melanoma

Melanoma

08/06/2026

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Descubre qué es un melanoma

Índice

  1. ¿Qué es el melanoma?
  2. ¿A cuántas personas afecta?
  3. Signos y síntomas del cáncer de piel tipo melanoma
  4. Tipos de melanoma
  5. Factores de riesgo del melanoma
  6. Diagnóstico y tratamiento del melanoma

¿Qué es el melanoma?

El melanoma es un tipo de cáncer que se origina en los melanocitos, las células que producen melanina, el pigmento que da color a la piel y que permite protegerla de los rayos ultravioleta. Aunque es menos común que otros tipos de cáncer de piel, el melanoma es más peligroso dado que tiene mayor probabilidad de diseminarse a otras partes del cuerpo, si no se detecta a tiempo.

En torno a un 90% de melanomas aparecen en la piel, sobre todo en zonas que han estado expuestas al sol. Si bien, también puede darse en partes del cuerpo, como en las palmas de las manos, las plantas de los pies, el cuero cabelludo, los ojos, la boca, los genitales o la zona anal. Aproximadamente un 75-80% de los casos el melanoma de la piel aparece sin que haya habido un lunar previo.

¿A cuántas personas afecta?

Según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), en España se estiman 8.074 casos nuevos en 2026 de melanoma de piel. Es uno de los tumores que más está aumentando en incidencia en occidente, probablemente relacionado a los hábitos de exposición solar y a una mayor concienciación de la población ante la aparición de lesiones en la piel. La supervivencia a 5 años supera el 90% cuando la enfermedad se detecta en fases tempranas.

Signos y síntomas del cáncer de piel tipo melanoma

Un lunar sospechoso suele ser el primer indicador que conduce al diagnóstico de la enfermedad. Se puede tratar de un lunar que ya teníamos y que empiece a cambiar de tamaño, forma o color o que aparezca un bulto pigmentado o una mancha nueva en la piel.

Generalmente, los cánceres de piel comienzan en la capa más superficial de la piel, la epidermis. A medida que el melanoma avanza, puede extenderse a capas más profundas. El melanoma puede extenderse a otros órganos del cuerpo mediante metástasis, pero su detección temprana puede favorecer un mejor pronóstico.

Tipos de melanoma

Existen principalmente cuatro tipos de melanoma cutáneo:

  • Melanoma de extensión superficial: es la forma de melanoma más frecuente, aproximadamente el 70% de los casos. Es más común en personas con la piel blanca y presentan una forma generalmente plana, con bordes irregulares y variaciones de color.
  • Melanoma nodular: se encuentra con mayor frecuencia en el tronco, la cabeza o el cuello y representa el 10% al 15% de los casos. Es más común en hombres que en mujeres y presentan un área elevada en la piel que podría ser de color azul-negruzco oscuro o rojo-azulado. Algunos no tienen ningún color (melanoma amelanótico).
  • Melanoma léntigo maligno: suele aparecer en las zonas del cuerpo más expuestas al sol, como la cara, el cuello y los brazos y es más común en personas de edad avanzada. En cuanto a su apariencia, se presenta como una lesión grande, plana y de color marrón en la piel.
  • Melanoma lentiginoso acral: es la forma menos frecuente de melanoma. Aparece, sobre todo, en las palmas de las manos, las plantas de los pies o por debajo de las uñas.

Factores de riesgo del melanoma

Se entienden por factores de riesgo de melanoma aquellos condicionantes cuya presencia se asocia con una mayor probabilidad de padecer esta enfermedad, siendo algunos de ellos controlables y otros que se nos vienen dados. Los factores controlables pueden ser el consumo de tabaco o la exposición excesiva a la luz solar, por el contrario, la edad o antecedentes familiares no se pueden cambiar.

Algunos de los factores de riesgo pueden ser:

  • La exposición a la luz ultravioleta: en la mayoría de melanomas, la exposición a la luz ultravioleta es el principal factor de riesgo, y es que, pese a que representan solo una pequeña parte de los rayos solares, es la responsable de los principales daños de la luz solar a la piel, ya que dañan el ADN de las células de la piel. Además, es conveniente recordar que las lámparas solares y las camas bronceadoras también son una fuente de radiación ultravioleta.
  • Edad: puede aparecer a cualquier edad, siendo cada vez diagnosticados en edades más jóvenes, aunque algo más de la mitad se diagnostican a partir de los 55 años.
  • Sexo: es algo más frecuente en las mujeres, aunque suele tener mejor pronóstico.
  • Presencia de los lunares: sólo un 20-25% de los melanomas surgen de un lunar previo, la mayoría aparecen sobre la piel normal. El riesgo aumenta a mayor número de lunares y sobre todo si son de gran tamaño y presentes desde el nacimiento (congénitos).
  • Color de la piel y del pelo: el tipo de color de la piel, el pelo y los ojos son factores de riesgo relacionados a este tipo de cáncer. Así, las personas de piel blanca, que se queman o les salen pecas con facilidad, con pelo rubio o pelirrojo y de ojos claros (azules y verdes) se asocian a un mayor riesgo de padecer melanoma.
  • Antecedente familiar o antecedente personal de melanoma: se estima que alrededor de un 10% de las personas que padecen melanoma tienen algún antecedente familiar, por lo que el hecho de que un familiar de primer grado de relación (padres, hermanos, hijos) lo tenga, aumenta el riesgo de padecer la enfermedad.
  • Otros factores: también se consideran factores de riesgo el tener el sistema inmunitario debilitado (por ejemplo, personas trasplantadas que reciben medicamentos para evitar el rechazo del órgano o en personas o con VIH), el envejecimiento o padecer la enfermedad hereditaria xeroderma pigmentoso (afecta la capacidad de las células de la piel de reparar el daño causado a su ADN).

Diagnóstico y tratamiento del melanoma

En la exploración de un lunar has de fijarte si tu lunar responde a la regla ABCDE. Cada letra de la regla responde a una característica:

  • A: Asimetría (la lesión no es simétrica, una mitad no es igual a la otra)
  • B: Bordes (irregulares, mal delimitados)
  • C: Color (diverso, no homogéneo)
  • D: Diámetro (mayor de 6 mm)
  • E: Evolución (cambio del aspecto de la lesión en el tiempo)

Para confirmar que la lesión que se sufre en la piel corresponde a un melanoma, se pueden llevar a cabo varias pruebas:

  1. Exploración clínica.
  2. Exploración con dermatoscopio.
  3. Estudios por imágenes
  4. Analítica sanguínea.
  5. Pruebas de biomarcadores.

La biopsia es empleada para determinar si el tejido biopsiado es positivo en melanoma. Con un diagnóstico positivo en melanoma y siguiendo los criterios de una guía internacional llamada AJCC, se realiza la estadificación del mismo.

Con respecto al tratamiento, se asignan principalmente según el estadio y la localización del melanoma, aunque también influyen otros factores clínicos:

Melanoma en estadio 0 (melanoma in situ): cuando el tumor se localiza íntegramente en la epidermis, la capa más superficial de la piel, se dice que el melanoma está in situ. En estos casos, suele recurrirse a la cirugía para eliminar el melanoma, retirando también una pequeña cantidad de piel sana alrededor.

Melanoma en estadio I: el melanoma se ha extendido a capas más profundas de la piel, pero permanece localizado en el área de origen y no ha alcanzado los ganglios linfáticos. El tratamiento más importante en este momento es la cirugía para extirpar completamente la zona con células tumorales incluyendo los márgenes de seguridad.

