínas y grasas.

La Pirámide NAOS. Estrategia Española

La Pirámide NAOS. Estrategia Española

La estrategia española para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad, también conocida como Estrategia NAOS y nacida en 2005, es una iniciativa que pretende invertir la tendencia de la obesidad en la población española y reducir de forma significativa las altas tasas de morbilidad y mortalidad atribuibles a las enfermedades no transmisibles.

Dentro de esta estrategia se encuadra la pirámide que recomienda la frecuencia en la que han de consumirse los distintos grupos de alimentos y actividades físicas. Esta pirámide establece tres niveles diferentes: alimentos y ejercicios recomendados a diario, varias veces a la semana y ocasionalmente. En el primer grupo, por ejemplo, se recomienda realizar alguna actividad física moderada durante al menos 30 minutos, como caminar, sacar al perro o subir escaleras. Sin olvidar, beber entre uno y dos litros de agua cada día. 

En el segundo nivel de la pirámide, se deben consumir varias veces por semana alimentos como pescados blancos y azules, legumbres, huevos, carnes, embutidos o frutos secos. De forma paralela, se recomienda practicar más de una vez en este periodo gimnasia, natación, tenis, atletismo o deportes de equipo.   

En la cúspide de esta pirámide se encuentran los alimentos que se deben tomar de manera ocasional: bollos, dulces, refrescos, chucherías o patatas fritas y análogos. También debe ser ocasional el tiempo que se dedique a actividades sedentarias como ver la televisión, jugar con videojuegos o utilizar el ordenador.

Consejos para una alimentación sana y equilibrada

  • Planificación: el actual estilo de vida puede conducir a una distribución horaria de las comidas irracional. Por este motivo, los expertos recomiendan no olvidar la importancia de cinco comidas al día: desayuno, tentempié, comida, merienda y cena.
  • Disminución de calorías: consumir menos calorías no tiene por qué significar comer menos alimentos. Para evitar pasar hambre, es recomendable sustituir aquellos alimentos que tengan un alto contenido calórico por otros que sean bajos en calorías y grasas, sin que dejen de hacer sentir saciado.
  • El plato saludable: cada plato de comida este debe contener un 50% de frutas y verduras, un 25% de proteínas y un 25% de carbohidratos. 

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Codex: ES-NON-00686

Información adicional

Derechos de los pacientes

23 de agosto de 2022

Comparte este post

¿Cuáles son los derechos del paciente?

Índice

  1. ¿Cuáles son los derechos del paciente?
  2. Los deberes del paciente
  3. Marco regulatorio legal
  4. Promoción de los derechos de los pacientes

Todos podemos ser pacientes en cualquier momento de nuestras vidas. Si bien, en sentido estricto, paciente es aquella persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. También se define como paciente la persona que es o va a ser reconocida médicamente.

¿Cuáles son los derechos del paciente?

De forma general, los pacientes españoles gozan de una serie de derechos que se engloban en ocho grandes áreas:

  • Acceso a la atención sanitaria: los pacientes tienen derecho a obtener los productos sanitarios y medicamentos necesarios, a ser atendidos dentro de un plazo adecuado y de acuerdo a criterios éticos, de equidad y a solicitar una segunda opinión médica.
  • Autonomía del paciente: recibir toda la información previa a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico, a escoger entre las diferentes opciones existentes y a renunciar a recibir los tratamientos o actuaciones sanitarias propuestas.
  • Intimidad y confidencialidad: los pacientes tienen derecho a ser atendidos en condiciones que garanticen su intimidad, dignidad, autonomía y seguridad. Por otro lado, tienen derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su enfermedad y a acceder a los datos personales obtenidos en el proceso asistencial.
  • Experimentación e investigación científica: derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación, sabiendo que nunca comportará un peligro adicional para su salud.
  • Prevención de la enfermedad y la protección de la salud: se refiere al derecho a conocer los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud, así como al derecho a que esa información se difunda en términos comprensibles y verídicos.
  • Información asistencial y acceso a la documentación clínica: los pacientes tienen derecho a recibir información sobre las prestaciones y servicios que se ofrecen, así como al acceso a su historia clínica, documento completo que recogerá toda la información acerca de su estado de salud y de las actuaciones clínicas y sanitarias llevadas a cabo.
  • Participación de los pacientes y usuarios: se recoge el derecho a conocer y a poder identificar, en cualquier situación, a los profesionales que prestan la atención sanitaria. También, el derecho a prestar reclamaciones y sugerencias.
  • Calidad y la seguridad asistencial: los pacientes tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad humana y científico-técnica, así como a una atención segura, basada en protocolos de seguridad clínica consensuados y actualizados.

