Información adicional

La investigación y aprobación de un fármaco

23 de agosto de 2022

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Fases del desarrollo de un fármaco

Índice

  1. ¿Qué es un medicamento en investigación?
  2. Fases del desarrollo de un fármaco
  3. Cómo es el proceso de aprobación de los medicamentos en España

Históricamente, el descubrimiento de muchos medicamentos ha sido casual. Sin conocer el origen de la mayoría de las enfermedades, las personas han contado siempre con remedios tradicionales, la mayoría productos naturales que, por el método del ensayo y error, lograban poner remedio a un mal o enfermedad.

Hoy las cosas han cambiado y tanto el descubrimiento de nuevos fármacos como su desarrollo, se han convertido en un proceso largo y complejo.

¿Qué es un medicamento en investigación?

En sentido estricto, la investigación es una sistemática y refinada técnica de pensar que emplea herramientas, instrumentos y procedimientos especiales para obtener la solución más adecuada a un problema.

Cuando se habla de la investigación de un fármaco, el proceso de desarrollo es largo y costoso ya que tiene que demostrar, a lo largo de sus distintas fases, que el nuevo medicamento reúne los requisitos de eficacia, seguridad y calidad exigidos para su comercialización y administración en personas.Para poder llevar a cabo trabajos de investigación suelen ser necesarios los siguientes elementos:

  • Personal: toda investigación requiere personal cualificado de acuerdo con el estudio que se pretende realizar.
  • Infraestructura: material e instalaciones adecuadas para llevar a cabo la investigación. Su número y características dependerán del tipo de investigación que vaya a hacerse.
  • Fuentes de información: exige el conocimiento y el estudio de las publicaciones que se hayan realizado hasta el momento sobre el tema.
  • Medios económicos: para llevar a cabo una investigación de calidad es necesario contar con  fuentes de financiación que sustenten el desarrollo del proyecto.
  • Ambiente investigador: ambiente de trabajo que permita mantener motivado al profesional que realiza la investigación, aumentando su eficacia y productividad.

Fases del desarrollo de un fármaco

Desde que una compañía comienza a investigar una molécula innovadora hasta que el medicamento llega al mercado, pueden transcurrir entre 10 y 15 años.

En el proceso de investigación y desarrollo (I+D) de un fármaco, hay que diferenciar cuatro fases:

  • Fase de Descubrimiento: el primer paso en el proceso de descubrimiento de nuevos fármacos es identificar una necesidad médica para una enfermedad concreta.
  • Fase Preclínica: se ensaya exhaustivamente el compuesto seleccionado en el laboratorio para evaluar la seguridad de su administración en humanos y actividad biológica. Esta fase incluye:
    • Ensayos en organismos vivos (in vivo) y en células o tejidos (in vitro).
    • Formulación del medicamento para uso en pruebas clínicas (CMC).
    • Estudios sobre farmacología y toxicología.
  • Fase Clínica: esta fase es necesaria para saber cómo actúa el medicamento en las personas y para averiguar si se trata de un medicamento adecuado y eficaz en el tratamiento de la enfermedad, con un perfil adecuado de reacciones adversas.
  • Fase de Aprobación y Registro: en esta fase se lleva a cabo la solicitud, a las agencias reguladoras competentes, de la autorización para la comercialización del fármaco. El informe, que puede llegar a tener más de 120.000 páginas, ha de contener toda la información recopilada a lo largo de todo el proceso de investigación y desarrollo del medicamento y debe demostrar que el nuevo fármaco tendrá el efecto deseado.

Se lleva a cabo, por tanto, un seguimiento detallado de las incidencias que el producto pueda generar, para modificar la información relativa a las recomendaciones de uso o, incluso, para retirar el fármaco del mercado en el caso de que sea necesario.

Cómo es el proceso de aprobación de los medicamentos en España

Una vez superadas con éxito las etapas de investigación preclínica y clínica, para comercializar un medicamento es preciso solicitar, siguiendo el procedimiento que corresponda (nacional, descentralizado, de reconocimiento mutuo o centralizado) la autorización, aportando un informe completo que recoja todos los datos sobre la investigación y, en general, toda la documentación que demuestre el cumplimiento de todos los requisitos necesarios para su autorización.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es quien revisa esa información y, cuando la evaluación es favorable, emite la autorización para la comercialización del fármaco en España, incluyendo las condiciones establecidas para su uso adecuado (dosis, contraindicaciones, precauciones…).  Esas condiciones quedan recogidas en la información sobre el uso del medicamento, dirigida a los profesionales sanitarios (a través de la ficha técnica) y a los pacientes (a través del prospecto del medicamento).

Resumiendo, la AEMPS desarrolla tres informes sobre el uso del medicamento: el informe público de evaluación, la ficha técnica y el prospecto.

  • Informe público de evaluación: este documento recoge toda la información científica que ha sido valorada por la AEMPS para autorizar la comercialización del medicamento.
  • Ficha técnica: es el documento que refleja las condiciones de uso autorizadas para el medicamento, tales como indicaciones, posología, efectos secundarios, contraindicaciones… Está dirigida a médicos y otros profesionales sanitarios.
  • Prospecto: es la información escrita, dirigida al paciente o usuario, que acompaña al medicamento. Incluye su composición completa y las instrucciones para su uso y conservación. Además, refleja también los posibles efectos adversos del medicamento, contraindicaciones y sus interacciones.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Hábitos saludables

Mente sana

24 de agosto de 2022

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¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

Índice

  1. ¿Qué significa tener la mente sana?
  2. Consejos para tener una mente sana y equilibrada
  3. ¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

La mente es la que nos permite tomar decisiones, imaginar, memorizar, sentir, reaccionar ante estímulos físicos… Cuando la mente y el cerebro se ejercitan y “están en forma” la calidad de vida es mejor.

¿Qué significa tener la mente sana?

La mente es el conjunto de capacidades relacionadas con el conocimiento, como la memoria, la imaginación, la percepción, el pensamiento, etc. La actividad mental permite llevar a cabo tres tipos de procesos: conscientes, inconscientes y procedimentales.

Mantener un buen estado de salud implica también mantener una mente sana. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Asimismo, habla del bienestar mental como un estado en el que la persona es consciente de sus propias aptitudes y es capaz de hacer frente a las presiones diarias, lo que le permite trabajar de forma productiva y contribuir a la comunidad.