Melanoma en estadio II: las células cancerosas han avanzado hacia capas más profundas de la piel, sin haberse extendido todavía a otras zonas. El tratamiento del melanoma en estadio II suele incluir cirugía. Además, tras la cirugía, puede valorarse un tratamiento adicional para ayudar a reducir el riesgo de recaída. La radioterapia también puede ser una opción.

Melanoma en estadio III: son tumores que se han extendido a los ganglios linfáticos próximos, o bien un melanoma que ha avanzado más allá del tumor original, pero que todavía no ha alcanzado los ganglios linfáticos cercanos.

Se realizará una cirugía amplia del tumor primario y, si hayganglios afectados, se procederá a su disección. Tras el tratamiento quirúrgico, se puede optar por un tratamiento farmacológico adyuvante para disminuir el riesgo de recurrencias, o por la administración de radioterapia en aquellas zonas donde se extirparon los ganglios linfáticos.

Melanoma en estadio IV: los melanomas se clasifican en el estadio IV cuando se han extendido más allá de los ganglios linfáticos regionales o a distintos órganos del cuerpo como hígado, pulmón o cerebro, entre otros. Se evaluará la extensión del melanoma para que su equipo médico pueda valorar las opciones de tratamiento. Los expertos recomiendan que este equipo sea multidisciplinar.

  • En las personas con una extensión limitada, las opciones de tratamiento incluyen tratamiento sistémico, cirugía o radioterapia, entre otras.
  • Cuando la extensión es amplia, algunas de las opciones de tratamiento son la terapia sistémica, la cirugía paliativa, la radioterapia o el mejor tratamiento de soporte y cuidado paliativo.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

CÓDEX: ES-NON-07845 (Creado: junio 2026).

hipertensión arterial pulmonar

Hipertensión arterial pulmonar

26 de mayo de 2026

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Índice

  1. ¿Qué es la hipertensión arterial pulmonar (HAP) y cómo se produce?
  2. Origen de la HAP
  3. Signos y síntomas de la HAP
  4. Pruebas de seguimiento de la HAP
  5. Situaciones concretas
  6. ¿Qué más debo saber sobre la HAP?
  7. Algunos mitos de la HAP
  8. ¿Qué es la hipertensión arterial pulmonar (HAP) y cómo se produce?

    La hipertensión pulmonar (HP) es un trastorno que se produce por una presión sanguínea alta en las arterias pulmonares, que transportan la sangre del corazón a los pulmones y se clasifica en diferentes tipos.

    La HAP es uno de los tipos de HP más agresivos, en la que las paredes de las arterias pulmonares están afectadas, de modo que la sangre no fluye de forma adecuada y aumenta la presión arterial. Esto puede ocurrir por distintos motivos:

    • Estrechamiento de los vasos sanguíneos debido a la tensión de los músculos que los rodean.
    • Cambios en la forma y el grosor de las paredes de los vasos sanguíneos por el crecimiento del músculo.
    • Hinchazón de las paredes de los vasos sanguíneos como consecuencia de una inflamación.
    • Formación de pequeños coágulos de sangre en los vasos sanguíneos.

    Origen de la HAP

    Existen distintos tipos de HAP según su origen:

    • HAP idiopática. Es la denominación cuando la causa no está clara. Es el tipo de HAP más frecuente, ya que representa el 50-60% de los casos.
    • HAP hereditaria. Es la HAP causada por un problema genético familiar. Entre las mutaciones asociadas a la HAP destacan las que afectan al gen BMPR2, que contiene la información para producir una proteína que se encuentra en las células que recubren las arterias pulmonares.
    • HAP asociada a fármacos, drogas y toxinas. Existen asociaciones claras entre la HAP y drogas como las metanfetaminas, mientras que otras, como las anfetaminas y la cocaína, se consideran solo posibles.
    • HAP asociada a otras enfermedades. Es la HAP que aparece en pacientes con otras afecciones, que incluyen enfermedades del tejido conectivo (como esclerodermia o lupus), infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), hipertensión portal, cardiopatía congénita y esquistosomiasis.
    • HP persistente del recién nacido.
    • HAP con características de afectación venosa/capilar (EVOP/HCP).

    Signos y síntomas de la HAP

    Resulta difícil detectar la HAP de forma temprana, puesto que los síntomas son parecidos a los de otras enfermedades cardiacas y pulmonares. Los síntomas incluyen:

    • Falta de aliento, especialmente al practicar ejercicio
    • Fatiga
    • Tos
    • Presión o dolor en el pecho, especialmente durante el ejercicio
    • Mareos
    • Desmayos
    • Pulso acelerado o irregular
    • Hinchazón en los tobillos o las piernas

    Pruebas de seguimiento de la HAP

    El seguimiento de la HAP consta de diferentes pruebas que dependen de la situación del paciente: al inicio de la terapia, 3-6 meses tras cambio de terapia, cada 3-6 meses en pacientes estables y ante empeoramiento del paciente. Estas evaluaciones incluyen la valoración médica, la prueba de marcha de 6 minutos, analíticas, electrocardiograma, ecocardiografía, determinación de gases arteriales al inicio o pulsioximetría en el seguimiento de pacientes estables, entre otras.

    Según el resultado de este seguimiento, se recomendará mantener o modificar la terapia.

    Situaciones concretas

    • Embarazo. En pacientes con HAP, el embarazo conlleva riesgos importantes para la madre y el recién nacido. Por tanto, se recomienda evitar el embarazo.
    • Viajes a zonas con altitud elevada. Los pacientes con HAP deberían evitar altitudes superiores a 1500 metros sin suplementación de oxígeno dado que, a altitudes elevadas, hay menos oxígeno disponible. Además, los pacientes deben llevar consigo información escrita sobre su enfermedad, incluido un listado de sus medicamentos. Asimismo, se aconseja portar una cantidad adicional de fármacos y localizar los centros especializados en HP más cercanos a su destino.

    ¿Qué más debo saber sobre la HAP?

    Se debe limitar la actividad física según los síntomas. Si se quiere incorporar ejercicio, debe consultarse con un equipo asistencial. Además, se considera conveniente llevar una dieta saludable, reducir la ingesta de sal y abstenerse del consumo de tabaco, entre otros.

    Los pacientes deben saber que existe la posibilidad de que tengan HAP hereditaria, en cuyo caso sus familiares podrían tener una mutación que aumente su riesgo de padecerla. Este es un aspecto importante, puesto que permite el diagnóstico temprano de HAP, tras un asesoramiento y análisis genético. Si se detecta una mutación en la familia y uno de los miembros no la tiene, el riesgo de HAP para esa persona es el mismo que para la población general.

    Si los familiares no quieren hacerse el análisis deben conocer los signos y síntomas tempranos para evitar el retraso en el diagnóstico.

    Algunos mitos de la HAP

    • HP y HAP son sinónimos. La HP se clasifica en cinco grupos principales, el primero de los cuales corresponde a la HAP. Por lo tanto, la HAP es una forma de HP, pero no la única.
    • Los pacientes con HAP no tienen control sobre la enfermedad. Existen medidas que pueden ayudar a aliviar los síntomas de la HAP, como limitar el consumo de sal, controlar la ingesta de líquidos, comer tres veces al día, cepillarse los dientes regularmente para evitar infecciones, hacer pausas para descansar durante el día o evitar el consumo de tabaco y alcohol.