Los deberes del paciente

Las personas que viven con una enfermedad tienen también que saber que su colaboración es fundamental y por ello se habla también de los deberes de los pacientes. Por ejemplo, tienen la obligación de colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas en las instituciones sanitarias. Eso incluye tratar con el máximo respeto al profesional sanitario, a los otros enfermos y a sus acompañantes y colaborar en el buen mantenimiento de las instalaciones sanitarias.

Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de comunicación existentes en la misma. También han de conocer el nombre de su médico.

Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad y el de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y prestaciones farmacéuticas y sociales.

Marco regulatorio legal

La Constitución Española:

  • Concretamente, en el artículo 43 de la Constitución se reconoce el derecho a la protección de la salud, siendo competentes los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas, así como de las prestaciones y los servicios que se consideren oportunos y necesarios. Los poderes públicos también fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

Leyes y reglamentos:

  • Se desarrolló una regulación básica en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge también el derecho a la no discriminación, a estar informado sobre los servicios sanitarios, el derecho a la confidencialidad y a la asignación de un médico que notifique los procedimientos.
  • La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica centra su atención en la voluntad de humanización de los servicios sanitarios.
  •  16 años después, surge la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que, entre otros, cuenta con diferentes objetivos como:
    • La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y calidad.
    • El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
  • La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias.
  • Prestación de una atención integral de la salud.
  • La financiación pública del Sistema Nacional de Salud.
  • Igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales sanitarios.
  • Colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados.
  • La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud.

Promoción de los derechos de los pacientes

Los derechos de los pacientes son un eje básico de las relaciones clínico-asistenciales y sobre ellos han mostrado su preocupación todas las organizaciones internacionales con competencia en la materia. Un interés que empezó a hacerse visible tras el fin de la Segunda Guerra Mundial por parte de organizaciones como Naciones Unidas, la UNESCO, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o, el Consejo de Europa y la Unión Europea.

Ante la importancia creciente de los derechos de los pacientes, estos organismos han promovido declaraciones o desarrollado normas jurídicas bien sobre aspectos genéricos bien sobre cuestiones específicas. Pero sin duda, el más importante, sobre todo por su trascendencia y su papel como punto de referencia, es la Declaración Universal de derechos humanos, del año 1948.

En su artículo 25 se reconoció que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

A partir de ahí, han ido apareciendo múltiples declaraciones internacionales de mayor o menor alcance e influencia que se han referido a dichas cuestiones:

  • En 1994 con la Declaración sobre la Promoción de los Derechos de los Pacientes en Europa, promovida por la Oficina Regional para Europa de la OMS, que tras la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se convirtió en un referente en el ámbito más estrictamente sanitario.
  • Dos años después, en 1996, se aprobó por unanimidad en la OMS la Carta de la Reforma de la Atención Sanitaria de Ljubljana, en el que se reconoció que “debe haber cobertura universal y acceso equitativo para toda la población a la asistencia necesaria”.
  • Un año más tarde se celebró la 4ª Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, surgió la Declaración de Yakarta sobre la Promoción de la Salud en el s. XXI, que ofrece una visión y enfoque para la promoción de la salud en este siglo.
  • En mayo de 1998, fue adoptada, durante la 51ª Asamblea Mundial de la Salud, la Declaración Mundial de la Salud. Firmada por todos los países miembros de la OMS, la Carta Mundial de la Salud supone un espaldarazo a la salud como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. A su vez, afirma la dignidad y el valor de cada persona, así como la igualdad de derechos y deberes y la responsabilidad compartida de todos en lo que a salud se refiere.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Codex: ES-NON-00454

Enfermedades infecciosas

Hepatitis C

22 de agosto de 2022

Comparte este post

Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C

Índice

  1. ¿Qué es la hepatitis C y cómo se transmite?
  2. Síntomas de la Hepatitis C
  3. Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C
  4. Prevención de la Hepatitis C

El hígado es un órgano esencial que puede sufrir una infección, como la ocasionada por el virus de la hepatitis C. Esta enfermedad se transmite por contacto entre la sangre de una persona portadora del virus y la de otra. En la mayoría de los casos, suele pasar desapercibida durante los primeros meses por ausencia de síntomas. Una vez diagnosticada y gracias a los nuevos tratamientos, su curación se produce en la mayoría de los casos.

¿Qué es la hepatitis C y cómo se transmite?

La hepatitis se refiere a la inflamación del hígado, un órgano de suma importancia para el cuerpo humano que, entre otras funciones, procesa los nutrientes, filtra la sangre y combate las infecciones.

Así, la hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por la infección por el virus de la hepatitis C (VHC), que produce inflamación y acúmulo de fibra colágena en el hígado (fibrosis), lo que altera su correcto funcionamiento.