Consejos para tener una mente sana y equilibrada

Una mala salud física daña la mente, de la misma manera que el bienestar emocional protege la salud física. El vínculo salud física y salud mental es bidireccional. Por tanto, mantener la mente sana pasa, entre otras cosas, por mantener unos hábitos de vida saludables:

  • Mantener la mente activa mediante actividades que estimulen la actividad cerebral como, por ejemplo, leer, escribir, bailar o aprender otro idioma.
  • Fomentar las relaciones sociales y afectivas. Es importante interesarse por las cosas que ocurren alrededor, al participar en actividades de grupo o al colaborar en acciones sociales.
  • Intentar no estresarse y ver la parte positiva de las cosas. La risa es una buena técnica para combatir el estrés.
  • Practicar con regularidad ejercicio físico moderado, en función de las condiciones de salud y la edad.
  • Seguir una dieta equilibrada. Es clave evitar el sobrepeso y para ello la dieta mediterránea tradicional es la más adecuada.
  • Evitar hábitos nocivos, como el consumo de alcohol, tabaco o drogas.
  • Controlar los factores de riesgo cardio y cerebrovasculares, como la tensión arterial, la diabetes, etc.
  • Dormir bien, ya que el sueño mantiene nuestra mente y nuestro cuerpo sano.

¿Por qué es importante cuidar la salud mental?

El mundo complejo en el que se vive hace que tomar buenas decisiones sea cada vez más difícil. Sin embargo, si la mente y el cerebro se ejercitan y “están en forma” la calidad de vida es mejor y la forma de pensar es más crítica, creativa e inteligente. Para ello hay que intentar ver siempre las cosas desde distintos puntos de vista, lo cual requiere el desarrollo de un hábito de reflexión, útil para tomar decisiones adecuadas.

Pensar es una actividad del sistema cognitivo donde intervienen diferentes mecanismos y una de sus funciones más importantes es la de resolver problemas y razonar. Y para poder pensar correctamente hay que estar bien a nivel emocional.

La manera de pensar sobre lo que ocurre cada día afecta a la forma en la que se siente y condiciona la manera de comportarse. En la vida diaria puede comprobarse, la manera en que se asume una noticia o se percibe una situación de una u otra forma según el estado emocional de ese momento. Así, un mismo suceso puede dar lugar a emociones muy diferentes según el pensamiento que se tenga.

Es evidente que el modo de sentir es complicado de cambiar. Sin embargo, sí que se pueden favorecer los pensamientos positivos. Así, mejorarán los sentimientos y una mejor toma de decisiones.

Pensar en positivo no implica que haya que ignorar la realidad que hay alrededor. El pensamiento positivo supone ver los problemas y reconocer su realidad, pero siendo capaz de encontrar soluciones a ese problema.

Y son numerosas las investigaciones que constatan los beneficios de ser optimista: un mejor estado de ánimo, mayor satisfacción con la vida, éxito personal y profesional, etc. En definitiva, un bienestar físico, psicológico y social.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Hábitos saludables

Alimentación

22 de agosto de 2022

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Consejos para una alimentación sana y equilibrada

Índice

  1. ¿Qué se entiende por alimentación saludable?
  2. ¿Qué diferencia hay entre alimentación y nutrición?
  3. Grupos de alimentos
  4. La Pirámide NAOS. Estrategia Española
  5. Consejos para una alimentación sana y equilibrada

La alimentación no es solo lo que se ingerimos, pero, fundamentalmente, la salud depende de la variedad y la clase de alimentos que consumimos para nutrir de energía y defensas a nuestro cuerpo.

¿Qué se entiende por alimentación saludable?

Al hablar de alimentación, se puede hacer desde un triple enfoque: como la acción de alimentar o alimentarse; como aquellas cosas que se toman como alimento, o, incluso, como una referencia a la actividad industrial. Sin embargo, es un concepto más rico vinculado a costumbres sociales, culturales y religiosas. Además, marcado por factores económicos o geográficos que condicionan nuestro estado de salud.  

Más allá del hambre, existen otros factores que condicionan nuestras elecciones alimenticias, como el olor, sabor y aspecto; la educación, grupo religioso, la disponibilidad de los productos o la capacidad económica para poder comprarlos; o factores como el contexto social y las actitudes relacionadas con la salud. 

La alimentación saludable es la que es suficiente, completa y equilibrada, aporta los alimentos necesarios, en sus cantidades idóneas, para cubrir los requerimientos nutricionales de una persona en sus diferentes etapas de la vida.

¿Qué diferencia hay entre alimentación y nutrición?

Cuando hablamos de alimentación y nutrición conviene hacer la distinción entre ambos términos, ya que, así como la alimentación es un acto voluntario, influenciado por múltiples factores, por tanto, que puede ser condicionado socialmente y por la educación; la nutrición es inconsciente, involuntaria, ya que se trata de procesos del organismo vinculados a la digestión, absorción, transporte, utilización y eliminación de nutrientes.  

Grupos de alimentos

  • Grupo 1: frutas, verduras y hortalizas: las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) son que se ingieran al día no menos de 400 g de frutas y verduras.
  • Grupo 2: cereales y patatas: ricos en hidratos de carbono, estos alimentos son una fuente muy importante de energía y parte de una dieta saludable.    
  • Grupo 3: las legumbres: las alubias, los guisantes, los garbanzos, las habas y las lentejas forman parte de un grupo de alimentos que son fuente de proteínas, hidratos de carbono complejos, fibra, minerales y de casi todas las vitaminas.
  • Grupo 4: aceites y grasas: son alimentos de origen vegetal y animal que están compuestos por lípidos casi totalmente.
  • Grupo 5: los lácteos: vitaminas liposolubles, calcio y proteínas con alto valor biológico con aminoácidos esenciales son las peculiares propiedades de la leche y sus derivados.
  • Grupo 6: los huevos, pescados, mariscos, carnes y embutidos: comparten como característica integradora las proteínas y grasas.

La Pirámide NAOS. Estrategia Española

La Pirámide NAOS. Estrategia Española

La estrategia española para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad, también conocida como Estrategia NAOS y nacida en 2005, es una iniciativa que pretende invertir la tendencia de la obesidad en la población española y reducir de forma significativa las altas tasas de morbilidad y mortalidad atribuibles a las enfermedades no transmisibles.

Dentro de esta estrategia se encuadra la pirámide que recomienda la frecuencia en la que han de consumirse los distintos grupos de alimentos y actividades físicas. Esta pirámide establece tres niveles diferentes: alimentos y ejercicios recomendados a diario, varias veces a la semana y ocasionalmente. En el primer grupo, por ejemplo, se recomienda realizar alguna actividad física moderada durante al menos 30 minutos, como caminar, sacar al perro o subir escaleras. Sin olvidar, beber entre uno y dos litros de agua cada día. 

En el segundo nivel de la pirámide, se deben consumir varias veces por semana alimentos como pescados blancos y azules, legumbres, huevos, carnes, embutidos o frutos secos. De forma paralela, se recomienda practicar más de una vez en este periodo gimnasia, natación, tenis, atletismo o deportes de equipo.   

En la cúspide de esta pirámide se encuentran los alimentos que se deben tomar de manera ocasional: bollos, dulces, refrescos, chucherías o patatas fritas y análogos. También debe ser ocasional el tiempo que se dedique a actividades sedentarias como ver la televisión, jugar con videojuegos o utilizar el ordenador.