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

    CÓDEX: ES-NON-06792 (Creado: mayo 2026).

virus respiratorio sincitial

Virus Respiratorio Sincitial (VRS)

22 de mayo de 2026

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VRS

Índice

  1. ¿Qué es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS)?
  2. ¿Por qué los lactantes y los adultos mayores son más vulnerables al VRS?
  3. ¿Cómo se transmite la infección por VRS?
  4. ¿Cuáles son los síntomas de la infección por VRS?
  5. ¿Qué complicaciones y consecuencias puede tener la infección por VRS?
  6. ¿Cuál es la epidemiología del VRS en España?
  7. ¿Qué medidas ayudan a prevenir la infección por VRS?
  8. ¿Qué tratamiento tiene el VRS?
  9. ¿Qué es el Virus Respiratorio Sincitial (VRS)?

    El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es un virus respiratorio, perteneciente al género Orthopneumovirus, de la familia Pneumoviridae, y es el principal causante de infecciones respiratorias a nivel global. Tiene distribución universal y carácter estacional, teniendo lugar la estación de VRS en España durante los meses de otoño e invierno.

    Habitualmente las personas que contraen VRS se recuperan en aproximadamente una semana sin necesidad de medicación. Sin embargo, en bebés menores de seis meses, personas mayores de 65 años y personas con el sistema inmunitario comprometido, el VRS puede provocar enfermedad grave e incluso la muerte.

    ¿Por qué los lactantes y los adultos mayores son más vulnerables al VRS?

    Los lactantes presentan un mayor riesgo de desarrollar formas graves de infección por VRS debido a que su sistema inmunitario todavía es inmaduro. Además, al ser sus vías respiratorias de menor tamaño, estas son más propensas a inflamarse, y casi todos los niños se infectan antes de cumplir dos años.

    Por otro lado, el incremento de las tasas de infección grave por VRS en la población de edad avanzada se explica por un deterioro multifactorial del sistema inmunitario asociado al envejecimiento.

    ¿Cómo se transmite la infección por VRS?

    El VRS se propaga entre personas tanto por contacto directo a través de las gotitas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada habla, tose o estornuda, como por contacto indirecto, al tocarse la boca, la nariz o los ojos después de haber estado en contacto con superficies u objetos contaminados con el virus por secreciones respiratorias de una persona infectada.

    ¿Cuáles son los síntomas de la infección por VRS?

    El VRS puede manifestarse de forma distinta según la edad, aunque con frecuencia se presenta con síntomas como tos, estornudos, fiebre, secreción nasal, dificultad respiratoria con silbidos, dolor de garganta, congestión, cefalea y sensación de cansancio. La aparición de los síntomas generalmente se produce tras un período de incubación de 3 a 5 días.

    ¿Qué complicaciones y consecuencias puede tener la infección por VRS?

    Aunque la mayoría de las infecciones son leves, el virus puede agravar enfermedades previas y provocar complicaciones graves que pueden poner en riesgo la vida, como la bronquiolitis y la neumonía.

    Durante los primeros años de vida, la infección de las vías respiratorias bajas puede provocar consecuencias respiratorias a largo plazo, como hospitalizaciones recurrentes por síntomas respiratorios durante la infancia, episodios repetidos de sibilancias y asma, así como un deterioro de la función pulmonar que puede prolongarse más allá de la infancia.

    En adultos, la hospitalización debida a la infección por VRS es más frecuente entre aquellas personas que presentan enfermedades subyacentes, como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o insuficiencia cardiaca congestiva.

    ¿Cuál es la epidemiología del VRS en España?

    En un estudio realizado en España en las temporadas de transmisión de VRS (otoño-invierno) de 2021-2022 y 2022-2023, se observó que el mayor impacto de la infección por VRS se produce en niños menores de 5 años, grupo que supuso el 52,9 % de los ingresos hospitalarios por infección grave. Tuvo especial impacto en menores de 12 meses, con 14.038 hospitalizaciones estimadas en la temporada 2022-2023.

    En este mismo estudio, la siguiente mayor carga hospitalaria se observó en la población adulta, específicamente en el grupo de 65 y más años que representaron el 35,6 % del total de hospitalizaciones por VRS.

    Por todo ello, el VRS ocasiona un importante impacto en la salud pública y en el sistema asistencial.

    ¿Qué medidas ayudan a prevenir la infección por VRS?

    Las medidas generales de prevención frente al VRS guardan similitud a las aplicadas frente a otros virus respiratorios, e incluyen:

    • Evitar el contacto cercano con personas enfermas.
    • Lavarse o desinfectarse las manos con frecuencia.
    • Evitar tocarse la nariz, la boca y los ojos.
    • Mantener una adecuada higiene respiratoria y al toser.

    ¿Qué tratamiento tiene el VRS?

    El tratamiento del VRS es sintomático y se basa en el control de la fiebre y mantener un estado de hidratación adecuado. En el caso de las infecciones graves por VRS, es necesario el ingreso hospitalario para la administración de oxígeno u otras técnicas como soporte respiratorio no invasivo, o incluso ventilación mecánica.

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

    CÓDEX: ES-NON-07725 (Creado: febrero 2026).

Medicina de precisión

La medicina de precisión

12/03/2026

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medicina precisa

Índice

  1. ¿Qué es la medicina de precisión?
  2. ¿Cuáles son las aplicaciones de la medicina de precisión?
  3. ¿Qué son los biomarcadores y qué papel tienen en la medicina de precisión?
  4. Avances de la medicina de precisión

¿Qué es la medicina de precisión?

La medicina de precisión es aquella que utiliza información sobre características genómicas, ambientales y del estilo de vida de una persona para ayudar a tomar decisiones relacionadas con su salud más adecuadas. Su objetivo es tratar de proporcionar un enfoque más preciso para intentar ayudar a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.

De esta forma, la medicina de precisión, por ejemplo, posibilita tomar decisiones terapéuticas personalizadas basadas en las características genómicas y moleculares del tumor de cada paciente. Es una metodología que permite que determinados pacientes con diversos tipos de tumores puedan optar a recibir tratamientos específicos dirigidos a las alteraciones moleculares o genómicas que causan el desarrollo de su tumor.

En definitiva, todo esto ha cambiado el enfoque terapéutico en Oncología y ha conllevado una reorganización asistencial en muchos casos. Ejemplo de ello es que, en casos de pacientes con cáncer de pulmón avanzado o metastásico, sería recomendable determinar si pueden optar a una terapia personalizada antes de iniciar cualquier tratamiento oncológico.

¿Cuáles son las aplicaciones de la medicina de precisión?

Históricamente, el tratamiento del cáncer se ha basado en agrupar los tipos de cáncer y tratar a todos los pacientes de cada tipología tumoral siguiendo el mismo esquema terapéutico. Sin embargo, la respuesta al tratamiento puede variar entre pacientes, incluso si padecen la misma patología.

Actualmente, se sabe que existen factores moleculares que permiten reclasificar los tumores en subgrupos en función de los mismos. Esta reclasificación proporciona tanto un valor pronóstico, que ofrece información sobre la evolución probable del paciente y guía las decisiones terapéuticas, como un valor predictivo, que podría indicar la probabilidad de respuesta del tumor a un agente terapéutico específico o a una combinación de tratamientos.

¿Qué son los biomarcadores y qué papel tienen en la medicina de precisión?

Las pruebas de biomarcadores son un método para identificar genes, proteínas y otras sustancias (conocidas como biomarcadores o marcadores biológicos) que proporcionan información sobre el cáncer. Cada persona tiene un conjunto único de biomarcadores asociados a su cáncer.

En el tratamiento del cáncer, la medicina de precisión significa usar pruebas de biomarcadores y de otro tipo para intentar identificar los tratamientos que podrían ser más adecuados para cada paciente.