No obstante, la hepatitis C puede curarse en un alto porcentaje de casos mediante tratamiento. Los pacientes con fibrosis avanzada/cirrosis que reciben tratamiento anti-VHC precisarán seguir con los controles de detección precoz del cáncer hepático. Al curarse, el riesgo disminuye, pero no desaparece totalmente.

El virus de la hepatitis C se desplaza por el cuerpo humano a través de la sangre. Por lo tanto, la transmisión se produce cuando la sangre de una persona con el virus entra en contacto con la de otra persona. Además, este virus es capaz de sobrevivir durante varios días en la sangre seca, por ejemplo, de materiales de higiene personal.

Existen conductas o hábitos que aumentan la posibilidad de transmisión como:

  • Tener relaciones sexuales en las que exista contacto sanguíneo.
  • Materiales no esterilizados adecuadamente en la realización de tatuajes o piercings, así como en las intervenciones odontológicas, manicuras, etc.
  • Compartir material de higiene personal, tales como maquinillas de afeitar o cepillos de dientes, ya que pueden tener restos de sangre.
  • Igualmente, compartir jeringuillas u otros materiales sin esterilizar para el consumo de drogas.

La hepatitis C puede transmitirse también de madre a hijo durante el embarazo o durante el parto.Por último, no se produce la transmisión por tocar, besar, abrazar, ni compartir cubiertos ni platos, por ejemplo.

Síntomas de la Hepatitis C

Los síntomas suelen ser parecidos, pero de acuerdo al estadio de la hepatitis los síntomas se muestran de diferentes formas. 

  • Hepatitis C aguda: esta fase dura los primeros 6 meses, y en la mayoría de los casos suele pasar desapercibida, sin síntomas. Sin embargo, en caso de que se produzcan, los síntomas son fiebre, fatiga, dolor abdominal, náuseas, vómitos, orina oscura e ictericia (piel y ojos amarillentos).
  • Hepatitis C crónica: las consecuencias físicas de esta infección crónica pueden variar de unas personas a otras: algunas nunca desarrollarán un daño significativo en el hígado; otras padecerán una leve cicatrización del tejido de este órgano (fibrosis) y entre el 20% y el 30% desarrollará cirrosis al cabo de 15 o 20 años.

Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C

Tras la transmisión del virus de la hepatitis C y producirse la infección aguda durante los seis primeros meses, las personas infectadas –en su gran mayoría- no notan síntomas, por lo que su detección precoz suele ser bastante reducida. De hecho, en algunos pacientes se produce el diagnóstico cuando ya se ha producido un daño hepático.

La infección por el virus de la hepatitis C se diagnostica en dos etapas:

  • Detección de anticuerpos anti-VHC (virus de la hepatitis C) mediante un examen serológico. Si estos anticuerpos están en la sangre, significa que la persona ha estado en contacto con el virus de la hepatitis C.
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La prueba definitiva es la que mide la cantidad de material genético, el ARN del virus de la hepatitis C, que hay en la sangre.Si la prueba sale positiva, se confirma que la persona está infectada por el virus de la hepatitis C y automáticamente se hace una determinación de la cantidad de virus presente en la sangre.

A partir de esto, el médico será la persona que valore la terapia más adecuada, para lo que tendrá en cuenta una serie de factores como: la situación clínica del paciente, si tiene enfermedades asociadas, la edad, la probabilidad de respuesta, etc.

El tratamiento de la hepatitis C no se basa en un solo fármaco o terapia. La velocidad a la que se multiplica el virus, replicándose en miles de millones de copias de sí mismo en un día, pudiendo producirse alteraciones en la estructura genética del virus durante este proceso, hace necesario la combinación de dos o más fármacos. Los medicamentos actuales se presentan en una sola pastilla que incluye dos o tres fármacos.

También existe una nueva generación de fármacos que actúan sobre puntos concretos del ciclo vital del virus, evitando la replicación del mismo. Así, han aparecido los nuevos agentes antivirales de acción directa (los AAD), que se administran por vía oral.

Prevención de la Hepatitis C

Actualmente todavía no se ha encontrado una vacuna capaz de prevenir la infección, por la capacidad del virus de cambiar constantemente.Por tanto, las medidas a tomar consisten en reducir el riesgo de exposición, por ejemplo, en especial entre las personas que consumen drogas inyectables, en las que mantienen relaciones sexuales sin protección o entre el personal sanitario.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado una serie de intervenciones para disminuir el riesgo de transmisión como son:

  • Higiene de las manos.
  • Esterilización de material que entrañe riesgo de transmisión del VHC.
  • Manipulación y eliminación segura de objetos afilados y desechos.
  • Análisis de la sangre donada.
  • Capacitación del personal sanitario.
  • Promover el uso correcto y sistemático de preservativos

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Codex: ES-NON-00741