Consejos para una alimentación sana y equilibrada

  • Planificación: el actual estilo de vida puede conducir a una distribución horaria de las comidas irracional. Por este motivo, los expertos recomiendan no olvidar la importancia de cinco comidas al día: desayuno, tentempié, comida, merienda y cena.
  • Disminución de calorías: consumir menos calorías no tiene por qué significar comer menos alimentos. Para evitar pasar hambre, es recomendable sustituir aquellos alimentos que tengan un alto contenido calórico por otros que sean bajos en calorías y grasas, sin que dejen de hacer sentir saciado.
  • El plato saludable: cada plato de comida este debe contener un 50% de frutas y verduras, un 25% de proteínas y un 25% de carbohidratos. 

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

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Derechos de los pacientes

23 de agosto de 2022

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¿Cuáles son los derechos del paciente?

Índice

  1. ¿Cuáles son los derechos del paciente?
  2. Los deberes del paciente
  3. Marco regulatorio legal
  4. Promoción de los derechos de los pacientes

Todos podemos ser pacientes en cualquier momento de nuestras vidas. Si bien, en sentido estricto, paciente es aquella persona que padece física y corporalmente, y especialmente quien se halla bajo atención médica. También se define como paciente la persona que es o va a ser reconocida médicamente.

¿Cuáles son los derechos del paciente?

De forma general, los pacientes españoles gozan de una serie de derechos que se engloban en ocho grandes áreas:

  • Acceso a la atención sanitaria: los pacientes tienen derecho a obtener los productos sanitarios y medicamentos necesarios, a ser atendidos dentro de un plazo adecuado y de acuerdo a criterios éticos, de equidad y a solicitar una segunda opinión médica.
  • Autonomía del paciente: recibir toda la información previa a cualquier procedimiento diagnóstico o terapéutico, a escoger entre las diferentes opciones existentes y a renunciar a recibir los tratamientos o actuaciones sanitarias propuestas.
  • Intimidad y confidencialidad: los pacientes tienen derecho a ser atendidos en condiciones que garanticen su intimidad, dignidad, autonomía y seguridad. Por otro lado, tienen derecho a la confidencialidad de la información relacionada con su enfermedad y a acceder a los datos personales obtenidos en el proceso asistencial.
  • Experimentación e investigación científica: derecho a saber si los procedimientos de pronóstico, diagnóstico y terapéuticos pueden ser utilizados para un proyecto docente o de investigación, sabiendo que nunca comportará un peligro adicional para su salud.
  • Prevención de la enfermedad y la protección de la salud: se refiere al derecho a conocer los problemas de salud de la colectividad que supongan un riesgo para la salud, así como al derecho a que esa información se difunda en términos comprensibles y verídicos.
  • Información asistencial y acceso a la documentación clínica: los pacientes tienen derecho a recibir información sobre las prestaciones y servicios que se ofrecen, así como al acceso a su historia clínica, documento completo que recogerá toda la información acerca de su estado de salud y de las actuaciones clínicas y sanitarias llevadas a cabo.
  • Participación de los pacientes y usuarios: se recoge el derecho a conocer y a poder identificar, en cualquier situación, a los profesionales que prestan la atención sanitaria. También, el derecho a prestar reclamaciones y sugerencias.
  • Calidad y la seguridad asistencial: los pacientes tienen derecho a una asistencia sanitaria de calidad humana y científico-técnica, así como a una atención segura, basada en protocolos de seguridad clínica consensuados y actualizados.

Los deberes del paciente

Las personas que viven con una enfermedad tienen también que saber que su colaboración es fundamental y por ello se habla también de los deberes de los pacientes. Por ejemplo, tienen la obligación de colaborar en el cumplimiento de las normas e instrucciones establecidas en las instituciones sanitarias. Eso incluye tratar con el máximo respeto al profesional sanitario, a los otros enfermos y a sus acompañantes y colaborar en el buen mantenimiento de las instalaciones sanitarias.

Asimismo, todos los pacientes tienen el deber de solicitar información sobre las normas de funcionamiento de la institución sanitaria que le esté atendiendo y sobre los canales de comunicación existentes en la misma. También han de conocer el nombre de su médico.

Por otro lado, existe el deber de firmar el documento de alta voluntaria en caso de que no se acepten los métodos de tratamiento propuestos frente a su enfermedad y el de responsabilizarse del uso adecuado de las prestaciones ofrecidas por el sistema sanitario, fundamentalmente en lo que se refiere a la utilización de servicios, procedimientos de baja laboral o incapacidad permanente y prestaciones farmacéuticas y sociales.

Marco regulatorio legal

La Constitución Española:

  • Concretamente, en el artículo 43 de la Constitución se reconoce el derecho a la protección de la salud, siendo competentes los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas, así como de las prestaciones y los servicios que se consideren oportunos y necesarios. Los poderes públicos también fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte.

Leyes y reglamentos:

  • Se desarrolló una regulación básica en la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad, en la que se reconoce el derecho al respeto de la personalidad, dignidad e intimidad del paciente. Recoge también el derecho a la no discriminación, a estar informado sobre los servicios sanitarios, el derecho a la confidencialidad y a la asignación de un médico que notifique los procedimientos.
  • La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica centra su atención en la voluntad de humanización de los servicios sanitarios.
  •  16 años después, surge la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, que, entre otros, cuenta con diferentes objetivos como:
    • La prestación de servicios a los usuarios del Sistema Nacional de Salud en condiciones de igualdad y calidad.
    • El aseguramiento universal y público por parte del Estado.
  • La coordinación y cooperación de las Administraciones públicas sanitarias.
  • Prestación de una atención integral de la salud.
  • La financiación pública del Sistema Nacional de Salud.
  • Igualdad de oportunidades y la libre circulación de los profesionales sanitarios.
  • Colaboración entre los servicios sanitarios públicos y privados.
  • La colaboración de las oficinas de farmacia con el Sistema Nacional de Salud.

Promoción de los derechos de los pacientes

Los derechos de los pacientes son un eje básico de las relaciones clínico-asistenciales y sobre ellos han mostrado su preocupación todas las organizaciones internacionales con competencia en la materia. Un interés que empezó a hacerse visible tras el fin de la Segunda Guerra Mundial por parte de organizaciones como Naciones Unidas, la UNESCO, la Organización Mundial de la Salud (OMS) o, el Consejo de Europa y la Unión Europea.

Ante la importancia creciente de los derechos de los pacientes, estos organismos han promovido declaraciones o desarrollado normas jurídicas bien sobre aspectos genéricos bien sobre cuestiones específicas. Pero sin duda, el más importante, sobre todo por su trascendencia y su papel como punto de referencia, es la Declaración Universal de derechos humanos, del año 1948.