En esta línea, existen distintos tipos de pruebas de biomarcadores, entre otras:

  • Centradas en la búsqueda de un biomarcador específico.
  • Pruebas de genes múltiples, análisis multigénico o pruebas genéticas en serie, que verifican la presencia de más de un biomarcador al mismo tiempo.
  • Secuenciación del exoma completo: analiza todos los genes en el cáncer de la persona.
  • Secuenciación del genoma completo: analizan todo el ADN, tanto en los genes del cáncer como en los que no.

Avances de la medicina de precisión 

En la medicina de precisión, el Aprendizaje basado en Datos es esencial. En este sentido, la Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una herramienta que podría cambiar la forma en la que se llevan a cabo algunos procesos médicos o aspectos relacionados con la imagen médica.

En concreto, la integración de la IA en la medicina de precisión puede brindar el potencial de desarrollar estrategias de diagnóstico y tratamiento personalizadas.

Es decir, la aplicación de la IA en la medicina de precisión permite, entre otras cosas, el análisis de grandes conjuntos de datos para identificar patrones y tratar de predecir posibles respuestas individuales de los pacientes a los tratamientos.

En definitiva, la inteligencia artificial está transformando la medicina de precisión y la imagen médica, al aportar herramientas avanzadas que podrían ayudar a facilitar el diagnóstico y la personalización de los tratamientos.



ES-NON-04870 (Febrero 2026)

cáncer de vejiga

Cáncer de vejiga

25 de octubre de 2024

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Factores de riesgo de los tumores de vejiga

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de vejiga?
  2. Signos del cáncer de vejiga
  3. Factores de riesgo del cáncer de vejiga
  4. Cáncer de vejiga: estadios y grados
  5. Diagnóstico y tratamiento del cáncer de vejiga
  6. El cáncer de vejiga se origina en dicho órgano situado en la parte inferior de la pelvis/abdomen y puede presentar diversas formas. Principalmente, la alerta empieza cuando hay sangre en la orina y su tratamiento debe estar adaptado al estadio en el que se encuentre.

    ¿Qué es el cáncer de vejiga?

    La vejiga es un órgano que se encuentra en la parte inferior del abdomen (pelvis). Se encoge o se agranda en función de la orina, producida por los riñones, que tenga que almacenar y expulsar.

    Este cáncer se origina en las células que recubren la vejiga. Ocupa el noveno lugar en cuanto al número de diagnósticos en todo el mundo.

    El cáncer de vejiga puede no ser invasivo, cuando el cáncer solo se localiza en la capa interna de la vejiga y no se ha extendido a capas más profundas, o invasivo, si el cáncer se ha extendido con mayor profundidad en el órgano..

    Signos del cáncer de vejiga

    En la mayoría de los casos, el primer signo del cáncer de vejiga es la presencia de sangre en la orina, lo que hace que ésta a veces pueda adquirir un color naranja o rosa o, con menos frecuencia, rojo más oscuro. Si lo detectas, es importante que un médico lo examine porque también puede ser síntoma de otras enfermedades.

    También se puede experimentar dolor, ardor al orinar o la necesidad de orinar con más frecuencia de lo habitual, entre otros cambios. Y si el cáncer está más avanzado también puede tener, entre otros: pérdida de peso o no poder orinar.

    Factores de riesgo del cáncer de vejiga

    Algunos de los principales factores de riesgo que pueden incrementar el riesgo de tener este tipo de cáncer son:

    • Fumar: es el factor de riesgo más importante.
    • Exposición a aminas aromáticas.
    • Exposición a radiaciones ionizantes.
    • Tener infecciones de orina a menudo y duraderas.
    • Tener antecedentes familiares de cáncer de vejiga.
    • Ser una persona obesa.

    Cáncer de vejiga: estadios y grados

    La estadificación es la manera por la que se describe el tamaño del tumor y su grado de diseminación. Para ello se usa una secuencia de letras y números romanos. Cuanto más bajo sea el estadio, mejor será el pronóstico. Los diferentes estadios del cáncer de vejiga son

    • Estadio 0a: el tumor se encuentra sólo en las capas celulares más internas.
    • Estadio 0is: el tumor está localizado igual que en el 0a, pero es muy maligno.
    • Estadio I: el tumor invade el tejido conectivo más profundo del revestimiento.
    • Estadio II: el tumor invade el músculo de la vejiga.
    • Estadio III: se invaden los tejidos que rodean la vejiga.
    • Estadio IV: el tumor se ha diseminado a la pared pélvica, la pared abdominal, los ganglios linfáticos o cualquier otro órgano alejado de la vejiga.

    En lo que respecta al grado, el sistema de estadificación TNM considera:

    • La T indica el tamaño del tumor.
    • La N indica si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos cercanos.
    • La M indica la presencia de metástasis

    Diagnóstico y tratamiento del cáncer de vejiga

    Para determinar la existencia o no de esta enfermedad se podrán hacer algunas pruebas o exploraciones: examen clínico (análisis de orina, exploración ginecológica, etc.), cistoscopia, tomografía computarizada, resonancia magnética.

    Después de identificar el estadío en el que se encuentre el cáncer de vejiga, un equipo multidisciplinar compuesto por expertos de diferentes áreas como oncólogos, urólogos o cirujanos, entre otros, podrá decidir el tratamiento más adecuado:

    • Tratamiento cáncer de vejiga sin invasión muscular: al no invadir su músculo es un cáncer en etapa temprana. Algunos de los tratamientos habituales son: resección transuretral (usado, en general, cuando el cáncer se encuentra en una etapa temprana), quimioterapia (tanto para la etapa temprana como avanzada del cáncer) o cistectomía, cuando el cáncer es de alto riesgo, que es la técnica quirúrgica para extirpar toda o una parte de la vejiga o un quiste.
    • Tratamiento cáncer de vejiga con invasión muscular: algunos de los tratamientos que pueden aplicarse son: cistectomía radical, quimioterapia (se puede administrar como primer paso para reducir el tamaño del tumor antes de la cistectomía radical), radioterapia o la terapia conservadora de órganos.
    • Tratamiento en estadio IV: el cáncer ya ha crecido más allá de la vejiga y se ha extendido a otras partes del cuerpo. Algunos de los tratamientos pueden ser: quimioterapia, inmunoterapias o terapias dirigidas.

    El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni las recomendaciones de su médico.

    CÓDEX: ES-NON-04042 (Creado: octubre 2024).

cáncer de cervix

Cáncer de cérvix

16/09/2025

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Cáncer de cérvix

El cáncer de cuello de útero o de cérvix es la 4º neoplasia más frecuente en mujeres a nivel mundial. La edad media de diagnóstico es de 48 años. La estimación de nuevos casos de cáncer de cérvix en España para el 2025 es de 2.307 casos.

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de cérvix o cuello uterino?
  2. Factores de riesgo del cáncer de cérvix
  3. Estadios del cáncer de cérvix
  4. Signos y síntomas del cáncer de cérvix
  5. Diagnóstico del cáncer de cérvix
  6. Tratamiento del cáncer de cérvix (cervical)

¿Qué es el cáncer de cuello de útero o de cérvix?

El cuello del útero o cérvix es la parte fibromuscular inferior del útero. Se divide en dos partes:

  • Endocérvix: es la parte más cercana al cuerpo de útero.
  • Ectocérvix o exocérvix: es la parte más cercana a la vagina.