En su artículo 25 se reconoció que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

A partir de ahí, han ido apareciendo múltiples declaraciones internacionales de mayor o menor alcance e influencia que se han referido a dichas cuestiones:

  • En 1994 con la Declaración sobre la Promoción de los Derechos de los Pacientes en Europa, promovida por la Oficina Regional para Europa de la OMS, que tras la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se convirtió en un referente en el ámbito más estrictamente sanitario.
  • Dos años después, en 1996, se aprobó por unanimidad en la OMS la Carta de la Reforma de la Atención Sanitaria de Ljubljana, en el que se reconoció que “debe haber cobertura universal y acceso equitativo para toda la población a la asistencia necesaria”.
  • Un año más tarde se celebró la 4ª Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, surgió la Declaración de Yakarta sobre la Promoción de la Salud en el s. XXI, que ofrece una visión y enfoque para la promoción de la salud en este siglo.
  • En mayo de 1998, fue adoptada, durante la 51ª Asamblea Mundial de la Salud, la Declaración Mundial de la Salud. Firmada por todos los países miembros de la OMS, la Carta Mundial de la Salud supone un espaldarazo a la salud como uno de los derechos fundamentales de todo ser humano. A su vez, afirma la dignidad y el valor de cada persona, así como la igualdad de derechos y deberes y la responsabilidad compartida de todos en lo que a salud se refiere.

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Enfermedades infecciosas

Hepatitis C

22 de agosto de 2022

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Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C

Índice

  1. ¿Qué es la hepatitis C y cómo se transmite?
  2. Síntomas de la Hepatitis C
  3. Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C
  4. Prevención de la Hepatitis C

El hígado es un órgano esencial que puede sufrir una infección, como la ocasionada por el virus de la hepatitis C. Esta enfermedad se transmite por contacto entre la sangre de una persona portadora del virus y la de otra. En la mayoría de los casos, suele pasar desapercibida durante los primeros meses por ausencia de síntomas. Una vez diagnosticada y gracias a los nuevos tratamientos, su curación se produce en la mayoría de los casos.

¿Qué es la hepatitis C y cómo se transmite?

La hepatitis se refiere a la inflamación del hígado, un órgano de suma importancia para el cuerpo humano que, entre otras funciones, procesa los nutrientes, filtra la sangre y combate las infecciones.

Así, la hepatitis C es una enfermedad del hígado causada por la infección por el virus de la hepatitis C (VHC), que produce inflamación y acúmulo de fibra colágena en el hígado (fibrosis), lo que altera su correcto funcionamiento.

No obstante, la hepatitis C puede curarse en un alto porcentaje de casos mediante tratamiento. Los pacientes con fibrosis avanzada/cirrosis que reciben tratamiento anti-VHC precisarán seguir con los controles de detección precoz del cáncer hepático. Al curarse, el riesgo disminuye, pero no desaparece totalmente.

El virus de la hepatitis C se desplaza por el cuerpo humano a través de la sangre. Por lo tanto, la transmisión se produce cuando la sangre de una persona con el virus entra en contacto con la de otra persona. Además, este virus es capaz de sobrevivir durante varios días en la sangre seca, por ejemplo, de materiales de higiene personal.

Existen conductas o hábitos que aumentan la posibilidad de transmisión como:

  • Tener relaciones sexuales en las que exista contacto sanguíneo.
  • Materiales no esterilizados adecuadamente en la realización de tatuajes o piercings, así como en las intervenciones odontológicas, manicuras, etc.
  • Compartir material de higiene personal, tales como maquinillas de afeitar o cepillos de dientes, ya que pueden tener restos de sangre.
  • Igualmente, compartir jeringuillas u otros materiales sin esterilizar para el consumo de drogas.

La hepatitis C puede transmitirse también de madre a hijo durante el embarazo o durante el parto.Por último, no se produce la transmisión por tocar, besar, abrazar, ni compartir cubiertos ni platos, por ejemplo.

Síntomas de la Hepatitis C

Los síntomas suelen ser parecidos, pero de acuerdo al estadio de la hepatitis los síntomas se muestran de diferentes formas. 

  • Hepatitis C aguda: esta fase dura los primeros 6 meses, y en la mayoría de los casos suele pasar desapercibida, sin síntomas. Sin embargo, en caso de que se produzcan, los síntomas son fiebre, fatiga, dolor abdominal, náuseas, vómitos, orina oscura e ictericia (piel y ojos amarillentos).
  • Hepatitis C crónica: las consecuencias físicas de esta infección crónica pueden variar de unas personas a otras: algunas nunca desarrollarán un daño significativo en el hígado; otras padecerán una leve cicatrización del tejido de este órgano (fibrosis) y entre el 20% y el 30% desarrollará cirrosis al cabo de 15 o 20 años.

Diagnóstico y tratamiento para la Hepatitis C

Tras la transmisión del virus de la hepatitis C y producirse la infección aguda durante los seis primeros meses, las personas infectadas –en su gran mayoría- no notan síntomas, por lo que su detección precoz suele ser bastante reducida. De hecho, en algunos pacientes se produce el diagnóstico cuando ya se ha producido un daño hepático.

La infección por el virus de la hepatitis C se diagnostica en dos etapas:

  • Detección de anticuerpos anti-VHC (virus de la hepatitis C) mediante un examen serológico. Si estos anticuerpos están en la sangre, significa que la persona ha estado en contacto con el virus de la hepatitis C.
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La prueba definitiva es la que mide la cantidad de material genético, el ARN del virus de la hepatitis C, que hay en la sangre.Si la prueba sale positiva, se confirma que la persona está infectada por el virus de la hepatitis C y automáticamente se hace una determinación de la cantidad de virus presente en la sangre.

A partir de esto, el médico será la persona que valore la terapia más adecuada, para lo que tendrá en cuenta una serie de factores como: la situación clínica del paciente, si tiene enfermedades asociadas, la edad, la probabilidad de respuesta, etc.

El tratamiento de la hepatitis C no se basa en un solo fármaco o terapia. La velocidad a la que se multiplica el virus, replicándose en miles de millones de copias de sí mismo en un día, pudiendo producirse alteraciones en la estructura genética del virus durante este proceso, hace necesario la combinación de dos o más fármacos. Los medicamentos actuales se presentan en una sola pastilla que incluye dos o tres fármacos.

También existe una nueva generación de fármacos que actúan sobre puntos concretos del ciclo vital del virus, evitando la replicación del mismo. Así, han aparecido los nuevos agentes antivirales de acción directa (los AAD), que se administran por vía oral.

Prevención de la Hepatitis C

Actualmente todavía no se ha encontrado una vacuna capaz de prevenir la infección, por la capacidad del virus de cambiar constantemente.Por tanto, las medidas a tomar consisten en reducir el riesgo de exposición, por ejemplo, en especial entre las personas que consumen drogas inyectables, en las que mantienen relaciones sexuales sin protección o entre el personal sanitario.

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado una serie de intervenciones para disminuir el riesgo de transmisión como son:

  • Higiene de las manos.
  • Esterilización de material que entrañe riesgo de transmisión del VHC.
  • Manipulación y eliminación segura de objetos afilados y desechos.
  • Análisis de la sangre donada.
  • Capacitación del personal sanitario.
  • Promover el uso correcto y sistemático de preservativos

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Oncología

Cáncer de cabeza y cuello

24 de agosto de 2022

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Tipos de cáncer de cabeza y cuello

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?
  2. Tipos de cáncer de cabeza y cuello
  3. Síntomas del cáncer de cabeza y cuello
  4. Factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello
  5. Diagnóstico y tratamiento del cáncer de cabeza y cuello

El cáncer de cabeza y cuello es el sexto tipo de cáncer más común en el mundo. En 2016 se registraron en España, aproximadamente, unos 16.000 nuevos casos. La edad media de aparición es superior a los 50 años, excepto los de nasofaringe y glándulas salivares, que pueden aparecer antes.

¿Qué es el cáncer de cabeza y cuello?

El término cáncer de cabeza y cuello engloba un grupo de tumores de carácter maligno localizados en los senos paranasales, nasofaringe, orofaringe (amígdala, paladar blando, base de lengua), hipofaringe, laringe, cavidad oral (mucosa oral, encía, paladar duro, lengua y suelo de boca) y glándulas salivares. Dentro de esta clasificación se excluyen los tumores de la piel, cerebrales y tiroideos.

Tipos de cáncer de cabeza y cuello

  • Cáncer de laringe: los principales síntomas son la ronquera, dificultad para tragar, problemas para respirar y dolor. El otorrinolaringólogo es el encargado de realizar el diagnóstico del cáncer de laringe.
  • Cáncer de nasofaringe o cavum: se ubica en la parte más alta de la faringe, detrás de las fosas nasales, justo por delante de la columna cervical. Los síntomas suelen ser tardíos y relacionados con la dificultad para respirar, oír (por obstrucción de las trompas) o sangrado nasal.
  • Carcinoma de orofaringe y cavidad oral: la orofaringe es la parte de la faringe que se inicia por detrás de la boca. El carcinoma de orofaringe y cavidad bucal incluye todos los tumores que se desarrollan en los labios, el paladar blando, el paladar duro, la lengua y las amígdalas.
  • Tumores nasales y de senos paranasales: el cáncer nasal comienza en la abertura detrás de la nariz, un espacio que va por encima del paladar y luego desciende hasta unirse a la parte de atrás de la boca y de la garganta; mientras que los senos paranasales son unas estructuras aéreas localizadas dentro de los huesos de la cara.
  • Tumores de las glándulas salivares: las glándulas salivares se subdividen en glándulas mayores y menores, siendo las mayores la parótida, submaxilar y sublingual. Es en éstas donde fundamentalmente se localizan los tumores, que tienen una frecuencia relativamente baja.

Síntomas del cáncer de cabeza y cuello?

Varían en función del tipo de tumor, es decir, del lugar donde se localiza. Algunos de los síntomas pueden ser:

  • Un bulto.
  • Una llaga que no sana.
  • Irritación de garganta que no desaparece.
  • Dificultad para tragar.
  • Cambio o ronquera en la voz.

Además, algunos de ellos, por zonas específicas, pueden ser:

  • En la cavidad oral se puede presentar un parche blanco o rojo en la encía, la lengua o revestimiento de la boca, inflamación de la mandíbula o sangrado poco común en la boca.
  • En la faringe, se puede presentar dificultad para respirar o hablar o dolores en el cuello, la garganta, de cabeza u oídos.
  • En los senos paranasales y la cavidad nasal, sinusitis que no desaparece con antibióticos, sangrado de la nariz o dolores en los dientes superiores.
  • En las glándulas salivales puede aparecer hinchazón debajo del mentón o adormecimiento de los músculos de la cara, entre otros.  

Factores de riesgo del cáncer de cabeza y cuello

Algunos de los factores de riesgo para el cáncer de cabeza y cuello pueden ser:

  • Tabaco.
  • Alcohol.
  • Virus del papiloma humano.
  • Dieta con carencias.
  • Higiene bucal.
  • Infecciones.
  • Radiaciones.

Diagnóstico y tratamiento del cáncer de cabeza y cuello

La detección precoz del cáncer de cabeza y cuello es un factor relevante para el desarrollo de la enfermedad. Se calcula que casi el 75 por ciento de los casos pueden ser detectados en un examen físico.

La presentación clínica del cáncer de cabeza y cuello depende de su localización. Las más frecuentes son el suelo de la boca, la lengua, la glotis y la supraglotis.

Ante la sospecha de un posible cáncer de cabeza y cuello, el médico puede realizar al paciente un minucioso examen físico y una valoración clínica que incluye datos como los antecedentes personales, los síntomas, los factores de riesgo, etc.

Es necesario realizar una biopsia. La biopsia consiste en extraer una muestra de tejido o de células para examinarla con un microscopio. Es una prueba necesaria para confirmar el diagnóstico de estos cánceres.

Otras pruebas diagnósticas son la tomografía computarizada (TC) o la tomografía por emisión de positrones (TEP), con las que se puede determinar el alcance de la enfermedad (estadio), entre otras.

En cuanto a los tratamientos, hay diferentes según modalidades:

  • Cirugía: es el tratamiento primario en tumores precoces, y si no queda tumor tras la intervención, se puede evitar un tratamiento posterior.
  • Radioterapia: haces de radiación de alta energía para destruir las células cancerosas en el tumor y su alrededor. Puede destruir las células o bien detener su crecimiento.
  • Quimioterapia: fármacos con la finalidad de destruir las células tumorales. Se administra habitualmente por vía venosa, si bien algunos medicamentos se pueden administrar por la boca.
  • Inmunoterapia: busca estimular las defensas naturales del cuerpo con el objetivo de que estas combatan el cáncer.
  • Terapias dirigidas: actúan sobre genes y proteínas específicos del cáncer o sobre las condiciones del tejido que favorecen el crecimiento o la supervivencia del mismo. Estas terapias limitan el daño sobre las células sanas, a la vez que bloquean el crecimiento y la diseminación de las células con cáncer.   

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Otras patologías

Enfermedad de Crohn

23 de agosto de 2022

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Enfermedad de Crohn

Índice

  1. Síntomas frecuentes de la enfermedad de Crohn
  2. Complicaciones de la enfermedad de Crohn
  3. Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Crohn
  4. Dieta recomendada para los pacientes con enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una dolencia crónica que forma parte de las llamadas Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII). En esta enfermedad, cualquier parte del tubo digestivo –desde la boca hasta el ano- puede estar inflamada, aunque lo más común es que afecte a la vez al intestino delgado y al principio del intestino grueso o colon. También, puede afectar a todo el grosor del intestino, desde la capa más interna (mucosa) hasta la más externa.