El cáncer de cérvix comienza cuando las células sanas de la superficie empiezan a multiplicarse sin control. La mayor parte de los tumores se localizan en la unión entre el ectocérvix y el endocérvix. Existen diferentes subtipos de cáncer de cérvix siendo los más frecuentes, el carcinoma escamoso (70-80% de los casos) y el adenocarcinoma (20-25 % de los casos). Este último se caracteriza por la formación de estructuras glandulares.

Factores de riesgo del cáncer de cuello de útero

Entre los factores de riesgo asociados al cáncer de cuello de útero, destacan

  • Infección persistente del virus del papiloma humano (VPH): se trata de la infección de transmisión sexual más común, responsable aproximadamente de más del 99% de los casos de cáncer de cuello de útero. La mayoría de las infecciones se aclaran por sí solas, pero las persistentes pueden ocasionar ciertos cánceres y otras enfermedades relacionadas. El potencial oncogénico de cada subtipo es diferente, siendo los subtipos 16 y 18 responsables del 70% de los casos de cáncer de cuello de útero. Acceda aquí para conocer más acerca del VPH.
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Infección con clamidia
  • Tabaquismo
  • Uso prolongado de anticonceptivos orales debido al menor uso de métodos barrera
  •  Determinantes sociales y económicos: las tasas más elevadas de incidencia y mortalidad por cáncer de cuello de útero se dan en los países de ingreso bajo y mediano. Esto refleja la dificultad de acceso a los servicios adecuados de sanidad para muchas mujeres.
  • Edad temprana en el primer embarazo a término
  • Tener muchos embarazos a término
  • Una alimentación con pocas frutas y verduras

Estadios del cáncer de cuello de útero

Según la clasificación de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO), el cáncer de cérvix se divide en los siguientes estadios:

Estadio I: extensión tumoral limitada al cuello de útero.

  • Estadio IA1:   diseminación con una profundidad máxima de 3 mm.
  • Estadio IA2: diseminación con profundidad entre 3 y 5mm.
  • Estadio IB1: tamaño de 2 cm o menos y diseminado a una profundidad mayor de 5 mm.
  • Estadio IB2: lesión con tamaño entre 2 y 4 cm.
  • Estadio IB3: lesión mayor de 4 cm.

Estadio II: extensión del tumor a los dos tercios superiores de la vagina o al tejido que rodea el útero.

  • Estadio IIA: sin diseminación al tejido que periférico al útero:
    • Estadio IIA1: tumor de 4 cm o menos.
    • Estadio IIA2: tumor mayor de 4 cm.
  • Estadio IIB: diseminación al tejido periférico del útero.

Estadio III: diseminación al tercio inferior de la vagina o a la pared pélvica, causa alteraciones de riñón o afectación ganglionar.

  • Estadio IIIA: diseminación al tercio inferior de la vagina, sin afectación a la pared pélvica.
  • Estadio IIIB: el tumor se ha invadido la pared pélvica o si el tumor ha provocado obstrucción de uno o ambos uréteres por su aumento de tamaño, o hace que uno o ambos riñones se agranden o no funcionen.
  • Estadio IIIC: se divide en los estadios IIIC1 y IIIC2, según la forma en que se diseminó el cáncer a los ganglios linfáticos. En el estadio IIIC1 se diseminó a los ganglios linfáticos de la pelvis y en el estadio IIIC2 a los ganglios linfáticos del abdomen cercanos a la aorta.

Estadio IV: el tumor se ha diseminado fuera de la pelvis, al revestimiento de la vejiga o del recto, o a otras partes del cuerpo (metástasis):

  • Estadio IVA: diseminado a órganos cercanos en la pelvis.
  • Estadio IVB: diseminado a otras partes del cuerpo.

Signos y síntomas del cáncer de cérvix

Las mujeres con lesiones precancerosas o cáncer de cuello de útero en fases iniciales suelen no experimentar síntomas.

Cuando el tumor crece y afecta a tejidos cercanos, algunos de los signos más frecuentes son:

  • Sangrado vaginal anormal: como sangrado después del sexo vaginal, después de la menopausia, manchas o sangrados entre periodos, o menstruaciones más largas o abundantes de lo habitual. También puede aparecer sangrado tras de una ducha vaginal.
  • Secreción vaginal inusual: a veces con presencia de sangre, que puede presentarse entre sus periodos menstruales o después de la menopausia.

En fases más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer además:

  • Dolor durante las relaciones sexuales
  • Dolor en la región pélvica o lumbar
  • Disuria (molestias al orinar) o tenesmo rectal (necesidad de defecar, aunque los intestinos estén vacíos)
  • Edema en una o dos piernas sin causa que lo justifique
  • Presencia de sangre en la orinay heces
  • Pérdida de peso, de apetito y cansancio
  • Sangrado ginecológico tras la menopausia

Diagnóstico del cáncer de cuello de útero

La edad media al diagnóstico es de 48 años; sin embargo, cerca del 47% de los casos se detectan antes de los 35 años. Apenas un 10% de los diagnósticos corresponden a mujeres mayores de 65 años. Aunque predomina en la edad adulta media, existe un número notables de casos a partir de los 30 años. Los métodos más comunes de diagnóstico son:

  • Exploración física y ginecológica: consisten en un examen visual del cérvix con espéculo.
  • Citología cervical: consiste en obtener una muestra de células y mucosidad del ectocérvix mediante raspado y una muestra del endocérvix mediante una torunda, con posterior análisis microscópico para detectar células anómalas. Tiene baja sensibilidad (capacidad de una prueba para detectar correctamente a quienes están enfermos), pero alta especificidad1 (capacidad de una prueba para identificar correctamente a quienes están sanos).

En España y como continuación del objetivo de reducir la incidencia y mortalidad por cáncer de cuello de útero, se anunció en 2019 el cambio del cribado oportunista a poblacional (el cribado oportunista se realiza de forma no sistemática, sin un llamado o convocatoria específica, mientras que el cribado poblacional es una estrategia sistemática y organizada dirigida a toda una población o grupo definido de personas en riesgo),dando un margen total de 5 años para su implementación y 5 años adicionales para alcanzar una cobertura próxima al 100% de la población, siendo esta población las mujeres con edades comprendidas entre los 25 y 65 años.

  • Colposcopia: se realiza cuando alguna de las pruebas de cribado resulta positiva o si existe sospecha clínica.
  • Biopsia cervical : confirma el diagnóstico de sospecha.
  • Determinaciones analíticas: útiles en la enfermedad avanzada.
  • Pruebas de imagen (radiografía del tórax, cistoscopia, urografía, ecografía transvaginal, tomografía computarizada, resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones): ayudan a valorar la extensión de la enfermedad.

Tratamiento del cáncer de cuello de útero

El tratamiento del cáncer de cérvix varía según múltiples factores, como el tipo y estadio de la enfermedad, los posibles efectos secundarios, las preferencias de la paciente y su estado general de salud.

  • Cirugía: consiste en extirpar el tumor junto con parte del tejido sano circundante mediante una intervención quirúrgica.
  • Radioterapia: puede emplearse como tratamiento principal o para tratar tumores que se han diseminado o recidivado tras el tratamiento inicial.
  • Terapias con fármacos:
    • Quimioterapia: tratamiento mediante fármacos que frenan o ralentizan el crecimiento de las células cancerosas, que se caracterizan por dividirse rápidamente.
    • Inmunoterapia: terapia biológica que potencia la respuesta del sistema inmunitario para combatir el cáncer.
    • Terapia dirigida: fármacos que actúan sobre proteínas específicas que regulan la proliferación, división y diseminación de las células tumorales.

El contenido que se proporciona en este documento es información general. En ningún caso debe sustituir ni a la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico.

ES-NON-06126 Creado: septiembre 2025.

Si eres profesional sanitario, puedes obtener más información aquí.

cáncer de endometrio

Cáncer de endometrio

11/09/2025

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cáncer de endometrio

Índice

  1. ¿Qué es el cáncer de endometrio?
  2. Epidemiología
  3. Síntomas del cáncer de endometrio
  4. Algunos factores de riesgo del cáncer de endometrio
  5. Diagnóstico y estadiaje
  6. Tratamiento del cáncer de endometrio

¿Qué es el cáncer de endometrio?

El útero está compuesto por dos capas principales: el miometrio que es la capa externa y el endometrio que es la capa interna. A lo largo del ciclo menstrual, las hormonas provocan cambios en esta última capa. El estrógeno hace que el endometrio se engrose, preparando el cuerpo para nutrir un embrión si ocurre un embarazo. Si no se da la concepción, la producción de estrógeno disminuye y aumenta la progesterona, lo que causa la eliminación del revestimiento del endometrio, lo que constituye el flujo menstrual.

El cáncer de endometrio se desarrolla cuando las células del endometrio (la capa interna del útero) empiezan a multiplicarse de manera descontrolada. Casi cualquier célula en el cuerpo tiene el potencial de volverse cancerosa y diseminarse a otras áreas.

Epidemiología

A nivel mundial, el cáncer de útero es la sexta neoplasia más común en mujeres y la segunda en frecuencia entre los cánceres ginecológicos, después del cáncer de cuello uterino. En esta línea, se estima que en 2020 se diagnosticaron alrededor de 417.000 casos nuevos y se reportaron cerca de 97.000 fallecimientos.

En los países desarrollados, es el cáncer ginecológico más frecuente, con una incidencia de 15,9 casos por cada 100.000 mujeres y una mortalidad de 2,4 por cada 100.000. En el caso de España, el cáncer de endometrio es la 4ª neoplasia más frecuente en mujeres con 6.597 nuevos casos en 2020, aproximadamente con una incidencia de 13,1 casos/100.000 mujeres/año.

La mediana de edad al momento del diagnóstico es de 63 años, aunque más del 90% de los casos se detectan en mujeres mayores de 50 años. Aproximadamente el 4% de los casos se diagnostican en mujeres menores de 40 años.

Síntomas del cáncer de endometrio

El síntoma principal es el sangrado genital anómalo que se presenta en hasta un 75-90% de los casos y depende del perfil de la paciente:

  • En mujeres menores de 45 años, se debe evaluar si presentan sangrado persistente y si tienen algún factor de riesgo o han estado expuestas a tratamiento prolongado con estrógenos sin oposición de progestágenos.
  • En la perimenopausia (45-55 años), es importante investigar a las pacientes con pérdidas intermenstruales, menstruación frecuente (menos de 21 días) y,

especialmente, si el sangrado es abundante o prolongado (más de 7 días).

  • En la postmenopausia, cualquier sangrado ginecológico debe ser estudiado, ya que en un 10-20% de los casos puede ser indicativo de cáncer uterino.

Otros síntomas incluyen:

  • Secreción vaginal purulenta.
  • En mujeres de edad avanzada: dolor o distensión abdominal, alteraciones en el tránsito gastrointestinal, síntomas respiratorios, y síndrome constitucional (astenia, anorexia y pérdida significativa de peso)
  • Hallazgos sospechosos en citología vaginal en pacientes asintomáticas, como la presencia de adenocarcinoma, células glandulares atípicas y células endometriales en mujeres mayores de 40-45 años.
  • Relaciones sexuales dolorosas y/o dolor en la parte baja del abdomen.

Algunos factores de riesgo del cáncer de endometrio

  • Exceso de exposición a estrógenos:
    • Endógenos: menarquia precoz, tumores productores de estrógenos, ciclos anovulatorios, obesidad y menopausia tardía.Exógenos: terapia estrogénica sin progestágenos, terapia con estrógenos combinada con progestágenos, terapia con tamoxifeno y fitoestrógenos.
  • Media de edad al diagnóstico: 62 años.
  • Historia familiar: si hay antecedentes familiares de una familiar de primer grado afecta el riesgo aumenta o mutaciones genéticas hereditarias asociadas a mayor riesgo de cáncer de endometrio.
  • Dieta: aunque no son concluyentes y algunos resultados son contradictorios, falta por confirmar si hay un aumento de riesgo al consumir azúcar, alcohol o grasas y el efecto protector del café o vegetales.
  • Menarquia precoz y menopausia tardía (>55 años).
  • Etnia caucásica:   parece tener mayor riesgo de desarrollar cáncer de endometrio. Sin embargo, otras etnias son diagnosticadas en estadios más avanzados de la enfermedad.
  • Región geográfica: las mujeres que viven en países desarrollados tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de endometrio. Este riesgo parece estar relacionado con la mayor expectativa de vida en estos países, ya que este tipo de tumor se presenta con mayor frecuencia en mujeres mayores de 50 años.
  • Radioterapia pélvica previa por otra neoplasia.

Diagnóstico y estadiaje

El cáncer de endometrio se diagnostica con mayor frecuencia cuando la mujer presenta síntomas y acude al médico. Un ginecólogo, especialista en el sistema reproductor femenino, realiza el diagnóstico.

Así, el médico evaluará los síntomas, antecedentes médicos y factores de riesgo, además de realizar un examen físico general y pélvico. Entre las pruebas comunes se encuentra la ecografía, que examina el útero, ovarios y trompas de Falopio. Así, para confirmar el diagnóstico, puede ser necesario tomar una muestra de tejido endometrial mediante una biopsia o dilatación y legrado (D&C), con o sin histeroscopia.

Una vez diagnosticado el cáncer de endometrio se podrán realizar otro tipo de pruebas complementarias como pruebas de imagen y pruebas que determinen los marcadores tumorales.

Para clasificar los diferentes estadios del cáncer de endometrio, se utiliza el sistema FIGO y el sistema de clasificación TNM, ambos sistemas muy similares.

Estadifican el cáncer de endometrio basándose en tres factores:

  • La extensión o tamaño del tumor (T)
  • La propagación a los ganglios o nódulos linfáticos próximos (N)
  • La propagación/metástasis a sitios distantes (M)

Tratamiento del cáncer de endometrio

  • Tratamiento quirúrgico inicial: la cirugía es el pilar principal del tratamiento. Pacientes con cáncer de endometrio subtipo endometrioide IAG1, sin deseos reproductivos, deben ser evaluadas para posponer la cirugía definitiva.
  • Tratamiento adyuvante: se basa en el riesgo de recaída, determinado por factores clínicos y moleculares.
  • Tratamiento de la recaída local: antes de proponer un tratamiento para recaídas locales, se considerará la biología del tumor, tiempo libre de enfermedad, número y localización de lesiones, y estado general de la paciente, entre otros.
  • Tratamiento de la recaída sistémica: Depende de la histología y biología molecular.

El contenido que se proporciona en esta web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.

ES-NON-03952 (Fecha creación: julio 2025)

VPH

Virus del Papiloma Humano (VPH)

21/04/2025

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Virus del VPH

Índice

  1. ¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH) y cuántos tipos existen?
  2. Síntomas principales de la infección por VPH
  3. ¿Cómo se puede contraer una infección por el Virus del Papiloma Humano?
  4. Pruebas de diagnóstico
  5. Tratamiento recomendado para la infección por VPH

¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH) y cuántos tipos existen?