Actualmente, se desconoce la causa de la enfermedad de Crohn. La mayoría de expertos defiende que algún tipo de sustancia o factor ambiental (como la dieta, hábitos higiénicos, microbios, virus, etc.) altera el sistema inmunológico, probablemente debido a las características genéticas de la persona.

Síntomas frecuentes de la enfermedad de Crohn

Esta enfermedad alterna períodos de actividad en los que el paciente puede encontrarse mal, que comúnmente se denominan “brotes”, con otros períodos en los que no hay síntomas y el paciente se puede encontrar bien (lo que se llama “fase de remisión”).  Aunque no se puede predecir el tiempo que durará cada período, se pueden pasar meses e incluso años en fase de remisión, aunque lo más seguro es que los síntomas regresen en algún momento. Los síntomas más frecuentes en la enfermedad de Crohn son los intestinales y los que derivan de ellos:

  • Dolor abdominal
  • Diarrea
  • Fisuras y úlceras
  • Cansancio y fatiga
  • Fiebre
  • Falta de apetito y pérdida de peso
  • Malestar general y debilidad

También, pueden producirse otros síntomas fuera del intestino como: inflamación en los ojos, dolor en las articulaciones, placas rojas en la piel o piedras en el riñón o la vesícula.

Complicaciones de la enfermedad de Crohn

El primer problema es el de la desnutrición, pues es relativamente habitual que las personas que padecen enfermedad de Crohn puedan tener deficiencias nutricionales, ya que la dolencia afecta al tubo digestivo.

Se estima que, un 35% de los pacientes con enfermedad de Crohn en remisión tienen sobrepeso y hasta un 10% tienen obesidad.  Y, a pesar de ello, a muchos de estos pacientes les faltan nutrientes como vitaminas y minerales.

Esto se debe a diversos factores. Uno de los más importantes es que, cuando los pacientes se encuentran mal debido a los brotes de la enfermedad, comen menos porque tienen menos apetito. También puede ocurrir que eviten comer porque hacerlo les provoca síntomas. Los síntomas más comunes de la enfermedad, como la diarrea, tampoco ayudan a retener proteínas, hierro o sales. También la cirugía que implica la extirpación de parte del intestino delgado puede ser un motivo por el que no se asimilen bien algunas vitaminas, como la B12.

Otras complicaciones pueden ser las fístulas, perforación u obstrucción intestinal. En estos casos, si el tratamiento no funciona o no evita que la dolencia se agrave, la cirugía puede ser una opción para mejorar la calidad de vida y disminuir los síntomas.

Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Crohn

El médico puede preguntar por antecedentes de enfermedades infecciosas o por parásitos, o toma de medicación que pueda provocar diarrea, entre otros temas. Esto es importante para determinar el tipo de enfermedad inflamatoria intestinal que se padece (si es que finalmente se trata de una EII).

Entre las pruebas diagnósticas que el médico puede solicitar si existe sospecha de enfermedad de Crohn, se encuentran:

  1. Análisis de sangre.
  2. Análisis de heces.
  3. Endoscopia y biopsia.
  4. Pruebas de imagen.

En definitiva, detectar la enfermedad de Crohn no siempre es fácil, ya que hay múltiples dolencias con los mismos síntomas, incluidas otras enfermedades inflamatorias intestinales.

Aunque todavía no existe cura para la enfermedad, existen tratamientos para mantenerla controlada. En definitiva, se trata de que la enfermedad se mantenga en período de remisión (asintomática).  Y, cuando se produzca un brote, recibir tratamientos para mejorar la calidad de vida hasta que el paciente se encuentre mejor. Existen cinco categorías de medicamentos utilizados en enfermedad de Crohn:

  • Aminosalicilatos
  • Corticosteroides
  • Inmunomoduladores
  • Terapias biológicas
  • Antibióticos

Dieta recomendada para los pacientes con enfermedad de Crohn

En principio, la dieta debe ser lo más variada posible. Las proteínas, el calcio y el hierro son algunos de los componentes que más se deben tener en cuenta. Las proteínas se pueden obtener de los huevos, carnes, pescados, legumbres, así como de la leche y sus derivados. El hierro, también esencial, se encuentra principalmente en las carnes rojas, el hígado, las legumbres, cereales y frutos secos. 

En la actualidad, no está demostrado que ningún alimento concreto desencadene brotes de enfermedad de Crohn o haga empeorar la dolencia. Sólo se deben evitar aquellos alimentos que el paciente identifique, claramente, que empeoran sus síntomas.

Si se comprueba que un alimento sienta mal repetidamente, es importante consultar al médico, para evitar que se pare la ingesta de un alimento necesario.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Otras patologías

Colitis ulcerosa

23 de agosto de 2022

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Síntomas de la colitis ulcerosa

Índice

  1. Síntomas frecuentes de la colitis ulcerosa
  2. Diferencia entre proctitis y colitis ulcerosa
  3. Diagnóstico y tratamiento de la colitis ulcerosa
  4. Alimentos recomendamos y prohibidos para la colitis ulcerosa
  5. La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad inflamatoria crónica del intestino que afecta a la mucosa del colon provocando una inflamación que puede hacer que aparezcan úlceras en esta parte del intestino. Estas úlceras son las que causan los síntomas característicos de la enfermedad, tales como diarrea o dolor abdominal.  

    Síntomas de la colitis ulcerosa

    En esta enfermedad hay períodos de mucha actividad llamados “brotes” en los que el paciente se encuentra mal, y otros en los que la enfermedad se apaga o no da síntomas, conocidas como fases de remisión.  Durante los brotes, los síntomas más comunes son:

    • Sangre en las heces.
    • Frecuencia en las deposiciones.
    • Dolor abdominal: suele ser leve, de intensidad variable y aliviarse con la deposición.
    • Urgencia en las deposiciones.
    • Fiebre.
    • Malestar general.
    • Pérdida de peso.

    Diferencia entre proctitis y colitis ulcerosa

    La colitis ulcerosa afecta principalmente al colon, una parte del intestino grueso cuya función es absorber la mayor parte de agua y electrolitos que no han sido absorbidos en el intestino delgado, lo que permite que se complete la formación de heces. En este caso, la parte del intestino que se inflama es la piel interior del colon o intestino grueso.

    En función de cómo se vaya extendiendo y afectando, pueden aparecer diferentes complicaciones como es el caso de la proctitis ulcerosa que afecta a la parte final, el recto.

    No solo la proctitis, sino que también pueden aparecer la colitis izquierda o la pancolitis que afecta a casi todo el colon. A su vez, la colitis ulcerosa es lo contrario a la enfermedad de Crohn, porque nunca se ve afectado el intestino delgado.

    Diagnóstico y tratamiento de la colitis ulcerosa

    La colitis ulcerosa es inicialmente diagnosticada por el médico a través de la recogida de datos y por una exploración clínica.

    Después de recoger diferentes datos, el médico puede pedir una analítica en la que, si efectivamente, el paciente padece colitis ulcerosa, determinados parámetros pueden salir alterados. 