El VPH es un virus capaz de producir la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente en los seres humanos. Hay alrededor de 200 tipos conocidos de VPH, de los cuales 40 son capaces de infectar la mucosa genital y anal de ambos sexos.

Los VPH que infectan la mucosa genital y anal se dividen:

  • VPH de bajo riesgo: no están relacionados con lesiones cancerosas. No obstante, ciertos tipos de VPH de riesgo bajo pueden ocasionar la formación de verrugas en los genitales, el ano, la boca o la garganta.
  • VPH de alto riesgo: están vinculados a diversos tipos de cáncer. Se conocen alrededor de 12 tipos de VPH de alto riesgo, incluidos los siguientes: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59. Entre ellos, el VPH16 y el VPH18 son responsables de la mayoría de los casos de cáncer de cuello de útero. Además, el VPH también puede causar cánceres de vulva, vagina, pene, ano y orofaringe (cánceres en la parte posterior de la garganta, la lengua y las amígdalas).

Síntomas principales de la infección por VPH

La infección por VPH no suele presentar síntomas y en más del 80% de los casos es temporal, siendo eliminada por el cuerpo de forma natural en un periodo de hasta dos años. Sin embargo, cuando la infección por VPH persiste, puede dar lugar a problemas de salud, como la formación de verrugas genitales o el desarrollo de ciertos cánceres.

Generalmente, las verrugas genitales aparecen como pequeñas protuberancias, de forma individual o agrupadas, en la zona genital o anal. Pueden tener distintas características: pequeñas o grandes, planas o prominentes, o tener forma de coliflor. Si no son tratadas, las verrugas genitales pueden desaparecer, permanecer y no cambiar, o aumentar en tamaño o en número. Un profesional sanitario puede diagnosticarlas simplemente con verlas. Estas verrugas pueden volver a aparecer, incluso después del tratamiento.

Por otro lado, las lesiones precancerosas y los cánceres asociados a infección por VPH de alto riesgo que dura muchos años pueden producir síntomas como bultos, sangrado o dolor.

¿Cómo se puede contraer una infección por el Virus del Papiloma Humano?

El VPH mucoso se transmite mayoritariamente mediante el contacto directo piel con piel durante el sexo vaginal, anal u oral. El uso preservativo disminuye la probabilidad de transmisión, pero no confiere una protección completa.

Se estima que más de un 80% de las personas sexualmente activas contraerán la infección por VPH alguna vez en la vida. La máxima incidencia de la infección ocurre durante la primera década después del inicio de la vida sexual.

Además, existen diversos factores que contribuyen a que la infección sea persistente, como son el tipo de VPH, el tabaquismo y alteraciones en el sistema inmune (inmunodepresión).

Pruebas de diagnóstico

No existen pruebas de diagnóstico validadas para la infección por VPH en hombres.

En mujeres, las pruebas para la detección de la infección por VPH o de lesiones premalignas derivadas de la misma se circunscriben al cuello del útero. Se dispone de dos pruebas principales: el test de VPH y la citología cervical, respectivamente.

  • El test de VPH está basado en el análisis de una muestra de secreción del cuello uterino para detectar la presencia de virus.
  • La citología cervical está basada en la detección de mínimas alteraciones celulares que indican la existencia de infección o alteraciones celulares sugerentes de lesiones premalignas. En esta prueba, se toma una pequeña muestra de las células que recubren el cuello del útero mediante una espátula pequeña o un cepillo.

En España, se lleva a cabo un programa poblacional de cribado de cáncer de cuello de útero en el Sistema Nacional de Salud a partir de los 25 años y con distintos criterios entre mujeres vacunadas y no vacunadas. A continuación, se muestra un esquema con los criterios de cribado de cáncer de cuello de útero en mujeres a partir de los 25 años:

Tratamiento recomendado para la infección por VPH

Actualmente no existe tratamiento médico específico para la infección por VPH. Sin embargo, existen varios tipos de tratamiento para las lesiones producidas por este virus en mujeres:

  1. Extirpación de la lesión: el área afectada es extirpada mediante una conización. Consiste en cortar un fragmento del cuello del útero en forma de cono.
  2. Destrucción de la lesión: el tejido afectado por la lesión es destruido. Este procedimiento puede realizarse por congelación (crioterapia) o vaporización (láser).

Estos tratamientos se consideran conservadores, ya que permiten que el cuello del útero se regenere tras su curación, lo que permite que no suponga un impacto en la salud reproductiva de la mujer. Solo cuando el área afectada es mayor o cuando se repite el tratamiento porque la lesión reaparece, puede repercutir en su capacidad reproductiva.

El contenido que se proporciona en esta web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.

ES-NON-03426 (Fecha creación: marzo 2025)

diabetes

Diabetes

08/04/2025

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Pareja posando en la cocina

Índice

  1. ¿Qué es la diabetes?
  2. Tipos de diabetes y sus características
  3. Diagnóstico y tratamiento de la diabetes
  4. Dieta recomendada para la diabetes

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad crónica que se define por un incremento de los niveles de glucosa en la sangre. Este aumento de glucosa se conoce de manera habitual como “tener el nivel de azúcar elevado”. Si no se controla adecuadamente, el exceso de glucosa en la sangre puede llevar a complicaciones de salud a largo plazo.

La glucosa es la fuente de energía que necesita nuestro organismo para funcionar correctamente. La obtenemos de los alimentos durante la digestión, un proceso mediante el cual la glucosa entra en el torrente sanguíneo y se almacena en el hígado para ser utilizada cuando la necesitemos. Para que las células de nuestro cuerpo puedan aprovechar la glucosa, es fundamental contar con insulina, una hormona producida por el páncreas. En las personas con diabetes, el páncreas no puede liberar la cantidad adecuada de insulina o el organismo no utiliza eficientemente esta hormona.

Tipos de diabetes y sus características

Existen tres tipos principales de diabetes:

  • Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 es un trastorno autoinmunitario en el que el sistema inmune del cuerpo ataca las células del páncreas responsables de la producción de insulina. Esto ocasiona que el cuerpo produzca poca o ninguna insulina. Generalmente, este tipo de diabetes se diagnostica en niños y jóvenes adultos, aunque puede desarrollarse a cualquier edad. Aquellos que padecen diabetes tipo 1 necesitan la administración de insulina diariamente para poder sobrevivir.

  • Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 es la forma más común de esta enfermedad. Al principio, el aumento de los niveles de glucosa en sangre (hiperglicemia) se debe a la incapacidad del cuerpo para responder de manera efectiva a la insulina, lo que se conoce como resistencia a la insulina. Este tipo de diabetes puede desarrollarse a cualquier edad, incluso en la infancia, aunque es más prevalente entre personas de mediana edad y ancianos.

  • Diabetes gestacional

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que se manifiesta por primera vez durante el embarazo. En la mayoría de los casos, esta condición se resuelve después del parto. Sin embargo, es importante destacar que las mujeres que han experimentado diabetes gestacional tienen un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad en futuros embarazos. Además, estas mujeres también enfrentan un riesgo significativamente elevado de padecer diabetes tipo 2, especialmente entre los tres y seis años siguientes al parto, incluso si son menores de 40 años.

Diagnóstico y tratamiento de la diabetes

El diagnóstico de diabetes, prediabetes y diabetes gestacional es realizado por el médico, a través de análisis de sangre que permiten medir los niveles de glucosa en la sangre. Las pruebas más comunes para llevar a cabo este diagnóstico son:

  • Glucosa plasmática en ayunas: esta prueba se realiza cuando se lleva al menos 8 horas en ayuno.
  • Prueba de glucosa plasmática aleatoria: se realiza sin tener en cuenta si el paciente está o no en ayunas.
  • Prueba de la Hemoglobina Glicosilada (HbA1c): mide el nivel promedio de glucosa en sangre durante los últimos tres meses.

La diabetes no tiene curación, pero el paciente puede tomar una serie de medidas que le permitirán mejorar el control la enfermedad.

Dependiendo del tipo de diabetes que tengas, el manejo de la glucosa en sangre, la insulina y los medicamentos orales pueden ser clave en tu tratamiento. Además, seguir una dieta equilibrada, mantener un peso adecuado y hacer ejercicio regularmente son aspectos cruciales para controlar la diabetes.

Dieta recomendada para la diabetes

La alimentación es muy importante para controlar la diabetes, por lo que es necesario seguir una dieta saludable y equilibrada.

Comer de forma saludable y hacer ejercicio puede ayudar a mantener los niveles adecuados de azúcar en sangre. No hay un número específico de calorías que sirva para todas las personas con diabetes. La alimentación debe basarse, por tanto, en una evaluación individualizada de cada persona.

El contenido que se proporciona en esta web es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.

ES-NON-04699 (Fecha creación: marzo 2025)

VIH

VIH

26/01/2025

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Índice

  1. ¿Qué es el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)?
  2. Diferencia entre VIH y SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida)
  3. Diagnóstico y tratamiento del VIH
  4. El VIH en mujeres
  5. El VIH en personas mayores de 50 años
  6. VIH, riesgo cardiovascular y metabólico
  7. Trastornos neuropsiquiátricos en personas con VIH

¿Qué es el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH)?

El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana. Este virus afecta y deteriora el sistema que defiende al organismo de las infecciones y enfermedades: el sistema inmunitario.

Durante un periodo que varía de unos meses a varios años, dependiendo de cada persona, el sistema inmunitario puede generar suficientes células de defensa para reemplazar las infectadas y, al mismo tiempo, intentar controlar la replicación del VIH.      

Pero llegado el momento, si éste logra finalmente expandirse, el sistema inmunitario está tan deteriorado que ya no es capaz de proteger al cuerpo frente a infecciones y enfermedades que en otro momento hubieran sido controladas.

Diferencia entre VIH y SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida)

El VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) es el causante del SIDA, pero no son lo mismo. Al infectarse con el VIH, el cuerpo produce anticuerpos para combatirlo. Ser VIH positivo significa tener el virus, pero muchas personas pueden vivir años con VIH sin desarrollar SIDA.

El SIDA es el estado avanzado de la infección, cuando el VIH ha debilitado el sistema inmunitario. Esto permite que infecciones oportunistas, que normalmente no causarían problemas, se diseminen en el cuerpo. La replicación constante del VIH y el daño que provoca en el sistema inmunitario son lo que lleva al desarrollo del SIDA.

Diagnóstico y tratamiento del VIH

Para el diagnóstico de la infección por el VIH se realiza primeramente una prueba de cribado y, si el resultado es positivo, se realiza una prueba de confirmación.

Además, existen un tipo de pruebas de cribado llamadas pruebas rápidas, cuando el contexto es adecuado. Se las llama así porque son capaces de ofrecer un resultado, generalmente en menos de 30 minutos. Se pueden realizar a partir de diferentes fluidos, como sangre o saliva (un resultado positivo, también requiere de una prueba de confirmación).

Un resultado negativo en un análisis de cribado excluye la infección por VIH, excepto si la exposición al VIH ha sido reciente. Se considera un resultado negativo y que, por tanto, no existe infección, si ha transcurrido cierto tiempo tras la exposición al virus, que varía según la prueba desde 6 semanas a 3 meses.

Todos los resultados positivos requieren de una confirmación.

     

El VIH en mujeres

  • Mujer con menstruación

Las mujeres que viven con VIH pueden notar alteraciones en su ciclo menstrual. Es posible que sus períodos sean más ligeros o más intensos de lo habitual, e incluso que no tengan menstruación. Además, también pueden experimentar síntomas premenstruales más intensos.

  • Menopausia

Otro problema de salud que puede hacerse más presente es la salud ósea u osteoporosis. La osteoporosis debilita los huesos y causa fracturas con facilidad, incrementa la posibilidad de fracturas de cadera, columna vertebral y muñecas. Después de la menopausia, las mujeres pierden más densidad ósea. Además, se ha comprobado que las personas con el VIH suelen perder más densidad ósea que la población general y, aunque no se sabe con seguridad, se cree que es debido a la propia infección y a los tratamientos antirretrovirales.    

       

El VIH en personas mayores de 50 años

El avance en los tratamientos para el VIH ha conseguido que las personas en tratamiento alcancen una esperanza de vida cada vez mayor.

En términos de la infección por VIH, se considera paciente mayor a aquellas personas con VIH de más de 50 años. Las personas que viven con infección por VIH experimentan cambios en su sistema inmunológico similares a los que provoca el envejecimiento en la población general. Dichos cambios son consecuencia, en gran medida, de un estado de activación inmune e inflamación persistente que de forma gradual conducen al envejecimiento del sistema inmune de forma precoz.

Es deseable que las personas mayores de 50 años con VIH reciban un abordaje global que incluya no sólo la esfera de la atención médica, sino también aspectos funcionales, cognitivos, nutricionales y sociales.

VIH, riesgo cardiovascular y metabólico

El VIH duplica el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares e incrementa el riesgo cardiometabólico, es decir, el riesgo de que pueda padecerse diabetes tipo 2 o alguna enfermedad cardiovascular. De hecho, a día de hoy, las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de morbilidad y mortalidad en las personas con VIH.

Entre las enfermedades cardiovasculares que pueden padecer las personas con VIH están:

  • Miocarditis
  • Insuficiencia cardiaca
  • Afectación cardiaca por tumores relacionados con el SIDA
  • Hipertensión pulmonar
  • Vasculitis

El riesgo cardiovascular asociado al VIH se debe, principalmente, a la viremia, la desregulación y la inflamación relacionadas con el VIH junto con los típicos factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial, la dislipemia, el tabaquismo y la diabetes.

Por tanto, es importante que las personas con VIH revisen periódicamente su salud cardiovascular ya que la prevención de las enfermedades cardiovasculares debe formar también parte fundamental del tratamiento.

Trastornos neuropsiquiátricos en personas con VIH

Los problemas de salud mental asociados al VIH, entre los que se encuentran el deterioro neurocognitivo y los trastornos neuropsiquiátricos, tienen un gran impacto en la calidad de vida de las personas con VIH. Los mismos, además de contribuir a reducir la adherencia al tratamiento, también promueven hábitos de vida poco saludables.

Algunos regímenes de terapia antirretroviral (TAR) pueden tener efectos neurotóxicos, lo que ha contribuido al incremento de trastornos neuropsiquiátricos (TNPs) en personas que viven con VIH, tales como depresión, ansiedad y alteraciones neurocognitivas asociadas al virus.

Asimismo, otros factores que pueden influir en el desarrollo de algún trastorno mental en personas con VIH son: el estigma y la discriminación que pueden padecer por tener VIH, la pérdida de apoyo social y el aislamiento, la dificultad para hablar sobre su enfermedad a otras personas y la dificultad para obtener servicios de atención de salud mental.

El contenido que se proporciona en esta web es información general, en ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de tu médico.

ES-NON-04620 (Creado: marzo 2025)