    Sin embargo, la exploración principal en el diagnóstico de colitis ulcerosa es la endoscopia y la biopsia. La colonoscopia (examen de todo el colon y del final del intestino delgado) también es importante para saber la extensión del colon afectada y hacer el seguimiento de posibles complicaciones.

    Hasta el momento la colitis ulcerosa no tiene cura.  Se trata de una enfermedad crónica que alterna períodos de actividad, también llamados brotes, con otros períodos en los que no se tienen síntomas, llamados periodos de recesión.Sin embargo, a pesar de no tener una cura, la colitis ulcerosa se puede controlar con el tratamiento adecuado.  De hecho, en la actualidad la esperanza de vida de los pacientes con esta dolencia es la misma que la del resto de la población.

    Tratar la colitis ulcerosa es complejo, ya que hay que diferenciar dos situaciones en función de la evolución de la enfermedad:

    • Tratamiento durante el brote (fases de empeoramiento).
    • Tratamiento de mantenimiento (medicación que se toma cuando el paciente se encuentra bien para evitar una recaída).

    En ocasiones, la evolución de la colitis ulcerosa puede requerir cirugía para ayudar a recuperar la calidad de vida. Una cirugía puede realizarse bien cuando se producen complicaciones, como hemorragias o perforación del intestino, o cuando los tratamientos médicos no consiguen controlar de forma adecuada la enfermedad. Asimismo, se optará por la cirugía cuando se observen lesiones tumorales o pretumorales en el colon.  No obstante, hay que tener en cuenta que la cirugía no es curativa y que no siempre es necesario recurrir a ella.

    Alimentos recomendados y prohibidos para la colitis ulcerosa

    Al contrario de lo que pueda parecer, no existe ningún tipo de dieta que sea eficaz para reducir los síntomas y los brotes de la colitis ulcerosa. Teniendo esto en cuenta, durante los periodos de remisión la dieta debe ser siempre lo más equilibrada y saludable posible.

    Por el contrario, durante un brote, sí que deberá haber algunas restricciones. Entre otras, algunas recomendaciones en caso de brote son:

    • Evitar las comidas abundantes.
    • Comer despacio.
    • Evitar el consumo de alimentos o sustancias que irriten el intestino o aceleren el tránsito intestinal como el alcohol, la cafeína, picante o alimentos con alto contenido en grasa.
    • Tratar de consumir productos sin lactosa.

    En cualquier caso, no existe una dieta única o que funcione para todos los pacientes, por lo que es necesario consultar con el médico y seguir sus recomendaciones nutricionales.

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Oncología

Cáncer de vejiga

23 de agosto de 2022

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Factores de riesgo del cáncer de vejiga

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de vejiga?
  2. Signos del cáncer de vejiga
  3. Factores de riesgo del cáncer de vejiga
  4. Cáncer de vejiga: estadios y grados
  5. Diagnóstico y tratamiento del cáncer de vejiga
  6. El cáncer de vejiga se origina en la parte inferior del abdomen y puede presentarse de diversas formas. Principalmente, la alerta empieza cuando hay sangre en la orina y su tratamiento debe estar adaptado al estadio en el que se encuentre.

    ¿Qué es el cáncer de vejiga?

    La vejiga es un órgano que se encuentra en la parte inferior del abdomen (pelvis). Se encoge o se agranda en función de la orina, producida por los riñones, que tenga que almacenar y expulsar.

    Este cáncer se origina en la mayoría de los casos en las células que derivan de la mucosa que recubre el interior de la vejiga. Ocupa el noveno lugar en cuanto al número de diagnósticos de cáncer a nivel mundial.

    El cáncer de vejiga puede no ser invasivo, cuando el cáncer solo se localiza en la capa interna de la vejiga y no se ha extendido a capas más profundas, o invasivo, si el cáncer se ha extendido con mayor profundidad en el órgano.

    Signos del cáncer de vejiga

    En la mayoría de los casos, el primer signo del cáncer de vejiga es la presencia de sangre en la orina, lo que hace que ésta a veces pueda adquirir un color naranja o rosa o, con menos frecuencia, rojo más oscuro. Si lo detectas, es importante que un médico lo examine porque también puede ser síntoma de otras enfermedades.

    También se puede experimentar dolor, ardor al orinar o la necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual, entre otros cambios. Y si el cáncer está más avanzado también puede tener, entre otros: pérdida de peso o no poder orinar.

    Factores de riesgo del cáncer de vejiga

    Algunos de los principales factores de riesgo que incrementan el riesgo de tener este tipo de cáncer son:

    • Fumar: es el factor de riesgo más importante.
    • Edad: pues aparece con más frecuencia en personas ancianas.
    • Exposición a ciertas sustancias químicas como: tintes de anilina, ciclofosfamida o aminas aromáticas
    • Tener diabetes tipo 2.

    Cáncer de vejiga: estadios y grados

    Los diferentes estadios del cáncer de vejiga son:

    • Estadio 0a: el tumor se encuentra sólo en las capas celulares más internas.
    • Estadio 0is: el tumor está localizado igual que en el 0a, pero es muy maligno.
    • Estadio I: el tumor invade el tejido conectivo más profundo del revestimiento.
    • Estadio II: el tumor invade el músculo de la vejiga.
    • Estadio III: se invaden los tejidos que rodean la vejiga.
    • Estadio IV: el tumor se ha diseminado a la pared pélvica, la pared abdominal, los ganglios linfáticos o cualquier otro órgano alejado de la vejiga.

    En lo que respecta al grado, este hace referencia al parecido existente entre el aspecto de las células tumorales y las células sanas que se encuentran en el revestimiento de la vejiga. Hay cuatro grados en el cáncer de vejiga:

    • Papiloma uroterial: tumor formado por células no malignas.
    • Neoplasia uroterial papilar de bajo potencial maligno:  células no malignas que suele estar cubierto de una capa engrosada de epitelio transicional.
    • Carcinoma uroterial de bajo grado: tumor maligno que crece despacio y es poco probable que se disemine.
    • Carcinoma uroterial de alto grado: tumor maligno que crece más rápido y que tiene más probabilidades de diseminarse.

    Diagnóstico y tratamiento del cáncer de vejiga

    Para determinar la existencia o no de esta enfermedad se podrán hacer algunas pruebas o exploraciones: examen clínico, cistoscopia, citología en la orina, examen histopatológico, exploración radiológica (tomografías, resonancias). 

    Después de identificar el estadío en el que se encuentre el cáncer de vejiga, las características del tumor y los riesgos para el paciente, el médico podrá decidir el tratamiento adecuado:

    • Tratamiento cáncer de vejiga sin invasión muscular: al no invadir su músculo, el objetivo principal es extirpar el tumor por completo durante lo que se conoce como resección transuretral. Algunos de los tratamientos habituales son: cistoscopia y resección transuretral, quimioterapia o cistectomía que es la técnica quirúrgica para extirpar toda o una parte de la vejiga o un quiste.
    • Tratamiento cáncer de vejiga con invasión muscular: como el tumor ha invadido y se ha extendido, el objetivo es extirpar la vejiga y los ganglios linfáticos cercanos mediante cirugía. Algunos de los tratamientos que pueden aplicarse son: cistectomía radical, quimioterapia, radioterapia o la terapia conservadora de órganos. Se elimina el tumor conservando la vejiga.
    • Tratamiento en estadio IV: ya ha invadido la pared de la pelvis o el abdomen o ha crecido más allá del abdomen llegando a órganos distantes. Algunos de los tratamientos pueden ser: quimioterapia, cirugía y radioterapia después de quimioterapia sistémica, inmunoterapias, terapias dirigidas. Los tumores uroteliales suelen albergar múltiples alteraciones genéticas subyacentes y estos tratamientos son inhibidores de alteraciones genéticas concretas.

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

Oncología

Cáncer gástrico

23 de agosto de 2022

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Factores de riesgo del cáncer gástrico

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer gástrico?
  2. Síntomas principales del cáncer gástrico
  3. Factores de riesgo del cáncer gástrico
  4. Diagnóstico y tratamiento del cáncer de gástrico
  5. El cáncer gástrico o de estómago es un crecimiento incontrolado de las células del estómago que han sufrido una alteración. Asimismo, existen diferentes tipos, para los que el tratamiento debe ser adecuado y a los que se asocian diferentes factores de riesgo. 

    ¿Qué es el cáncer gástrico?

    El cáncer gástrico es un crecimiento incontrolado de las células del estómago. Puede originarse en cualquiera de las tres capas de este órgano: la mucosa, la muscular y la serosa o el peritoneo.

    Más del 95% de los cánceres gástricos son adenocarcinomas, es decir, con un origen en las células de las glándulas de la mucosa. Existen dos subtipos principales de adenocarcinoma: el intestinal y el difuso, que se diferencian por unas características microscópicas propias reconocibles por el patólogo. 

    Mucho más infrecuente es la aparición en el estómago de linfomas, sarcomas, melanomas o tumores del estroma gastrointestinal (GIST, por sus siglas en inglés): enfermedades muy distintas al adenocarcinoma gástrico, por lo que tanto su diagnóstico y tratamientos son diferentes.

    El cáncer gástrico (adenocarcinoma) es el quinto tumor maligno más frecuente en el mundo y suele aparecer a partir de los 50 años con una frecuencia dos veces mayor en hombres que en mujeres, según datos de 2015.

    Síntomas principales del cáncer gástrico

    El cáncer gástrico, a menudo, no produce síntomas en sus etapas iniciales y, cuando los produce, estos suelen ser inespecíficos; pudiendo también quedar explicados, en ocasiones, por otras afecciones médicas: una infección viral o una úlcera estomacal, entre otras. Algunos de los síntomas descritos del cáncer gástrico son:

    • Indigestión o acidez estomacal.
    • Dolor o molestia en el abdomen.
    • Náuseas y vómitos, especialmente vomitar los alimentos sólidos poco después de haberlos consumido.
    • Diarrea o estreñimiento.
    • Hinchazón del estómago después de las comidas.
    • Pérdida del apetito.
    • Sensación de que los alimentos se atoran en la garganta al comer.

    Cuando se encuentra en una fase más avanzada, se pueden detectar otros como:

    • Debilidad y fatiga.
    • Vómitos de sangre o sangre en la materia fecal.
    • Pérdida de peso sin razón aparente.

    Factores de riesgo del cáncer gástrico

    Entre los factores de riesgo, está el desarrollo de una infección por la bacteria Helicobacter pylori (H. pylori). Cuando esta infección es persistente por mucho tiempo, se asocia con inflamación y con cambios en el revestimiento interno del estómago de tipo precanceroso.  

    Entre los factores asociados al estilo de vida, pueden incluirse:

    • Ingesta elevada de alimentos que contienen nitratos o nitritos
    • Ingesta elevada de sal, incluyendo las salazones
    • El tabaco, la tasa de cáncer de estómago casi se duplica en los fumadores.

    El ejercer cierto tipo de ocupaciones también podría tener una relación con este tipo de cáncer, como es el caso de trabajadores de las industrias del metal, carbón y goma.

    Por otro lado, existen algunos trastornos genéticos que pueden aumentar ligeramente el riesgo de aparición de cáncer de estómago, como: la mutación hereditaria rara en el gen que codifica la proteína E-caderina, algunas mutaciones hereditarias que predisponen al cáncer en otras partes del cuerpo, y el tener antecedentes de cáncer de estómago en los parientes de primer grado.

    Además, algunas enfermedades o condiciones predisponentes son:

    • El reflujo gastroesofágico
    • La cirugía previa del estómago
    • Los pólipos gástricos
    • La anemia perniciosa
    • El linfoma de tejido linfático asociado con la mucosa (MALT)

    Diagnóstico y tratamiento del cáncer de gástrico

    Actualmente, el diagnóstico precoz de cáncer de estómago solo se realiza en algunos países de Oriente como Japón, donde su frecuencia es más alta. En cambio, en Occidente, debido a su baja prevalencia, no se ha demostrado eficaz realizar pruebas rutinarias en personas sanas antes de que presenten algún síntoma. Por el contrario, para realizar un diagnóstico de cáncer gástrico se siguen una serie de fases

    En primer lugar, se realizan una historia clínica y una exploración física. Después, las analíticas podrán determinar si existe anemia u orientar sobre la funcionalidad de algunos órganos, como el hígado o el riñón. En tercer lugar, y aunque no es determinante, se comprueba si existe un aumento de proteínas especificas en la sangre (marcadores tumorales) para orientar hacia la presencia de un cáncer. No obstante, conviene ser prudente, dado que no todos los cánceres producen elevación de marcadores y, por otro lado, los marcadores pueden elevarse por causas no tumorales.

    A partir de este punto, suele ser necesaria la realización de otras pruebas: la endoscopia digestiva alta, diferentes tipos de exploraciones radiológicas permiten diagnosticar el cáncer gástrico y/o estudiar su nivel de extensión como radiografía de tórax, radiografía simple de abdomen, un estudio esófago-gastro-, ecografía abdominal o abdominopélvica, escáner o TAC o CT de tórax, CT abdominal-pélvico o resonancia abdominal.  

    Asimismo, existen diferentes tratamientos disponibles para el cáncer gástrico:

    • Resección endoscópica de mucosa
    • La cirugía
      • La gastrectomía subtotal
      • La gastrectomía total
    • Colocación de una endoprótesis endoluminal
    • Terapia láser endoluminal
    • Gastroyeyunostomía
    • Quimioterapia
    • Radioterapia
    • Quimiorradioterapia
    • Terapia dirigida
    • Inmunoterapia

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.